Gañanes

Una de las cosas que más me repele de la mal llamada Troika (se les debería llamar Triada), formada por el FMI, la CE y el BCE, es la imposición de gobiernos tecnócratas allá donde lo consideren necesario. Es una manía antidemocrática de lo más molesta. Vale que la tecnocracia se asume como un modelo de gobierno destinado a obtener resultados concretos en coyunturas específicas merced al trabajo de técnicos expertos en las distintas materias de su competencia, pero, como dijo el sabio, ¿quién eres tú para decime a mí cuántos gobernantes incompetentes tengo que tener?. Esto es así. Y qué pasa si quiero que me gobiernen inútiles. Es mi derecho por vivir en una sociedad libre. Y lo reclamo. Y hay partidos políticos resueltos a satisfacer mi demanda. Claro que sí. A cascoporro. Una jartá de ellos. Y relevantes desde el punto de vista electoral, no os vayáis a creer.

Porque si tú lo que quieres es fundar un partido político que represente a todo el espectro social español, algún gañán tienes que incorporar al equipo. Sí o sí. Que otra cosa no, pero gañanes en este país hay a porrillo. Otra jartá. Total, que tienes que tener algún que otro incompetente. Y darle responsabilidad. Eso desde luego. Te tienes que asegurar, además, de que esa persona cumpla los requisitos de incapacidad necesaria para el cargo, porque hay que ser precavido. Hay que procurar que sea un individuo capaz de cometer errores infantiles, como aceptar caramelos de desconocidos a la puerta de un colegio o firmar recibos sin recibir nada a cambio, por ejemplo. Qué sé yo, alguien que vaya a sacar dinero del banco, que no se lo den pero que se lo descuenten de su cuenta, y que no pueda reclamar lo que es suyo por haber firmado un recibí. Alguien de ese calado sería fenomenal. Con gente como esa en sus filas cualquier partido político podría presentarse ante el electorado como la formación más capacitada para sacar al país de cualquier crisis. Así, sí.

No es corrupción, es estupidez. Hay que decirlo alto y claro. Y son estúpidos porque son el reflejo de la ciudadanía. La que les vota, la que no, y la que no vota a nadie. Son incompetentes, sí, pero son nuestros incompetentes. Nos los hemos ganado a pulso. Son nuestros y ningún organismo supranacional nos los puede quitar sin nuestro permiso. Y se ríen de nosotros, sí.  Y qué. Lo hacen porque se lo permitimos. Basta ya de criticar a nuestros gobernantes, joder. Que me tengo que enfadar y todo, hostia. Que si no saben inglés, que si se financian ilegalmente, que si cobran en B con dinero donado por empresas que luego reciben adjudicaciones, que si compran a los jueces, que si recortan derechos sociales adquiridos tras siglos de lucha, que si una ministra se fue de vacaciones a cargo de una trama de empresas corruptoras… Basta ya. Eso no son más que malentendidos en unos casos, y errores por incapacidad en otros. Dejemos de mirar para nuestros gobernantes. Mirémonos en el espejo de sus partidos políticos. Cuanto menos gañanes seamos nosotros, menos lo serán ellos. Un saludo a todos.

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