Para los buitres

Dos de las frases que más escucho estos días son “a ver si salimos de esta crisis” y “a ver si se acaba esta crisis”. Son dos expresiones que se parecen mucho porque ambas sugieren, en el fondo, la urgente necesidad que tiene buena parte de la sociedad de vislumbrar algo de luz. Ambas se formulan como si la esperanza de que todo cambie fuera el objetivo irrenunciable de quienes las pronuncian. Como si el hecho de volver a tener esperanza algún día fuera el fin último de sus plegarias. En definitiva, como si al emisor le importaran tres cominos y medio los derechos ya perdidos, los recortes ya irreversibles o los ajustes que ya han empobrecido a buena parte de quienes englobamos las clases medias y bajas. Como si lo realmente importante fuera que aparezca, por casualidad o por arte de magia, alguna posibilidad de que se acabe la crisis o de que salgamos de ella. Y los que se hayan caído por el camino que se queden para los buitres.

Con todo, son dos de las frases que más escucho y nunca sé que responder a quien me las dice porque, usadas para hablar de la actual coyuntura socio-económica, ambas parten de premisas falsas. El análisis semántico de la expresión “a ver si salimos de esta crisis” nos revela, así a simple vista, que el emisor asume, consciente o inconscientemente, que de la crisis tenemos que salir todos, como si todos pudiéramos hacer algo para conseguirlo. Usamos la primera persona del plural y nos quedamos tan anchos, como si hubiéramos asumido como cierto que somos culpables de la crisis a título individual por haber vivido por encima de nuestras posibilidades y que, por ello, ahora debemos pagar un precio elevado en forma de pérdida de derechos sociales.

También hablamos de “esta crisis” como si sólo fuera una más. Como si se tratara de una muesca más en la culata de la espiral neoliberal. Como si padecer crisis de las que sólo se sale recortando derechos sociales a las clases bajas fuera algo a lo que debemos acostumbrarnos porque es lo normal. Como si hubiéramos asumido que los ciclos económicos nos van a traer épocas de bonanza para las empresas y de recesión para los trabajadores de forma alternativa y hasta el fin de los tiempos. De la misma forma, quienes usan la expresión “a ver si se acaba esta crisis” asumen que ésta puede terminarse sola, asumiendo, por otra parte, que sola ha empezado. Por eso cuando alguien me dice “a ver si salimos de esta crisis” o “a ver si se acaba esta crisis” yo me limito a sonreír de medio lado apartando la mirada y sólo acierto a abrir la boca para que salga un “sí, a ver. Que podamos contarlo”. Lo hago para no entrar en debates semánticos, claro, porque lo correcto sería espetar como respuesta “A ver si acaban de una vez el saqueo y terminan con la crisis”.

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