Todo es una conspiración

No se le puede llamar rueda de prensa a lo que Rajoy ofreció ayer para negar cualquier responsabilidad propia o del Partido Popular en el caso Bárcenas. El Presidente dio un discurso desde las instalaciones del PP, con los dirigentes del partido como público más cercano y con sus simpatizantes, militantes y, en último término, votantes como únicos destinatarios del mensaje. Es así. Mariano aprovechó la enorme expectación generada por su comparecencia y utilizó a los medios de comunicación para lanzar varias directrices a sus incondicionales. Y lo hizo sin dar las gracias después a periódicos, radios o televisiones.

 

Con argumentos de inmejorable simpleza, el Presidente de los españoles en general y de los populares en particular negó cualquier responsabilidad en los hechos supuestamente delictivos de Bárcenas y defendió la blancura de sus ingresos con la amenaza de la publicación de su declaración de la renta. Como leéis. Rajoy pretende dejar constancia de que no cobró en B haciendo visibles sus ingresos en A. O como @MiguelBarrero bien definió ayer, “voy a enseñaros mi piso de Gijón para demostrar que no tengo un chalet en Miami”.

 

Tuvo tiempo Mariano para hablar de transparencia y demás zarandajas mientras lanzaba dardos contra el medio de comunicación que hizo públicos #lospapelesdebárcenas. También repartió estopa entre la oposición al gobierno que preside. Pero, sobre todo, levantó un muro argumental dirigido a alimentar/proteger el ánimo de los fieles. En especial, dirigido a aquellos leales que por un momento se vieron acorralados en tertulias de bar de barrio, cuando sus adversarios  de debate de barra y chato de vino les pusieron contra las cuerdas atacándoles con la corrupción del PP. Rajoy les ofreció la salvación a aquellos que por un momento tuvieron dudas, pero que en ningún caso siquiera pensaron en dejar de votar a la derecha; les brindó la excusa definitiva: es todo una conspiración.

 

Así de fácil. Esta es la ecuación resuelta: soy inocente + mi partido también + la oposición no + los medios no controlados son malos= conspiración. Y se quedó tan ancho el tío. Sí, porque le da igual lo que piensen quienes no son sus votantes potenciales. Rajoy sólo necesita a sus fieles y, si acaso, a 200.000 votos más. Y eso sólo si el principal partido de la oposición consigue aglutinar el resto de votos del centro izquierda, que, si no, tampoco le hace hacen falta más que sus incondicionales. Por eso ayer se limitó  a enviar un mensaje a sus leales españoles, quienes ya tendrán el argumento perfecto para contrarrestar los ataques verbales de los rojos de chigre, de los progres de tertulia de tinto: es todo una conspiración y los culpables sois vosotros.

 

Lo de ayer de Rajoy no fue una rueda de prensa, no admitió preguntas, ni siquiera había periodistas en la sala, su mensaje estaba dirigido sólo a la mitad de los españoles y, aún así, el evento tuvo una cobertura que te cagas. La que necesitaba Mariano. La que aprovechó para cargar contra la prensa. Los periodistas no tenemos lo que nos merecemos, sino lo que nos hemos buscado.

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