El renacimiento de la especie humana

Hoy he escuchado al director ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, decir en 24h de TVE que en 10 años habrá que plantearse la renta mínima garantizada universal. También ha dicho que cree que la nueva revolución tecnológica que afrontamos supondrá un nuevo renacimiento para la especie humana. Será fantástico. Ya sabe cómo hay que afrontarlo. Bueno, mejor dicho, ya sabe quiénes tendrán que afrontarlo: nosotros. Más en concreto, una “nueva clase social” a la que ha definido como “precariado”. ¿Qué va a pasar con esa gente? Bueno, no lo sabe muy bien, pero opina que la desigualdad no va a desaparecer, sino que va a aumentar. Eso está claro y es mejor que lo vayamos asumiendo. Lo de asumirlo no lo dijo él sino que os lo voy recomendando yo. Pero aunque Klaus no sabe muy bien qué va a pasar con esa gente, porque sería un mago si lo supiera, sí cree saber qué debemos hacer con ellos, y hablo en primera persona del plural por una mera licencia literaria. Según él, los esfuerzos (supongo que de las administraciones) deben ir dirigidos a ofrecer a esas personas un propósito en la vida. Es enternecedor. Porque opina que ese propósito no tiene por qué ser tener un trabajo remunerado (para qué lo querría un precariado, me pregunto yo), sino que apuesta por trabajos sociales, intereses culturales… Como ejemplo pone asuntos a los que debería dedicarse la administración pero que, qué narices, seguramente estarían mejor atendidos por personas de bajos recursos que podrían encontrar en esas actividades alivio emocional para su pobre existencia anodina y rutinaria. De hecho, Schwab apunta directamentea la atención a la población más envejecida, encontrando así solución para uno de los dos mayores problemas a los que se enfrenta nuestro sistema social: el envejecimiento de la población. Si ponemos a los precarios a cuidar gratis a los ancianos matamos dos pájaros de un tiro: damos atención a la población mayor liberando recursos de la administración pública que, qué sé yo, se podrían dedicar -no sé- a subvencionar empresas, por ejemplo, a urbanizar polígonos industriales o contratar más policías (que se iban a necesitar), y, por otra parte, hacemos que las personas se sientan más satisfechas. Es una genialidad. Pero no fue la única que salió de su cabeza a través de su boca, no. Hubo más. Recordad que he dicho que uno de los dos problemas a los que se enfrenta nuestro sistema social es el envejecimiento. Es cosecha mía, eso no lo dijo Klaus. El otro, también desde mi opinión, es la desigualdad. Y para ella Schwab tiene una solución flipante. Flipante porque es imposible no estar de acuerdo con él. Opina que debemos ser menos materialistas. Ya está esa es la solución. Si somos menos materialistas descargaremos presión sobre los recursos y el medio ambiente. Es imposible no estar de acuerdo porque, claro, el precariado somos muchos, y los ricos, pocos. Así lo veo yo. Ellos podrán consumir más no por una cuestión cualitativa, porque tengan el dinero para hacerlo, que también, sino por un matiz cuantitativo, porque son menos y su consumo no afectará tanto al planeta. Es así de simple. ¿Cuál es el problema? Que el precariado lo entienda sin perretas. ¿Cómo conseguirlo? Pues dando sentido a sus vidas, como decía nuestro simpático amigo, y aprovechando el viaje para que esa masa de afortunados obreros de bajo coste asista a los más mayores. ¿Qué se les puede ofrecer a cambio? La renta mínima garantizada. El director ejecutivo del Foro Económico Mundial nos ha dado la clave para lo que el considera el “renaciemiento de la especie humana”, que tódo parece indicar que consistirá en una clase dominante y otra precariada con acceso a productos y servicios básicos y menos acceso a productos y servicios que, supongo, serán considerados lujos. Ya están trabajando, me pareció entender, en cómo conseguir que los precariados tengan un propósito en la vida. Sólo tú sabes si lo están consiguiendo.