El descenso del duernu

La renuncia de la lideresa de Foro Carmen Moriyón a recoger su acta de diputada señala el lugar al que parece condenado el partido fundado por Francisco Álvarez Cascos a medio plazo: fuera de Junta General del Principado. Hay, obviamente, muchas causas que han llevado a la formación forista a perder unos 150.000 votos desde que ganara las primeras elecciones a las que se presentó, allá por 2011. La mayoría de esas causas se deben a su propia inoperancia, pero hay dos decisiones ajenas a Foro que fueron determinantes. Una de ellas ya se señaló en este blog poco después de que Francisco Álvarez Cascos venciera en sus primeros comicios autonómicos bajo sus propias siglas, FAC, y nuevamente cuando perdió los segundos un año después. Efectivamente, me refiero a la decisión del partido Popular de no apoyar en ningún momento a Foro, ni cuando ganó las elecciones en 2011 ni cuando las perdió en 2012.

Ya he señalado que siempre he pensado que si el PP apoyaba a Cascos, dándole la fuerza necesaria para gobernar de forma estable, se arriesgaba a que éste se acabara imponiendo como el referente de la derecha asturiana, condenando a los populares a ser un partido comparsa, como le pasaba en Navarra. No sé si ávidos lectores de estas líneas o no, los dirigentes populares rechazaron acercarse a su exsecretario general y éste acabó cayendo por su propio peso.

A esto ayudó otra decisión: la del líder socialista y por aquel entonces candidato, Javier Fernández, que dejó gobernar a Cascos en solitario pudiendo haber forzado una investidura socialista mediante un pacto con Izquierda Unida. Fernández midió bien. Permitió gobernar a la lista más votada y con su decisión evitó que el Partido Popular reconsiderase su rechazo a apoyar a FAC. En un sencillo ejercicio de política ficción, no nos resultaría difícil concluir que, ante la posibilidad de reeditar un gobierno bipartito de izquierdas, el PP podría habre preferido sumar sus fuerzas a las de don Francisco. Como tal cosa no pasó, FAC gobernó en solitario demostrando una absoluta incapacidad para llegar a acuerdos con nadie.

Así que el principio del Fin de Foro lo marcó el PP, negándole el apoyo, y lo certificó la Federación Asturiana de Empresarios rechazando sus presupuestos. Como ya se ha señalado ene ste blog, el inaudito rechazo de la FADE a unos presupuestos de un partido de derechas liderado por un exministro de Fomento fue la clave para que Francisco Álvarez Cascos convocara unas nuevas elecciones ante su errónea convicción de que mejoraría sus resultados. Nada más lejos de la realidad. En tan sólo un año una parte de sus votantes ya se habían hartado de él. Unos volvieron al PP (pocos) y otros llevaron a Ignacio Prendes al Parlamento asturiano y lo situaron al frente del grupo mixto que ocupaba en exclusiva UPyD.

El resto ya es sabido. Foro ejerció el liderazgo de la oposición porque fue incapaz de negociar un tripartito de derechas. Una vez concluida esa labor opositora, los votantes premiaron a la antigua FAC con 3 diputados en las elecciones de 2015. El partido de Cascos había perdido hasta ese momento más de 130.000 votantes, una tendencia que no parece tener límite. La estrategia que la formación hormiguera puso en marcha para revertir la situación pasaba por llevar a la Junta General a su primera espada, la alcaldesa de Gijón. Carmen Moriyón había confirmado al teoría de este blog de que si el PP apoyaba a Foro, estaba condenado a desaparecer. Es lo que le ocurrió a los populares en la Villa de Jovellanos, decisión que costó el puesto a la popular que la tomó, Pilar Fernández Pardo. Sin embargo, la táctica electoral de Foro no pudo ser peor: Foro continuó desangrándose en Asturias y, de paso, perdió Gijón, la ciudad más poblada del Principado y referente socialista en la región.

Dilapidado el prestigio político de Cascos, y amortizado el de Moriyón, a Foro le queda la travesía del desierto hasta su desaparición, como le pasó a Uras. A no ser, claro está, que encuentren un relevo generacional capaz de revertir una situación muy complicada, habida cuenta de la multiplicación de partidos políticos que vienen a ocupar su mismo espectro ideológico. De momento, en la presente legislatura van a tener que esforzarse por hacer una oposición que llame la atención del votante y que sobresalga entre el elegante busnismo del ciudadano Juan Vázquez y la beligerancia de Vox. Y todo desde un grupo mixto que compartirán con los discípulos de Santiago Abascal y con Izquierda Unida. Les deseamos a todos la mejor de las suertes, la van a necesitar.

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