Sin oposición

Estoy seguro de que a Francisco Álvarez-Cascos le habría gustado, de haber ganado las elecciones, que en el día de su investidura los primeros espadas de los grupos parlamentarios representados en la Junta General del Principado le hubieran dado la oportunidad de protagonizar un debate de altura, un duelo dialéctico sólo apto para políticos de raza, como él. Le habría gustado debatir, con la mejor oratoria como arma, con los líderes de cada una de las formaciones con asiento en el parlamento regional, tal y como él mismo pudo hacer en el Pleno de investidura de hace casi un año, en el que asumió la presidencia del Principado que ocuparía, de forma efímera pero contundente, hasta este miércoles. Yo tuve la oportunidad de presenciar en directo aquel debate en 2011 y debo reconocer que sin duda fue el mejor orador de la tribuna, a pesar del buen nivel mostrado por casi todos los intervinientes: Javier Fernández, Jesús Iglesias e Isabel Pérez Espinosa. Creo sinceramente que la oratoria del ex ministro se impuso a la de sus oponentes (con independencia de que después haya cumplido alguna cosa de las prometidas en aquella intervención). Y lo hizo porque se fue creciendo en la misma medida que sus adversarios mejoraban el debate, demostrando que la grandeza de un político se mide también por la calidad de su oposición (ojo, que hablo de políticos, no de gobernantes).

Sin embargo, otro de los indicadores de la valía política es el buen talante, una expresión que algunos se han esforzado en denostar sólo porque al ex presidente zapatero se le ocurrió adoptarla e incluirla en su repertorio habitual. Por decirlo de otra forma (para no ofender a los detractores de ZP), un buen político (insisto, no hablo de gobernantes) debe observar las formas, actuar con mesura y respetar al rival, tres referencias desconocidas en el amplísimo catálogo de recursos de Álvarez-Cascos. Sin ellas, Cascos es un gran político capaz de vapulear a cualquiera en un debate puntual. Sin ellas, el ex ministro está condenado a ser un buen político que pudo ser, pero no fue, un buen líder.

Con todos mis respetos para Cristina Coto, este miércoles Cascos ha intentado privar a los asturianos en general, y a sus votantes en particular, de la oportunidad de presenciar -en directo o a través de RTPA- un debate de altura en la Junta General del Principado. Lo ha intentado, pero no lo ha conseguido. Ha evitado el enfrentamiento con Javier Fernández en un gesto que, más que un desprecio al investido, parecía un menosprecio a la labor de oposición para la que ha sido elegido. Veremos si la llegará a ejercer.

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Chamanes

Es bueno ser rey, decía Mel Brooks en una de sus más célebres sátiras, caracterizado como un monarca mujeriego (dichosos estereotipos) que consigue todo/as lo/las que quiere por el mero hecho de llamarse Luis XVI. Es bueno ser rey, sí, pero mejor aún es ser chamán. Porque los reyes, al fin y al cabo, corren el riesgo de ser apeados de sus tronos por sus furibundos vasallos cuando a éstos -muy de vez en cuando, eso sí- se les hinchan las pelotas y se hartan de su mandato, que suele ser, en ocasiones -en muchas, eso también-, digno de olvidar. Sin embargo, los chamanes siempre han sido respetados, incluso venerados por la muchedumbre ignorante de la que servidor forma parte. Vayamos a los ejemplos prácticos: sí, es cierto que un rey podía (antaño, me refiero, vive dios que hoy no lo hacen) dar rienda suelta a su promiscuidad por el mero hecho de tener sangre azul, pero los chamanes podían disponer de seis doncellas vírgenes cada vez que había una mala cosecha.

Desde el principio de los tiempos la mayor parte de los hombres han sido incapaces de asimilar la generalidad de las desgracias que acontecían en el devenir de su existencia: que hay una plaga de ratas, le preguntamos al chamán qué hacer; que no se da la coliflor en mis tierras, el chamán sabrá cómo solucionarlo; que una de mis tres esposas me ha dado un hijo negro, el chamán negro me explicará la causa. La solución a todos estos inconvenientes dependía del chamán, pero lo normal era, como decía antes, que éste pidiera cinco o seis doncellas vírgenes al pueblo para apaciguar a los dioses, a esos entes que gobiernan con capricho nuestras vidas. Que tienes una plaga de ratas, dame seis jovencitas; que no se te da la coliflor en tus tierras, sacrifícame cinco terneras; que una de tus tres mujeres te ha dado un hijo negro como yo, entrégamelo para que lo eduque como chamán. Cierto es que había chamanes y chamanes. Por ejemplo, se dice que en algunas civilizaciones precolombinas los chamanes preferían que las ofrendas fueras en forma de sacrificios humanos y hay quien dice que en algunas tribus amazónicas y ciertas africanas los chamanes querían sacrificios humanos pero cocinaditos, para poder comérselos. Sea como sea la conclusión es que los chamanes lograban todo lo que querían gracias a que sus conciudadanos se veían impotentes ante los inclementes avatares de origen desconocido que sacudían sus vidas. Cada vez que había una desgracia los chamanes satisfacían sus necesidades carnales y alimenticias de una tacada. No es descabellado pensar, por tanto, que alguno (no digo todos, pero alguno malintencionado sí habría) deseara que ocurrieran catástrofes y los menos, incluso, las provocaran. Además, daba igual que las ofrendas no surtieran efecto porque en ese caso la culpa era de los sacrificios. Que las ratas no se han ido, alguna de las doncellas no era virgen, tráeme más; que la coliflor sigue sin darse, la carne era de mala calidad, sacrifica más vacas; que otra de tus mujeres a vuelto a tener un hijo negro, entrégame a tu hijo y a tus mujeres. Y así hasta el infinito en bucle.

Así que sí, es bueno ser rey pero mejor es ser chamán y valga como ejemplo que la monarquía ha desaparecido de las principales potencias económicas del mundo, a excepción de el Reino Unido y Japón, mientras que los chamanes han prosperado en todos los países, en todas las culturas, en todas las civilizaciones y en todas las tascas del mapamundi. Lo que pasa es que muchos de ellos prefieren llamarse Ministros, pero a todo tenemos que hacerles sacrificios. Que no me da crédito el banco (porque está hasta las trancas de activos tóxicos, pero eso yo no lo sé), le pregunto al chamán; que me quedo en el paro, a ver qué dice el chamán; que mi mujer me la pega con otro, consultemos al chamán. Nada ha cambiado en miles de años, somos igual de crédulos. Ante estos avatares el chamán nos dirá: que no tienes crédito para tu empresa, entrégame la sanidad gratuita; que sigues en el paro, dame la educación libre y sin costes; que tu mujer te la pega con otro, pues te jodes y no te divorcies, que eso no le gusta nada a dios.

Hay muchos ejemplos de monarquías derribadas a golpe de plebeyo, pero pocos de chamanes expulsados por la ciudadanía estrangulada. Hay pocos pero alguno hay. Leamos todos El Adivino de René Goscinny y Albert Uderzo, dos autores clarividentes que explican en esta singular y profética obra cómo acabar con los chamanes.

UPyD anuncia que el PSOE gobernará en Asturias

El acuerdo de investidura y de legislatura alcanzado entre la FSA-PSOE y UPyD, anunciado de forma unilateral por el partido magenta a bombo y platillo, ha dado fin a la encuesta abierta este martes y, en consecuencia, ha precipitado la publicación de los resultados que se esperaban para el día 22, jornada en la que comienza el Pleno de investidura de Presidente del Principado y víspera de la votación que llevará al socialista Javier Fernández a ocupar ese cargo. A falta de que la otra parte contratante -es decir, el Partido Socialista- dé su versión de los hechos, sabemos por la Presidenta de UPyD, Rosa Díez, y por el único diputado de esta formación en la Junta General del Principado, Ignacio Prendes, que el pacto no es de gobierno y que el partido surgido de las carnes del PSOE ha logrado satisfacer, en todo o en parte, sus principales exigencias políticas (contrasta este punto con que el partido surgido de las carnes del PP no haya conseguido ponerse de acuerdo con su matriz en el año largo que tiene de vida). No deja de ser llamativo que un pacto entre dos haya sido anunciado sólo por uno, mientras que el otro esperará 24 horas para informar del proceso. Da la sensación de que ambos partidos lanzan un mensaje de que “juntos, pero no revueltos”. Hay quien pudiera pensar que los que están revueltos son los de Izquierda Unida, pero no, la coalición ha destacado el grado de coherencia de UPyD, según explicaba su Coordinador General, Jesús Iglesias ayer en RPA, y apuesta por la necesidad de un ejecutivo estable. En cualquier caso, las declaraciones oficiales de IU las conoceremos hoy, también 24 horas después de que UPyD se erigiese como portavoz del proceso negociador que ha finalizado con el mandato de Francisco Álvarez-Cascos. Habrá quien piense, al igual que Jesús Iglesias, que UPyD ha sido un partido congruente que ha tenido la suficiente altura de miras para dar estabilidad al Gobierno del Principado, pero también los habrá que opinen que UPyD ha estado mareando la perdiz con la única intención de lograr su propio beneficio, con la exigencia innegociable de que se reforme la Ley electoral lo justo para seguir teniendo posibilidades de obtener diputados en el Parlamento regional en sucesivas elecciones autonómicas. Lo cierto es que hay opiniones para todos los gustos. Otra que no debemos obviar es la que apunta a la coherencia y altura de miras de IU, que, sin comulgar ni coincidir un ápice con UPyD, dio su apoyo a la investidura de Javier Fernández y luego permaneció como espectador observando desde la barrera las negociaciones entre Unión Progreso y Democracia y el Partido Socialista, negociaciones que, como todo el mundo sabe ya, no fueron siempre amables, ya que el diputado de UPyD anunció hace una semana que no había acuerdo con el PSOE por culpa de la Ley electoral y abrió el proceso negociador con el Partido de Francisco Álvarez Cascos, Foro Asturias.

Como esta bolanueve también tiene altura de miras se va ahorrar su opinión (de momento), va a saludar al nuevo ejecutivo y a alabar a los esforzados políticos que lo han hecho posible, y se va a limitar a contar, como decía al principio de este texto, los datos de la encuesta abierta el martes y que preguntaba por lo que pasaría en el Pleno de investidura que arranca el próximo martes. Pues bien, el 61,56% de los participantes en el sondeo señalaron que habría un gobierno del PSOE, el 7,7% que gobernaría FAC y el 30,77 se temían que habría empate y que tendríamos que repetir las elecciones.

Para ser más exactos, sólo el 11,5% pensábamos que saldría elegido Javier Fernández en primera votación con el apoyo de UPyD (nótese que esta bolanueve se ha incluido en este grupo de forma totalmente accidental). El 26,92 creía que Fernández saldría investido en segunda votación gracias a UPyD y el 23,08% opinó que la elección sería en la segunda votación pero sin el respaldo de UPyD.

Además, el 3,85% creyeron que Francisco Álvarez Cascos sería investido Presidente en primera votación y el mismo porcentaje opinaron que saldría elegido en la segunda gracias a UPyD.

Desglosadas las cifras la respuesta mayoritaria habría sido el empate. Un 30,77% de los participantes en la encuesta no confiaba lo más mínimo en los políticos asturianos y ya se temía un nuevo proceso electoral. Es a este colectivo al que más le debería satisfacer el acuerdo que propiciará un Gobierno en Asturias para los próximos tres años. Desde aquí deseamos sabiduría a Javier Fernández y prudencia y coherencia al resto de líderes de partidos políticos representados en la Junta General del Principado. Un saludo.

Nueva encuesta. ¿Qué crees que pasará a partir del día 22?

Una vez más esta humilde bolanueve vuelve a pedir vuestra opinión. En este caso sobre qué pasará en el Pleno de investidura del día 22. Por tanto recogeré respuestas en esta encuesta hasta esa fecha. El día 22, antes de que se proceda a la primera votación en la Junta General del Principado, haré públicos los resultados. Gracias a todos

Intervenidos

Es curioso que el Ministerio de Hacienda haya anunciado el posible rescate de Asturias, dejando en bastante mal lugar al gobierno en funciones, justo el día después de que el PP asturiano recuperara la idea de apoyar al partido que manda, temporalmente, en ese Ejecutivo. Con lo fácil que hubiera sido para Montoro llamar por teléfono a Mercedes Fernández y decirle: oye, Cherines, que soy Cristobal. Mira, que hemos pensado que mejor que sigas con la idea de presentar candidatura en el Pleno de investidura. Tú sigue sin apoyar a Cascos que ya verás que bofetón más bueno le vamos a dar el sábado.

Ya sé que muchos opinan que ni el Partido Popular ni Foro Asturias quieren quedar ante sus electores como los responsables de haber dejado que los socialistas vuelvan a gobernar en el Principado, pero, después de todo lo vivido hasta la fecha, de las negociaciones infructuosas, de los PPSOES, de los insultos, de los reproches… Después de todo lo que ha pasado entre populares y foristas el argumento de que ambos se esfuerzan por no ser los artífices de un nuevo ejecutivo del PSOE está más que amortizado. Los votantes del hormiguero y los del nido de la gaviota ya lo dan por hecho a estas alturas. Es posible que, incluso, a los del PP les parezca peor dejar gobernar a FAC que ver a Javier Fernández dirigir esta maltrecha región durante los próximos tres años, porque eso supondrá un enorme desgaste para los socialista, que estarán al mando de una Comunidad sin capacidad de invertir y reactivar la economía y condenada a ejecutar más recortes, pero también supondrá un gran deterioro para FAC, que se pasará lo que queda de legislatura recibiendo y repartiendo estopa a todos los partidos del arco parlamentario asturiano.

Por eso me parece llamativo que el PP regional haya abierto la puerta a respaldar a Cascos en el Pleno de investidura y que al día siguiente los populares que gobiernan este país hayan decidido dar un gran varapalo al ejecutivo de FAC en particular y a todos nosotros en general. Se puede interpretar como una corrección de la estrategia de Mercedes Fernández y los suyos. No se entiende de otra forma que, en el Partido Popular, los de Madrid rechacen el plan de ajuste de FAC y se dispongan a intervenir el Principado, y los de Asturias esté dispuestos a perpetuarle en el poder. Da la sensación de que lo que quiere intervenir Rajoy no es Asturias, sino el PP asturiano.

En mis trece

El Partido Popular vincula un posible apoyo a la investidura del candidato que proponga Foro Asturias a que Francisco Álvarez-Cascos logre un acuerdo con UPyD. A simple vista da la sensación de que el pacto de las derechas para gobernar en Asturias está más cerca que nunca, ya que todo parece indicar que la necesidad imperiosa que tiene FAC de conservar el sillón de Presidencia (no sabemos por qué) facilitará la asunción de las exigencias del partido magenta, exigencias que su líder, Ignacio Prendes, lleva a todas las negociaciones como máximas innegociables. Sin embargo no está todo el pescado vendido y hasta el día 22 todavía pueden pasar muchas cosas. Una, por ejemplo, que el PP se decida a seguir una estrategia coherente destinada a recuperar el peso que siempre tuvo entre el electorado regional, porque tal parece que, en caso de tener alguno, su plan es tan enrevesado que se están despistando a sí mismos. Otra, que los tres partidos de la derecha afronten la reforma de la Ley Electoral que a UPyD le parece tan prioritaria en estos tiempos y que es para Ignacio Prendes la condición insalvable para firmar un acuerdo de legislarura, que es, a su vez, según Prendes, condición indispensable para cerrar un pacto de investidura. Por tanto, no hay nada cerrado y todo está en el aire porque a Cascos esa reforma no le parece urgente y al PP tampoco. Estamos como al principio, vamos. Es decir, que ha pasado más de un mes desde que se celebraron las segundas elecciones autonómicas y seguimos en las posiciones de salida. Es verdad que con mucho hablado, algo negociado y que hemos constituido la Junta General del Principado, pero seguimos teniendo las mismas dudas sobre quién gobernará la comunidad, si es que alguien lo hace. Y como no hemos avanzado, este blog no puede más que mantener su apuesta inicial: no habrá acuerdo de las derechas.

Inversión productiva

El rechazo de la patronal asturiana al proyecto de Presupuestos Generales del Principado a mediados de enero puso una de las puntillas más sonoras al Gobierno de Francisco Álvarez-Cascos y sólo el tiempo dirá si supuso el punto de inflexión en la historia del mismísimo partido al que las iniciales del antaño Secretario General del PP dan nombre. Así lo creía yo entonces, aunque no tenía abierto este blog para dejar constancia de ello. Las críticas de Federación Asturiana de Empresarios a las cuentas del ejecutivo regional fueron duras y se concretan en la sentencia del Secretario General de la FADE: “los presupuestos no están diseñados para salir de la crisis, sino más bien para persistir en ella”. Alberto González añadió que la previsión económica del Gobierno de FAC no respondía a las necesidades del momento económico que estaba (y está) atravesando Asturias. Este posicionamiento del empresariado asturiano hizo más patente si cabe la soledad del Ejecutivo de Cascos que ya no tenía apoyos ni en la Junta General del Principado ni entre los agentes sociales. Lo que vino después, ya lo sabemos todos, fue una cita electoral adelantada que no dejó claras las opciones de gobierno para ningún partido y que derivó en una suerte de negociaciones, pactos, recursos a votos emigrantes y apelaciones a Tribunales Constitucionales que mantienen a Asturias como la única región del Arco Atlántico sin ejecutivo en medio de la crisis. A Francia le dio tiempo a organizar un mes después unos comicios a dos vueltas que ya se resolvieron con un cambio en el Elíseo y nosotros seguimos intrigados por lo que hará UPyD que sólo tiene un diputado.

En aquella comparecencia informativa en la Comisión de Hacienda y Sector Público del día 12 de enero del año en curso, Alberto González también echó en cara al Principado, que el proyecto de Presupuestos debía dirigirse a “promover, impulsar y potenciar inversiones productivas dinamizadoras de la economía” por que, según señaló, “cada euro aplicado a la inversión productiva tiene un efecto directo y multiplicador sobre la creación de actividad”. En aquel momento esta sugerencia no fue recogida por el Presidente del Principado, pero está visto que tampoco se hizo eco de la petición el Ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, quien fue el invitado de lujo en un encuentro con empresarios organizado por FADE tan sólo 4 días antes de las segundas elecciones autonómicas. Montoro pudo escuchar en directo la opiniones de la patronal sobre inversión productiva, sobre Fondos Mineros y sobre infraestructuras. Después se fue a Madrid a elaborar unos presupuestos que nos dejan sin Fondos Mineros, sin inversión productiva y sin fecha para las infraestructuras. Mientras esperamos que la patronal asturiana invite a Montoro a otro encuentro empresarial para cantarle las cuarenta y recordarle lo de la actividad que se crea con cada euro destinado a inversión productiva, seguimos sin gobierno en Asturias y dudamos que lo haya en Madrid.