Regular tirando a mal

No me convencéis. No, no creo que el Ejecutivo se dedique anunciar leyes retrógradas hasta lo dictatorial sólo para ver cómo reaccionamos. Los únicos gobiernos que lanzan globos sonda de ese tipo son los que toman a los ciudadanos por estúpidos, y Mariano no piensa eso de nosotros. Sólo cree que somos desordenados. Nada más. Por ejemplo, con el anuncio de una Ley de servicios mínimos, o de huelga -no sabemos, porque es todavía una idea recién parida- está tratando de poner un poco de cordura a las protestas laborales. Nada más. Porque es que hay personas a las que les recortas sus derechos y protestan. Y entonces se organizan huelgas en las que hay gente que no va a trabajar. Y eso no puede ser. Porque es un descontrol. Y no es rentable para las empresas. Habría que privatizar los comités de huelga para hacerlos viables. Que los dirija un empresario y saque beneficio de las pancartas, camisetas, petardos y demás. Igual así, sí.

Pero hoy está eso de los servicios mínimos, que es un concepto sobrevalorado. Los huelguistas no se dan cuenta de que si van pocos operarios a trabajar la empresa no saca beneficio. Hay que regularlo. No puedes poner unos servicios mínimos de menos del 85%, porque no es rentable. Además, cuanto mayor sea el porcentaje de servicios mínimos, mayor será el porcentaje de seguimiento de la huelga. Si al final aquí ganamos todos. Y total, por cuatro derechos laborales de nada cuyo recorte no es culpa del Gobierno. Vale que la tijera la pone Rajoy, pero la culpa es de los mercados, de los tiburones de las finanzas, que son como depredadores y por un lado no se fían de nosotros para prestarnos dinero, y por otro especulan con nuestra deuda para ganar más, empobreciendo a miles de familias que se dejaron embaucar porque no tienen la formación o los conocimientos suficientes, o porque no creyeron oportuno desconfiar del Ejecutivo. La culpa es de los especuladores y sólo de ellos, porque el sistema capitalista funciona. Es lo único que no hace falta regular.

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Presuponiendo

UPyD está en su legítimo derecho de romper cualquier negociación presupuestaria, sobre todo si nunca tuvo mucha intención de mantenerla. Y nadie se lo va a echar en cara. Quizá su error fue empezar el proceso negociador cuando no tenían por qué hacerlo, ya que la excusa de la negativa socialista a aprobar la reforma de la Ley electoral estaba ampliamente asumida por la ciudadanía, gracias a que los medios de comunicación nos encargamos de transmitirla como si fuera un dogma de fe. Si hubieran dicho desde un principio que no pensaban hablar de Presupuestos hasta que éstos estuvieran aprobados por el Consejo de Gobierno, se habrían ahorrado todo este tinglado, claro que también se habrían perdido salir en la apertura de periódicos, radios, digitales y televisiones. Y a ver quién renuncia a eso en los tiempos que corren. Y en la FSA tampoco se pueden hacer los sorprendidos. A ver si va a ser la primera vez en su corta exitencia parlamentaria que UPyD sorprende con algún titular de este porte. Va aser que no. Además, contentos tienen a sus antaño colaboradores con la reforma electoral, por reiterativo que resulte el argumento.

Los que pretendemos ser más semióticos que analistas políticos interpretamos todo este asunto en clave electoral. Parece claro que la prórroga presupuestaria no es un problema mayor que el hecho de quedar como el culpable de que se produzca en una coyuntura en la que los ciudadanos ya no ocultan ni su desafección ni su crispación con los políticos. IU y UPyD ya habían adjudicado al PSOE el papel protagonista en el reparto de responsabilidades, pero faltaba por completarse el reparto. Los magentas llevan desde que llegaron a la Junta General del Principado evitando asociar su nombre a malas noticias, pero por fin han decidido mojarse. Aunque sólo sea los pies, ya que mantienen la incertidumbre sobre si votarán a favor o no de las cuentas, al asegurar que cualquier escenario es posible una vez que se inicie la tramitación parlamentaria de la Ley de Presupuestos del Principado. Pero ya han conseguido un gran titular de impacto; han atraído la atención de toda Asturias y ahora mantendrán el suspense hasta el final. En su favor se puede decir que miden sus decisiones -al menos en el Principado- para que nunca se salgan del esquema de su programa. En su contra, tan sólo que debieron interpretar mejor su pacto de legislatura, al menos el famosísimo punto del acuerdo en el que se recogía la puesta en marcha de la reforma de la Ley electoral por mayoría reforzada.

Quizá la FSA debió aceptar los cambios de sus socios en la Ley electoral. Se habría ahorrado muchos quebraderos de cabeza, aunque en ningún caso su gobierno iba a dejar de estar en minoría. Digo más, quizá debió liderar esa reforma y arrogarse el protagonismo. Pero no lo hizo. Y ahora el ejerciciode funambulismo político redobla su dificultad. Es una oportunidad única para que hoy IU quede como el único partido que quiso negociar unos Presupuesos que se nos han presentado como necesarios en tiempos de crisis. La coalición puede echar un cable a sus antaño socios socialistas valorando positivamente su previsión económica en ciernes. Puede, incluso, aprovechar la oportunidad para inclinar las cuentas hacia la izquierda. O puede castigar al Gobierno y a la FSA sumándose a la desbandada magenta. Esto último dudo que pase, pero IU tiene ahora una posición de fuerza que supongo sabrán gestionar, ya que no me corresponde a mí decirles cómo. Mientras, Foro se relame ante el escenario favorable que se abre ante sus ojos. Una especie de regalo no buscado. El Partido de Cascos da traspiés en Gijón, Nava, Vegadeo y otros muchos ámbitos, pero todos esos frentes quedan ocultados por el fango de Cudillero, donde el PSOE podría acabar conservando el Gobierno a cambio de un alto precio en imagen institucional. Una encuesta de La Razón no iba a ser benevolente con los socialistas, pero una encuesta es una encuesta y los sueños, sueños son. Al menos en 2012 su encuesta fue onírica.

Se acabó el festín

Es muy importante destruir el sistema educativo, entorpeciendo sobre todo el acceso a la enseñanza superior, para que los ciudadanos podamos asumir con mayor ligereza que por culpa de la crisis el sistema financiero se tragará casi 40.000 millones de euros que “se pierden”, como si el dinero se pudiera extraviar como cuando pierdes la cartera, o pudiera desaparecer como si nada. Es importante, como digo, por el bien de toda la sociedad. Es mucho mejor aceptar sin dudas, sin preguntas, sin remordimientos, que los bancos nos han soplado un pastizal y que ahora entre todos vamos a tener que poner ese dinero, con intereses, claro. Que los intereses son sagrados, por ventajosísimas que fueran las condiciones en las que se produjo el rescate financiero.

Y cuando digo que el rescate lo vamos a pagar entre todos, no me refiero a la totalidad de los habitantes del Estado, sino a aquellos que pagan impuestos o, mejor dicho, aquellos que tenemos la certeza de que pagan impuestos: la clase trabajadora, los asalariados, incluidos aquellos que han sido desahuciados y que siguen trabajando para sacar adelante a sus familias. Ellos también van a rescatar a los bancos. Y se podría dar el caso -no tan remoto en los tiempos que corren- de que una persona haya sido desahuciada por un banco rescatado; que esa persona entregue su vivienda, que pague el rescate con sus impuestos y que todavía tenga una deuda con la entidad financiera. Sería el retrato perfecto de la #MarcaEspaña.

Es cierto que hay que ser un poco conspiranoico para pensar que esta crisis es una gran estafa planeada por los grandes intereses financieros internacionales para sacarnos los cuartos y aumentar la brecha entre ricos y pobres aniquilando a la clase media. Es cierto. Pero  más surrealista me parece la versión de que personas a las que se consideraba expertas en finanzas, pero incapaces de predecir una crisis de tal magnitud, hayan vencido a su incompetencia inicial para convertir un desastre económico en un festival berserker del expolio de lo público. Me niego a pensar que sean necios para una cosa y arteros para la otra. Casi prefiero cumplir mi papel de ignorante y celebrar que por fin terminó el rescate que nunca existió.

Comienza el show

Este viernes, a las 17:15 según UPyD y a las 17:30 según la FSA-PSOE, comienza el proceso negociador de los Presupuestos del Principado para 2014. Sabemos el qué, casi sabemos el cuándo y nos da un poco igual el dónde, siempre que el lugar tenga graderíos en los que poder contemplar en directo el espectáculo del año en Asturias. A pesar de que todos los finos analistas políticos no paran de recordar que el acuerdo es poco menos que imposible, debido a la ruptura provocada por el rechazo socialista a la reforma de la Ley electoral, los antaño socios de legislatura se sentarán a debatir, que es lo mínimo que se puede exigir a quienes hemos entregado la responsabilidad de dirigir los designios del Principado.

En uno de mis ya habituales ejercicios de empatía, me pongo en la piel de los negociadores y casi puedo sentir el peso de las miradas expectantes, escrutantes, muchas de las cuales interesadas. Interesadas, incluso, en que el pacto no cuaje. Sí, amigos, hay gente -al margen de los protagonistas del proceso- que podría no querer que fructifique el acuerdo. Por el mero placer de pescar en aguas revueltas, vaya. Personas que se regocijarán con cada titubeo del Ejecutivo, con cada puyazo de sus antaños socios y con cada columna de sesuda opinión inspirada por el tortuoso camino que el PSOE va a comenzar a recorrer este próximo día 15.

Porque, seamos serios, tortuoso va a ser. Y complicado. Y angustioso también. Pero, cuando uno ve un partido en el que nadie juega bien, al menos debe esperar que los equipos le pongan ganas, que es lo que están haciendo los tres únicos partidos políticos que han logrado llegar a algún tipo de consenso en lo que llevamos de legislatura. Esto es así. El PP fue incapaz de llegar a acuerdos con Foro, y Foro fue incapaz de llegar a pactos en general. Con nadie. Bueno, sí, consiguieron poner de acuerdo, por primera vez en lo que llevamos de crisis, a la izquerda y a la patronal: les hicieron coincidir en valorar las cuentas elaboradas por el equipo de Francisco Álvarez Cascos como horribles, lo que motivó que FAC acabara convocando elecciones anticipadas, animado porque por aquel entonces tenía expectativas de reeditar su triunfo electoral y conseguir algún diputadillo más.

No voy a entrar a debatir si los Presupuestos son imprescindibles o si la prórroga sería un mal asumible. De momento me vale con que alguien esté intentado poner un pie delante del otro para avanzar. El triciclo lo llamaron quienes pretendían denostar la predisposición al diálogo. Ahora, dicho esto, seguro que nadie va a dar un cheque en blanco al Gobierno. Ninguno dará de paso unas cuentas que no respondan a sus exigencias programáticas. Ese cartucho lo quemó la reforma electoral. En su día aposté por que no sería UPyD quien forzaría la continuidad de las cuentas del presente ejercicio y señalé a IU como el candidato con más probabilidades de tumbar los presupuestos del Gobierno de Javier Fernández. No voy a hacer más predicciones. Ver, veremos.

Responsabilidad compartida

No acabo de asimilar que se haya convertido en noticia el simple hecho de que IU y UPyD estén dispuestos a negociar los Presupuestos que el Gobierno del Principado está elaborando. Que algo tan lógico como que quienes están elegidos para llevar las riendas de Asturias estén en disposición de sentarse a discutir, debatir y/o consensuar sea considerado algo extraordinario dice muy poco -y nada bueno- de los políticos, de los periodistas y de la sociedad en general. Así de puñetera es la semántica.

Porque, a simple vista, el titular tiene una denotación positiva: habrá negociación. Pero también hay una connotación negativa: dar relevancia al hecho de que vaya a haber negociación presupone que estamos ante un acontecimiento extraordinario o novedoso. Un hito, vamos, logrado a pesar de la cacareada ruptura del pacto explícito entre PSOE y UPyD, y tácito entre los socialista e IU. Y los peor parados tras ese análisis semántico son, para variar, los políticos. El mensaje sugiere que son poco dados a negociar, lo que presupone que anteponen el partidismo al interes general. Y yo no digo que esto no sea así, ni que lo sea. Pero si aceptamos como noticia que un grupo de políticos negocien unos presupuestos vitales en tiempos de crisis, asumimos que los políticos son, en general, personas poco dadas al entendimiento y que el hecho de que se sienten a debatir es algo a celebrar.

Lo cierto es que la ciudadanía cada vez tiene peor concepto de los políticos. Y buena parte de la culpa la tendrán ellos, sus mentiras, sus incapacidades y todos sus defectos. Otra parte de la responsabilidad será, digo yo, de los medios. Somos los periodistas los que trasladamos a la sociedad lo que pasa en la vida política. Recuerdo que la primera vez que me dijeron que no era noticia que un perro mordiera a un hombre, sino que un hombre mordiera a un perro, pensé: pues vaya mierda de noticia; eso no lo daría ningún medio de comunicación, a no ser que quisiera generar entre su público una opinión contraria al individuo mordedor en cuestión. Lo que me lleva a recordar los titulares con los que se suelen presentar los nuevos medios que aparecen hoy en día: Nace un medio de comunicación independiente y veraz. Como si fuera algo novedoso que un medio pudiera ser acreedor de esas dos cualidades.

Un periodista que sea capaz de destacar que su medio es independiente y veraz debería tener la oportunidad de escribir un titular que diga: Los ciudadanos son críticos con sus partidos políticos y los medios de comunicación. Porque los hay que reciben el titular sobre que IU y UPyD están dispuestos a negociar el presupuesto (o cualquier otro), y se quedan tan anchos. Que les insinúas que la negociación presupuestaria es algo inaudito y se lo toman con leche, cuando deberían estar sacando los colores tanto a los políticos como a los medios día sí, día también. Con quejas y protestas por lo dicho y lo publicado. Exigiendo su derecho a estar informados y a que esa información sea veraz. Cuánto mejor le habría ido a Canal 9 si los políticos, los periodistas y los ciudadanos hubieran sido responsables de forma solidaria. Toda la culpa es nuestra. Toda excepto la de la crisis, por mucho que se empeñe algún político, lo transmita algún medio y se lo crea algún ciudadano.

Gañanes

Una de las cosas que más me repele de la mal llamada Troika (se les debería llamar Triada), formada por el FMI, la CE y el BCE, es la imposición de gobiernos tecnócratas allá donde lo consideren necesario. Es una manía antidemocrática de lo más molesta. Vale que la tecnocracia se asume como un modelo de gobierno destinado a obtener resultados concretos en coyunturas específicas merced al trabajo de técnicos expertos en las distintas materias de su competencia, pero, como dijo el sabio, ¿quién eres tú para decime a mí cuántos gobernantes incompetentes tengo que tener?. Esto es así. Y qué pasa si quiero que me gobiernen inútiles. Es mi derecho por vivir en una sociedad libre. Y lo reclamo. Y hay partidos políticos resueltos a satisfacer mi demanda. Claro que sí. A cascoporro. Una jartá de ellos. Y relevantes desde el punto de vista electoral, no os vayáis a creer.

Porque si tú lo que quieres es fundar un partido político que represente a todo el espectro social español, algún gañán tienes que incorporar al equipo. Sí o sí. Que otra cosa no, pero gañanes en este país hay a porrillo. Otra jartá. Total, que tienes que tener algún que otro incompetente. Y darle responsabilidad. Eso desde luego. Te tienes que asegurar, además, de que esa persona cumpla los requisitos de incapacidad necesaria para el cargo, porque hay que ser precavido. Hay que procurar que sea un individuo capaz de cometer errores infantiles, como aceptar caramelos de desconocidos a la puerta de un colegio o firmar recibos sin recibir nada a cambio, por ejemplo. Qué sé yo, alguien que vaya a sacar dinero del banco, que no se lo den pero que se lo descuenten de su cuenta, y que no pueda reclamar lo que es suyo por haber firmado un recibí. Alguien de ese calado sería fenomenal. Con gente como esa en sus filas cualquier partido político podría presentarse ante el electorado como la formación más capacitada para sacar al país de cualquier crisis. Así, sí.

No es corrupción, es estupidez. Hay que decirlo alto y claro. Y son estúpidos porque son el reflejo de la ciudadanía. La que les vota, la que no, y la que no vota a nadie. Son incompetentes, sí, pero son nuestros incompetentes. Nos los hemos ganado a pulso. Son nuestros y ningún organismo supranacional nos los puede quitar sin nuestro permiso. Y se ríen de nosotros, sí.  Y qué. Lo hacen porque se lo permitimos. Basta ya de criticar a nuestros gobernantes, joder. Que me tengo que enfadar y todo, hostia. Que si no saben inglés, que si se financian ilegalmente, que si cobran en B con dinero donado por empresas que luego reciben adjudicaciones, que si compran a los jueces, que si recortan derechos sociales adquiridos tras siglos de lucha, que si una ministra se fue de vacaciones a cargo de una trama de empresas corruptoras… Basta ya. Eso no son más que malentendidos en unos casos, y errores por incapacidad en otros. Dejemos de mirar para nuestros gobernantes. Mirémonos en el espejo de sus partidos políticos. Cuanto menos gañanes seamos nosotros, menos lo serán ellos. Un saludo a todos.

Oportunidades

El Partido Popular desaprovechó ayer una extraordinaria oportunidad de alentar las sospechas sobre el pacto del duernu y, por tanto, de asestar un irónico golpe al Gobierno socialista en minoría, al votar en contra de la tramitación parlamentaria de la Ley de endeudamiento que mañana se debatirá en la Junta General del Principado. La complicidad de los populares con el PSOE habría sido un guiño de yesca para encender las críticas al ejecutivo por su supuesta complicidad con el bipartidismo. Pero nada, en el PP se empecinan en negar esa conspiración por el poder en Asturias, contradiciendo a quienes se empeñan en proclamar que los socialistas hacen todo lo posible por conspirar con los discípulos de Cherines. Eso, o el acuerdo entre ambos partidos sólo obliga al PSOE a hacer concesiones a populares, pero no viceversa. Sea como sea, la presidenta popular, Mercedes Fernández, sigue sin agradecer de forma pública que el PSOE haya rechazado aprobar la reforma de la Ley electoral, un gesto que desde algunos sectores de IU y UPyD se considera como el Boson de Higgs del #ppsoe.

La cuestión es que todo parece indicar que los dos principales partidos de la derecha representados en la Junta General del Principado están deseosos de que los una vez socios (el tácito y el explícito) de los socialistas gobernantes empiecen a frayar al ejecutivo. A quienes son incapaces de pactar nada con nadie les viene bien pescar en un río revuelto; se sienten cómodos en un Parlamento que no les deje en evidencia como los únicos partidos incapaces de llegar a acuerdos, puntuales o a largo plazo, ni siquiera con la formación que ideológicamente podrían tener más cerca, UPyD, a la que parecen contemplar como un sustento, en el sentido alimenticio de la palabra, ya que todo parece indicar que lo que quieren de la formación magenta son sus votantes. Y es curioso, porque ni UPyD ni IU parecen necesitar que nadie les azuce. Ambas formaciones parecen estar más que dispuestas a recordar al PSOE que su rechazo a la reforma de la Ley electoral tiene un precio, que ese precio es elevado y que se lo van a cobrar en cómodas letras en un plazo indefinido. Sin embargo, ambos Grupos aprobaron que la Ley de endeudamiento siguiera con su tramitación. Y también es probable que aprueben el endeudamiento mañana para dejar claro que lo cortés no quita lo valiente. O para dejar constancia de que se cobrarán su deuda más adelante, en una oportunidad que les reporte más rédito. Esperemos que esa oportunidad también genere beneficio a la ciudadanía, que es la que sufre las consecuencias de los juegos políticos.