La baja de mi vida

Mi médico me ha sugerido una baja. He ido a su consulta para que me informe de los resultados de la completísima analítica que me están haciendo y su conclusión ha sido la de sugerir que me quede en casa por unos días. El tono que ha utilizado para recomendarme descanso ha sido el que utilizaría un adolescente para preguntarle a una quinceañera si quiere ir al cine con él: como si creyera que sería bueno dejar de ir unos días a trabajar pero no se atreviera del todo a decírmelo. Ha sido en plan “bueno, si quieres, la verdad es que te convendría descansar unos días”. Le costaba tanto soltar esas palabras que parecía que me estuviera proponiendo que pasase esos días en su casa y no en la mía. Yo, que las cojo al vuelo, le he dicho que no, que no quiero ninguna baja, y para dar énfasis a mi respuesta he añadido un por favor, como si hubiera olvidado que no es necesario suplicar a un galeno para que te deje ir al curro.

Ella -mi médico- argumenta que peso menos de 64 kilos. Yo ironizo sobre la posibilidad de boxear en la categoría de superligeros. Ella dice que no se trata de ninguna broma si mido 1’85. Yo pienso que mejor, que ningún púgil menudo llegará a darme en el mentón, pero no lo digo: he comprendido que con mi primera respuesta he superado el límite de tonterías que un médico de la sanidad pública puede tolerar por consulta. Se pone seria. Yo también, que para eso soy el enfermo. Me dice que de acuerdo y me receta pastillas. Señala que empezaremos con hipnóticos y que luego ya veremos. Pienso en el hipnosapo, pero tampoco lo menciono, aunque aprieto los dientes para que no se fugue una risilla estúpida. En cambio sí digo “hipnóticos, qué bien”. Me mira y me dice “vale, tómate media pastilla”.

 

¿Conduces maquinaria pesada? No. Mejor. Claro que mejor, pienso; aunque no tomara pastillas hipnóticas sería un auténtico peligro a los mandos de una macroexcavadora si ésta no llevara sensores de proximidad, climatizador bizona, dirección asistida o conexión USB para el Ipod. Empieza con media, ¿eh? Y luego me consultas. Sí. En un mes pides cita y me cuentas. Que sí, joder. El joder también me guardo, que no me sobran y no quiero que me tome por gilipollas. Miro el reloj como si en la calle me esperara Natalie Portman y recojo mis bártulos mientras ella me mira con cara entre de aturdida y aliviada.

 

En el intercambio de frases de despedida me suelta que si no quiero bajas que coja vacaciones, ajena ella a mi azarosa vida laboral. Yo le digo que me lo pensaré y me ahorro contarle que no cobro mi sueldo desde octubre de 2011, que mi contrato se renueva mes a mes, que no sé en qué momento me iré al paro, que los que me rodean están igual o peor, que el sector en el que trabajo está en una recesión que ríete tú de la crisis de la construcción, que la posibilidad de encontrar un sueldo digno es de una entre un millón, que el banco se niega a mejorar las condiciones de mi hipoteca, que mi familia todo lo resuelve con un “manda curriculums”, que los políticos que me gobiernan quieren eliminar mi puesto de trabajo o dárselo a alguien de su confianza/familia (todavía no lo sé muy bien), que mi gata come sólo el pienso Royal Canin más caro del mercado, que he prescindido del ocio de forma radical y que ir a pasar mi jornada a la radio es para mí la combinación perfecta entre el analgésico y el estimulante. Me hubiera gustado decirle que mi máxima ilusión es irme de vacaciones, pero para descansar de mi vida, y que no sé cómo hacer eso sin recurrir a los psicotrópicos. Amago con pedirle una baja para descansar de mi vida unos días, pero me enfundo el comentario y me conformo con los hipnóticos.

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10 pensamientos en “La baja de mi vida

  1. …Cuando te vi en la manifa pro RTPASI… no me sorprendió en absoluto que tú estuvieras en ella si no en cómo te vi… Tremendo, pero extremadamente delgado. Y te lo dijo ¿ es posible que no te acuerdes?…
    Pues si entre todo la basura que nos rodea ademas pierdes el sentido de tu ser y por tanto tu salud se resiente… tienes un grave problema…
    Cuídate, que como decía mi madre: “en los asuntos del cuerpo, alma y mente, sólo debes estar tú”…
    Lo otro, es ajeno a tu voluntad…
    Un bsin
    (a quien tienes que meter en cintura es a tu gata)

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  2. Ídem de ídem de ídem a toda tu situación. Mi proporción de pérdida de peso debe ser parecida, mi insomnio también y del nivel de ansiedad, qué te voy a contar que no sepas….las respuestas familiares de “algo aparecerá” cuando tú sabes que no va a aparecer para tí por tu cara bonita cuando hay miles en el paro, también lo comprendo perfectamente. Sé que no vale de mucho y que no tengo yo tampoco el convencimiento íntimo de cómo nos vayan a ir las cosas, como para decirte, “tranqui, todo se solucionará”; sólo puedo compartir una situación idéntica, Áunque eso no nos sirva de ayuda. Ánimo!! Yo, de vez en cuando, una vez cada dos o tres días, soy capaz de dejarme llevar por la imaginación y pensar…”…y si tuviéramos suerte a partir de ahora”…No es mucho, pero anima.

    Ah, por cierto, comparto que tienes que acostumbrar a la gata a marcas blancas! que cualquier día se va ella a tomar un vino y os deja a los 3 en casa!

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  3. Agradezco vuestro interés profundamente. Sólo unas palabras para tranquilizaros: me encuentro bien. En caso contrario no habría escrito sobre el asunto y probablemente estaría de baja. Cansado, sí; asqueado, puede; deseoso de tomar hipnóticos, pues no, pero lo haré para ver qué tal sientan y procuraré no mezclarlos con mucho alcohol. Soy de los que necesitan poco empujón para coger impulso, así que a todos os digo: ánimo.

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  4. Es sorprendente ver lo bien que escribes y lo mal que me sienta lo que cuentas. Que me guste tanto la forma y me desasosiegue el fondo. Si te sirve de consuelo, y se que no lo hará, me has hecho pensar que mis problemas son una panda de mindundis. Animo!

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  5. No sé si eso acabará definitivamente con nosotros pero está claro que el día que nos falte el sentido del humor estaremos perdidos. Ánimo!!! Algún día, no sé cuándo, quizá dentro de mucho…nos reiremos y brindaremos por los buenos tiempos. Un besazo! Nos vemos, aunque sea en los bares.. o si me cambian de turno (a otro gratuito pero menos putero)

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  6. Intento buscar la parte buena de todo esto -no la cara B, no, eso es otra cosa- y ciertamente cuesta su trabajo encontrarla. Pero hay que resistir y al mismo tiempo hacer compatibles ese “me encuentro bien”, con el cabreo, la lucidez y hasta las conversaciones médicas. ¿Sabes? hace tiempo viví una situación similar, quizás en el fondo algo más tragicómica, pero entonces los sentimientos también eran encontrados. Como soy agnóstico no puede aferrarme a ningún dios pero sí recuperé a Antonio Gramsci y una de sus frases más celebradas: “La paciencia siempre es revolucionaria”.

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  7. Buenas Pepe….creo que somos muchos los que estamos pasando por temas como el tuyo…unos mas grandes mas pequeños…unos se los tragan y otros los escupen ….y otros tienen ese don para escribir y transmitir como tú……ya no solo somos los de la construcción los que hemos tenido que hacer de todo para seguir adelante y siendo pisoteados por jefes, gerentes y superiores que no saben hacer la “o”con un vaso, además de recortarte por todas partes pero eso si tu tan responsable y eficiente como siempre ……NO TE PONGAS MALO QUE SINO ERES UN MAL TRABAJADOR….PARA MAS INRI….NINGUNO Y DIGO NINGUNO DE NUESTROS POLÍTICOS MERECEN MIS RESPETOS, SEAN DE DERECHA DE IZQUIERDA O DE SU…….PIIIIIIIIII CASA. Yo ando un poco como tú y solo animo de tu pareja y cuidar de la peque te hará pasar muy poco de esto porque lleva pinta de ser para un ratin. ANIMO PEPE QUE SON POCOS Y COBARDES. Esto en los Maristas no nos lo enseñaron…ya decía yo que faltaba un curso….por dar un toque de humor. Un abrazo de un viejo compañero.

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  8. Gran post Pepe, es el primero que leo de tu blog, pero después de este comentario me haré seguidora. Es increíble lo que trasmites con tu escrito, y me ha tranquilizado leer entre los comentarios algo que me imaginaba, si estuviera hundido no hubiera escrito esto…. Ánimo y como te dicen algunos, en algún momento tiene que pasar la mala suerte. Un abrazo

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