La verdad, es mentira

No es tan preocupante la mentira como la incertidumbre de si alguna vez habrá una verdad. Y no quiero con esto justificar engaño alguno, ojo, sino alertar de la posibilidad de que el embuste sea perpetuo. Por poner un ejemplo al azar, fijémonos en una de las últimas confesiones del poco dado a responder preguntas en persona Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: “subimos impuestos para evitar el crack de España”. El Presidente de Todos los Españoles en general y de los populares en particular entona un mea culpa después de año y medio de incumplimientos (que es la palabra fina para sustituir a mentiras). Sí, amigos, Rajoy nos abre su corazoncito para reconocer que a lo mejor no está haciendo las cosas que prometió, mientras hace las que prometió que no iba a hacer, pero nos jura que todo es por el bien común: por evitar el hundimiento del país. Y ya está, debemos creer y aplaudir su valentía porque si su talla de estadista le capacita para pasarse por el forro las ideas de su partido plasmadas en un programa electoral imprimido y repartido por todo el país, cómo no le va a otorgar la potestad de que las ideas de los demás le resbalen como mantequilla sudorosa. Sin embargo, hoy no quiero poner en tela de juicio las decisiones de gobierno de Mariano, sino destacar que en el momento en el que aceptemos que nos pueden mentir para garantizar el bien común, el embuste podría no acabar nunca. Es decir, si asumimos la excusa de Rajoy sin protestar, si le damos un cheque de falacias en blanco, ¿cómo sabremos cuándo acabará el engaño? ¿Existe alguna señal como en el mus? ¿Ha pasado ya el riesgo de que España se hunda? Si la respuesta a esta última cuestión es sí ¿Es un sí de verdad o es una mentira para evitar otro crack de España? Nada volverá a ser real si aceptamos como buenas las mentiras por el bien común. Seremos unos conspiranoicos perpetuos que desconfiaran de otros conspiranoicos y nos enzarzaremos en brutales discusiones dialécticas sobre quién es el más conspiranoico de todos. Estamos condenados a vivir eternamente en una serie de ficción, lo cual, no obstante, es mejor que hacerlo en la tragicomedia en la que estamos inmersos.

Por otra parte, la alegre confesión de Mariano me ha devuelto a la memoria uno de los episodios más negros del odiado por todos menos por los turcos ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. No citaré su nombre tres veces porque invocaría a Belcebú, pero sí recordaré el inicio de la crisis y su enorme reticencia a reconocer que había empezado. Tampoco diré tres veces la palabra crisis porque invocaría a Rodrigo Rato, pero sí pediré a quien tenga conocimientos económicos avanzados que explique si haber reconocido de forma rápida y alarmista que estábamos en tan profunda depresión financiera habría propiciado una contracción del consumo interno que habría acelerado el proceso destructivo de la recesión. En resumen, que quizá Zapatero (sólo le he citado dos veces de momento) pudo engañarnos a todos en los asuntos económicos con el fin de evitar un crack aún mayor de España. ¿Lo ves, Mariano? He aquí otro pernicioso uso de tu incomparable excusa: no eres el primer presidente del gobierno ni serás el último; cualquiera podría utilizar tu pretexto “lo hice para evitar un mal a España”. Qué miedo me dan las próximas elecciones generales. Lo explicaré en otro texto. Gracias por la atención.

Anuncios

2 pensamientos en “La verdad, es mentira

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s