Rivalidad diplomática

El Partido Popular mantiene su intención de presentar candidatura a la Presidencia del Principado en el Pleno de investidura a pesar del gesto de magnánima indulgencia que tuvo ayer el diputado de Foro Asturias en el Congreso, Enrique Álvarez Sostres, que votó en contra de la enmiendas a la totalidad que se habían presentado a los presupuestos elaborados por el Gobierno de Mariano Rajoy. Sostres aseguró que votaba en el mismo sentido que el partido que sostiene al ejecutivo “para no pagar al PP con la misma moneda”, en referencia a lo ocurrido en el Principado con las previsiones económicas del ejecutivo de Francisco Álvarez-Cascos, que el Partido Popular no respaldó, y en contra de la teoría comúnmente aceptada de que el representante de FAC en el Parlamento nacional tenía como misión llevar a Madrid la voz de los asturianos y defender los intereses de la Comunidad. No se sabe si habrá sido gracias a la condescendencia del antaño portavoz forista en la Cámara autonómica con las cuentas generales que defiende la mayoría absolutísima de Rajoy, pero los populares han tendido la mano finalmente a los discípulos de Cascos y les han propuesto la Presidencia de la Mesa de la Junta General. Al menos han ofrecido el voto de los diez diputados regionales del PP, quienes respaldarán la candidatura que Francisco Álvarez-Cascos tenga a bien presentar. Y por si FAC no se cree este desmedido gesto de bondad política, la propia Presidenta del PP asturiano ha asegurado que le hará llegar la oferta vía correo electrónico, suponemos que con copia oculta a Génova, que tutela desde la distancia todos los movimientos de esta partida de mus-ajedrez. Por decirlo de otro modo, Mercedes Fernández regala a Cascos lo que éste pretendía para ella; sugiere a FAC la presidencia del Parlamento regional, reclama para sí la del Gobierno autonómico y pulsa el botón del reloj en un gesto que indica que le toca mover al rival. Sí, estamos hablando de pactos y negociaciones, de acuerdos y reparto de sillones pero en el fondo Cherines y Cascos son rivales. Compiten por un mismo puesto, un mismo electorado y un mismo espacio político. Hablan, pero lo hacen deseando que cada conversación sea la última, anhelando no ver al otro en las siguientes elecciones autonómicas y codiciando todos y cada uno de los votos que su adversario ha cosechado. Teniendo en cuenta esta relación que se da entre PP y FAC a nadie le debe extrañar que sus propuestas de acuerdo se reduzcan a una sucesión infinita de máximos, es decir, a exigir un todo o nada hasta la ruptura final o la claudicación de una de las partes. Por eso, a los encuentros entre los dos partidos de la derecha no los debemos considerar una negociación al uso, ya que esta palabra implica cesión y consentimiento, es decir, diplomacia. Y la diplomacia no significa votar a favor del Gobierno cuando éste tiene asegurada la mayoría absoluta ni ofrecer la presidencia de la Mesa de Junta a quien sólo quiere la jefatura del Gobierno. Estaremos atentos a partir de esta tarde a la respuesta del lider de Foro, Presidente en funciones y candidato a repetir en el puesto.

Todo o nada

Da la sensación de que Francico Álvarez-Cascos olvidó quién o qué es el Partido Popular y trató al de Asturias como una mera comparsa, una mascota a la que un día maltrata y al otro acaricia, cuando en realidad es la formación que gobierna España con mano de hierro y la que preside la mayor parte de la comunidades autónomas del país con mayor o menor fortuna. No digo que haya sido así, pero es es lo que parece. La metáfora sería la de un pez bravucón que intenta jugar con uno de los tentáculos de un gran pulpo a base de besos y collejas (tengo la viñeta en la cabeza pero mis manos son incapaces de reproducirla sobre el papel). El cruce de descalificaciones intercaladas con periodos de acercamiento fraternal entre FAC y PP llegó a su cúlmen con la negociación de un pacto de investidura y gobierno entre las dos grandes fuerzas de la derecha en el Principado (una empresa que en este blog siempre se considero harto difícil). Hoy sabemos que el líder de Foro Asturias ofreció a los populares la presidencia de la Junta General del Principado y cuatro consejerías a cambio de que los diputados del PP siguieran las directrices de FAC. También sabemos que Cascos ha asegurado que seguirá negociando con Mercedes Fernández después de que ésta rechazara la oferta y anunciara que va a presentar su candidatura al Pleno de investidura. Lo que no sabemos es lo que le puede ofrecer ahora el candidato de Foro a Cherines para lograr su apoyo en la segunda votación en el citado Pleno. Yo al menos no lo sé y dudo sinceramente que el Partido Popular vaya a aceptar cualquier otra cosa que no se una rendición incondicional (si no inmediata, dentro de tres años).

Con la confirmación de que presentará candidatura en el Pleno de investidura de Presidente del Principado, Mercedes Fernández está renunciando indirectamente a la jefatura del gobierno autonómico, ya que no saldrá elegida en la primera votación y no podrá ser votada en la segunda. Esa postura de Cherines lleva implícitos dos mensajes cuyo receptor es Francisco Álvarez-Cascos:

1- Deja de ofrecerme consejerías, porque el PP lo quiere todo o nada.
2- El Partido Popular es el representante de la derecha en Asturias, eres tú el que debe seguirme.

El PP podría haber asumido por fin el daño que le supuso la creación de Foro Asturias y podría, en consecuencia, estar comenzando a planear una estrategia para recuperar el peso perdido en la región, algo que pasa obligatoriamente por la neutralización de FAC y sus seguidores incondicionales. Ante esta perspectiva, Cascos podría empezar a asumir que Foro está en serio riesgo de diluirse y que su alternativa a la claudicación pasa por enfrentarse abiertamente al PP y esperar que los recortes que está aplicando Mariano Rajoy hagan que los populares pierdan respaldo social en Asturias. Eso o respaldar al PP a riesgo de perder peso y seguidores en Asturias, ya que se tendría que entregar al dictado de Génova/Manuel Pedregal. El único pacto posible entre los dos representantes de la derecha hoy o dentro de tres años implica la anulación de uno de ellos.

El viernes tendremos alguna pista de lo que pasará con los pactos de gobierno en la constitución del Parlamento asturiano y en el reparto de sillones en la Mesa de la Junta General. Vaya usted a saber si FAC cortejará al PP ofreciéndole un puesto que hoy no tendría, como bien explica hoy La Nueva España (yo sí cito). No parece muy probable pero es que a Foro sólo le vale gobernar y para ello necesita a los populares. A ver qué precio está dispuesto a pagar Cascos para lograr su respaldo porque para FAC esta negociación también es un todo o nada. Mientras, en UPyD podrán respirar tranquilos sabiendo que al menos en la primera votación del Pleno de investidura podrán abstenerse, pero sin olvidar que, si lo hacen, en la segunda quién sabe si tendrán que mojarse.

Lo siento

La expresión “lo siento” es la primera estrategia de comunicación de crisis que aprendemos desde niños sin necesidad de cursar ningún master en Dircom, ya que los seres humanos la transmitimos de generación en generación escondida bajo el disfraz de una convención social. Cumple los requisitos de cualquier buena estrategia de comunicación: es de elaboración sencilla, fácil de aplicar y fácil de asimilar por los sujetos pasivos de la comunicación, es decir, por los receptores del mensaje. Los gabinetes de crisis siguen apostando por esta expresión -si bien en algunas ocasiones como último recurso- como la vaselina que ayuda a meter doblada cualquier cosa en cualquier sitio. El dichoso “lo siento” es tan versátil que cualquier lo puede utilizar en casi cualquier contingencia, pero yo voy a destacar los dos principales usos que tiene esta maravillosa expresión:

1. Apelar al sentimiento: No hace falta que abunde mucho en la aplicación que los niños le dan a esta fórmula cuando, con ojos compungidos y cabeza ladeada, la utilizan para ablandar el corazón de su madre que, en un principio de ataque ira, contempla boquiabierta cómo el gato intenta salir de la pecera.

2. Muletilla comodín: si empujas a un hombre en un bar o si pisas a una mujer en el autobús activarás involuntariamente un resorte que te obligará a pronunciar un “lo siento” aunque el tropiezo no haya sido involuntario. Muy útil para evitar enfrentamientos con desconocidos suspicaces y propensos a la violencia.

Sea cual sea el motivo por el que gastamos o recibimos un “lo siento” no deberemos nunca confundirlo con una petición de perdón, ya que esta última fórmula implica, en la mayor parte de las ocasiones, connotaciones de arrepentimiento e, incluso, rectificación. Últimamente los ciudadanos hemos escuchado muchos “lo siento”. Por ejemplo, a cada recorte del Gobierno de Mariano Rajoy le ha seguido un “y yo lo siento mucho”. El más sonado de todos, no obstante, ha sido el del Rey. Su majestad nos ha servido en bandeja un ejemplo claro y nítido del primer supuesto que he descrito: sus asesores de comunicación le han convencido para que diga un “lo siento” (que, recordemos, no implica arrepentimiento ni rectificación) para apaciguar a la opinión pública, cada vez más atónita con lo que está pasando en España con la pérdida de derechos de las clases medias y bajas, después de su traspiés matando elefantes. El rey dijo “lo siento”, pero no sabemos por qué. Es decir, ha bastado un “lo siento” para que la gente deje de hablar de los derroches de la corona en tiempos de crisis, pero ¿qué es lo que siente el rey? ¿Siente haberse ido de caza? ¿Siente haberse caído? ¿Siente que la gente se haya enterado de sus andanzas? ¿Siente que los incontables viajes de este tipo que ha realizado hayan sido secretos para los ciudadanos?

¿Qué es lo que siente? No lo sabemos. Pero sí sabemos por la prensa seria (y voy a catalogar en esta etiqueta a El País) que ese “lo siento” no tiene precedentes. Bueno, quizá en el siglo XVI habría sido impensable que, qué se yo, Felipe II pronunciara un “lo siento” sin que se le escapara una risita, pero es que por aquel entonces los reyes eran reyes por derecho divino. Porque lo decía dios, ni más ni menos. Asumir casi como un milagro que Don Juan Carlos haya dicho “lo siento”, viene a ser como reconocer que su poder como jefe del Estado le llega por la vía de la sangre y del Padre Santo y no por la línea directa de un dictador moribundo que se empeñó en ponerlo donde está.

¿Y qué es lo que siente Mariano Rajoy cuando aplica recortes, cada uno más perjudicial para los que menos tienen? Tampoco lo sabemos. El “lo siento” de Mariano es un ejemplo perfecto del segundo supuesto antes expuesto. Usa la fórmula como una muletilla con la finalidad poco precisa de evitar un enfrentamiento con la sociedad a la que está pisando o con los ciudadanos a los que está empujando, pero en el fondo le da igual; el “lo siento” salta como un resorte porque sus asesores de comunicación se lo han activado en el cerebro.

No serán éstos los últimos “lo siento” que escuchemos, porque todavía quedan muchas cosas dobladas que nos van a meter por muchos sitios oscuros. Y yo sí que lo siento.

De faroles

Rosa Díez asegura que UPyD llegará a un acuerdo para que haya Gobierno en Asturias, pero no dice con quién pactará. FAC y PP destacan que han llegado a un preacuerdo sobre un borrador para la investidura, pero no indican a quién van a investir Preisdente del Principado. Yo revelo que llevo pares y juego, pero no se sabrá la verdad hasta que se levanten las cartas. El mus, el póker y la política son los tres juegos en los que mejor funcionan los faroles. En todos ellos suele resultar ganador el que mejor juega sin cartas, es decir, el que mejor se desenvuelve apostando sin tener nada para sostener el envite. Si eres capaz de llevarte el juego con 33, si puedes levantar una mano a la ciega pequeña con una pareja de doses o si logras ser proclamado Jefe del Ejecutivo regional gracias a los apoyos de partidos a los que llevas meses criticando, se te considerará un buen rival. Otra coincidencia en estos juegos (o deportes, según se mire, porque el COI dice que el póker es un deporte y, si es así, el mus también y debería ser deporte de exhibición en las olimpiadas de Oviedo 2088) es que a pesar de que tu boca diga una cosa tus cartas pueden decir la contraria. Lo que vale es lo que se ve cuando las pones sobre el tapete. Es cierto que en el mus no se puede mentir a la hora de decir si tienen pares o juego, pero lo demás vale todo, como en la política. De esta forma, las mentiras dichas mientras se jugaba la mano o antes de negociar los pactos quedan olvidadas en cuanto se cierra el juego. Nadie se quejará porque hayas ganado una mano sin tener pareja gracias a un farol. Nadie te echará en cara que le hayas levantado la grande con un siete como carta más alta. Nadie se acordará de las descalificaciones contra los que luego pretendes que sean tus aliados políticos. Ganar de farol provoca grandes satisfacción porque supone conseguir el todo a partir de la nada. Es como jugar en bolsa: puedes vender bonos sin tenerlos y ganar el suficiente dinero como para comprarlos más baratos cuando estén hundidos y así quedarte con la diferencia. Pura adrenalina. Lo malo de los faroles es cuando pierdes. Cuando lanzas un órdago a la mano y ésta se baja treinta y una. Cuando el botón te ve un all-in y lleva escalera de color. Cuando no tienes nada bueno que ofrecer, te quedas sin apoyos para ser investido presidente y tienes que volver a tratar como rivales a los que señalabas como tus aliados naturales. Los buenos jugadores se preparan mentalmente, incluso con ayuda psicológica, para reponerse de los batacazos producidos por las malas jugadas. Los profesionales del póker, que ganan mucho dinero, trabajan el aspecto emocional para superar trances como, por ejemplo, perder porque te han descubierto un farol. Lo hacen para poder jugar la siguiente mano sin tensión, sin ansia, sin ánimo de revancha. Es en esta faceta en la que la política se diferencia de los naipes. Si el preacuerdo entre PP y FAC no es suficiente para lograr el Gobierno de Asturias la partida no seguirá con normalidad. Ambos jugadores habrán demostrado no ser buena pareja de mus y una mala pareja de mus jamás gana torneos. Cada uno deberá ir por su cuenta, deberán ser rivales y lo que sea malo para unos será bueno para los otros. El ánimo de revancha se acabará cobrando alguna víctima. Y si al final gobiernan, pues nada, lo ya dicho en este blog desde hace tiempo: a ver cuál de los dos partidos se come al otro dentro de tres años. Que aproveche

Jugada de espera

El preacuerdo firmado entre FAC y PP para pactar la votación de investidura del Presidente del Principado es lo que en ajedrez se denomina “jugada de espera”, aquella que se realiza sin otro objetivo que esperar a ver las intenciones del contrario. Y la partida la están jugando las dos fuerzas de la derecha con UPyD. Foristas y populares han hecho un movimiento neutro e invitan ahora al partido magenta a que haga el suyo, justo el mismo día en el que el líder unionista, Ignacio Prendes, se encuentra con el Secretario General de la FSA-PSOE, Javier Fernández, en una de las reuniones previstas en el calendario negociador. Ya se ha dicho en este blog: al Partido Popular no le conviene sustentar a Foro Asturias, el partido que ha propiciados sus peores resultados electorales. A largo plazo su mejor estrategia es dejar que FAC se diluya. A corto plazo el PP no quiere aparecer ante el electorado de la derecha como el partido que dejó gobernar a los socialistas en Asturias. Una encrucijada, sí. Pero el camino se vería más claro si UPyD hiciera pública una decisión de apoyo concreta hacia alguno de los dos bloques que se disputan la silla de mando que todavía calienta Francisco Álvarez-Cascos (la calienta en funciones). Si la marea magenta rechaza unirse a FAC-PP, los populares podrán subirse al barco forista sin miedo, porque Cascos no Gobernará. Si Prendes apuesta por no respaldar al PSOE, el PP tendrá que tomar una difícil decisión. FACPP ha hecho su movimiento de espera. El reloj empieza a contar para Prendes.

Resistencia pasiva

Si se puede considerar violencia a la acción de provocar el caos financiero, el paro, la pérdida de poder adquisitivo de las clases medias y bajas y la eliminación de derechos fundamentales de los ciudadanos a través del encarecimiento de la deuda soberana de un Estado mediante ataques especulativos, coordinados probablemente a través de Internet, entonces podemos decir sin tapujos que el Gobierno de Mariano Rajoy está dispuesto a ser el primero en poner los pilares de la regulación de los mercados financieros.

El adalid de la cruzada contra los pérfidos especuladores es el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien ha tenido el valor de anunciar, sin importarle que luego suba la prima de riesgo, que la pena mínima por convocar algaradas a través de la Red será de dos años. Chupaos esa, mercaderes financieros internacionales sin escrúpulos: en Gobierno de España defiende a sus ciudadanos; el ejecutivo de rajoy ya piensa en evitar que sigáis con vuestro contubernio para provocar el caos en este bendito país.

Al menos yo creo que la reforma del Código Penal, en la que trabajan el Ministerio del Interior y el de Justicia, está pensada para este tipo delitos y, en este caso, la apoyaré sin contemplaciones, así haya que reformar la constitución de un día para otro sin consultar al pueblo español (que no será necesario, pero si lo fuera, se reformaba otra vez y santas pascuas). Porque, ¿qué es eso de que los mercados sigan acosando a los distintos países a pesar de que, en teoría, son los Gobiernos los que mandan? ¿Es que no se han enterado de que tienen que dejar de especular ya? ¿Nadie se lo ha dicho? ¿No les ha quedado claro que los ciudadanos, a los que los gobernantes han jurado representar y defender, están sufriendo con tanta crisis, desempleo y eliminación de derechos fundamentales? Yo, señores, a esa falta de respuesta de los mercados ante las penurias de la gente común lo llamo “resistencia pasiva”, un aspecto que, estoy de acuerdo con el Ministro, no está adecuadamente tipificado en el Código Penal. #soyuncriminal

Pacto a tres años

Qué el Presidente en funciones del Gobierno de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, haya aprovechado hasta el último día de plazo para convocar la sesión de constitución de la Junta General del Principado, dilatando al máximo el proceso, da una idea de cómo está en estos momentos la negociación de alianzas para la formación de un nuevo ejecutivo regional entre las distintas fuerzas políticas con representación parlamentaria: parece que Foro Asturias necesita tiempo. El PSOE quiere la constitución de la Junta cuanto antes, a ser posible ya mismo. Vamos, que si se constituye mientras se escriben estas letras, mejor. Al PP da la sensación de que le da más o menos igual. Parece que los populares tienen otras cosas en la cabeza, como por ejemplo recuperar el peso perdido en Asturias en el último año, una empresa para la que, como ya se dijo en este blog hace unas semanas, tendrá que definir con mucho tino cuáles serán sus alianzas, si es que necesita tener alguna. Izquierda Unida, con los deberes hechos en las urnas, apuesta porque haya gobierno cuanto antes y tiene claro cómo quiere que éste sea. UPyD, el partido que los lectores de este blog ya situaron como llave de gobierno en el sondeo preelectoral, se deja querer, aunque esta humilde bola nueve cree que el partido magenta tratará de afianzar su presencia en la Junta General del Principado y atar a su electorado intentando no exponerse demasiado al sol abrasador de un posible ejecutivo de derechas.

Pero parece que Foro Asturias necesita tiempo. No es creíble que el líder del hormiguero esté dilatando el proceso con la sola idea de aferrarse al sillón de mando, que podría ser. Más parece, sin embargo, que esté atando no ya el ejecutivo que gobernará en lo que queda de legislatura, que también, sino cómo quedará estructurado el centro derecha en Asturias dentro de tres años, cuando se vuelvan a convocar comicios autonómicos. FAC necesita al PP para gobernar, eso está claro. Sin los populares a su lado a Foro le importa tanto UPyD como IU. Pero si, después de haberse pasado un año entero criticando al PP, vinculándolo a contubernios políticos regionales forjados con los socialistas y descalificando a sus dirigentes en cada ocasión, se va a poner a gobernar con ellos en fraternal unidad, lo lógico es dejar cerrado cómo va a ser su relación cuando acabe la legislatura.

FAC necesita tiempo. La negociación con Mercedes Fernández no puede ser fáciles de ninguna de las maneras, por mucho que sean amigos y aunque sus propuestas políticas sean parecidas. Sí, podrían pactar un gobierno basado en sus coincidencias programáticas, pero ¿qué pasaría después? ¿Qué pasaría en la próxima campaña electoral? A FAC ya no le quedaría la baza del pacto del duernu entre el PP y el PSOE para repartirse Asturias. Le sería difícil, incluso, criticar la labor realizada por los populares en los años anteriores porque los habrían pasado apoyando su gobierno. Para el PP la papeleta tampoco sería más agradable en caso de apoyar a FAC en un ejecutivo de derechas, ya que en el futuro tendría que volver a disputarse los votos con el partido de Cascos, si es que éste (Foro) sigue existiendo. Los populares son conscientes de la derrota que han sufrido en las urnas el pasado 25M, también de que deben empezar a levantar la cabeza y a recuperar apoyos a costa de quien se los ha estado quitando. El PP no necesita a Foro sino a sus votantes.

Foro necesita tiempo porque la negociación con el PP no se puede estar ciñendo a un mero reparto de poder en caso de formar gobierno. Estos dos partidos deben afrontar su futuro a medio plazo -tres años no es nada en política- y no parece fácil que sobre ese particular vayan a tener muchos puntos en común. Al PP le viene bien que Foro se vaya diluyendo hasta desaparecer, algo que no les pasará nunca a los populares que hoy se presentan como el partido más sólido del Estado. El PP, por tanto, puede esperar. Le sobra el tiempo que a Foro le falta. Si Cascos quiere el apoyo del PP, FAC tendrá que desaparecer de la ecuación. Si hay acuerdo entre ambas partes, tendrá que tener repercusión dentro de tres años.