Golpe de derechas

En la primavera de 2011, Foro Asturias Ciudadanos -partido fundado pocos meses antes de las elecciones- obtuvo una inesperada y trascendental victoria en las urnas que llevó a su líder, Francisco Álvarez Cascos, a la Presidencia del Principado. Fue inaudito, Fue brutal. Supuso una insospechada mayoría absoluta de la derecha que derivó en que ésta no gobernara nada más que un año desde entonces y hasta el día de hoy.

La falta de subvenciones para la investigación podría estar frenando las pesquisas de varios posibles equipos científicos que quién sabe si podrían averiguar por qué a derecha le da por suicidarse cada vez que llega al poder en Asturias. Es un misterio inescrutable que, si no se investiga hoy, ya se investigará mañana para alborozo de los IG Nobel. Aquel triunfo de FAC liderado por F.A.C. no fue una excepción.

Cascos ganó las elecciones autonómicas de 2011 haciedo bueno el vaticinio de Cristina Coto, quien, al cierre de los colegios electorales, aseguraba orgullosa que la escisión del PP se había hecho con el triunfo. A partir de ese momento los foristas se dispusieron a gobernar en solitario, no sin antes haber flirteado con los populares, cuyo sustento habría sido determinante para sacar adelante un programa electoral liberal-conservador de toda la vida.

Este blog ya dedicó en su momento varios artículos a defender la opinión de que sostener a Foro no era un buen negocio para el PP. Se insinuó en esta entrada que después sería plagiada vilmente por un articulista de La Nueva España; se explicó ya de forma más exahustiva en esta otra y se continuó argumentado en otras muchas, aquí, por poner otro ejemplo. No es por darme importancia pero el tiempo acabó dándome la razón, y en todos los ámbitos en los que el PP negó su apoyo a Foro, el partido casquista acabó sucumbiendo hasta rozar la desaparición, mientras que en aquellos lugares en los que los populares ayudaron a los foristas fue el PP el que acabó diluyéndose a la sombra de un FAC creciente (sí, hablo de Gijón).

Que no digo yo que Teresa Mallada sea lectora de este blog irregular y perezoso, pero bien aprendida tenía la lección cuando rechazó una posible coalición PP-Foro de cara a las próximas elecciones generales. Una coalición que sí quiso Mercedes Fernández, quien, sin embargo, jamás quiso apoyar a Foro en el Principado y liquidó a la líder de los populares gijoneses que sí voto a los foristas para que no se reeditara un Gobierno socialista en la Villa de Jovellanos (estos episodios también pueden ser revisados en este blog aquí o quizá aquí, ya no me acuerdo).

Lo cierto es que Mallada, como buena candidata que no es Presidenta del partido, acató las directrices de sus superiores y la coalición se firmó hace poco. Desconozco las encuestas que maneja Casado pero, por malas que sean para sus intereses en Asturias, dudo que compensen la pérdida de una oportunidad de oro para anular definitivamente a una de sus más feroces competencias en Asturias en general (ya menos) y en Gijón en particular. Por dos razones: porque Foro cobra vida al mantener probablemente su diputado en el Congreso, lo que les sigue dando visibilidad, y porque Foro por libre quizá podría hacer algo de tapón a la probable irrupción de Vox, fuerza más allá de la derecha que lo tendrá más fácil en las plazas en las que los casquistas no son representativos. Vox es a largo plazo más peligroso para el PP que Foro, al tratarse de un partido de ámbito nacional que, por alguna razón que se me escapa, está teniendo un immenso impacto mediático a pesar de ser una fuerza extraparlamentaria.

Sea como sea, en mayo la derecha tiene una nueva oportunidad para gobernar Asturias. Una muy clara, por lo que los ciudadanos quizá podamos volver a tener la ocasión de presenciar un Hara Kiri político conservador. Aunque yo sigo sin tener muy claro que las fuerzas de la derecha se vayan a poner se acuerdo si Vox irrumpe en la Junta General. Sinceramente, no veo a Juan Vázquez, un intelectual liberal y progresista, antaño cercano al Psoe, exrector, ilustrado y simpático, sentándose a negociar nada en una mesa en la que esté presente un discípulo de Santiago Abascal. No me acabo de imaginar a Vázquez tragando sapos en forma de medidas xenófobas o retrógradas. Antes veo más otro golpe de derechas.

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Reflexiones electorales

Si los análisis postelectorales se hiciesen tras un borrón y cuenta nueva, sin tener en cuenta los resultados de anteriores comicios, en Asturias podrían alardear de buenos datos en las autonómicas todos los grupos parlamentarios excepto Foro y UPyD, que ya ni es grupo parlamentario. Pero si nos fijamos en los resultados obtenidos en 2011 y no tenemos en cuenta a los partidos políticos que no se presentaron en aquella cita, las únicas formaciones que han ganado algo son Izqierda Unida y PACMA, ya que el PP, aunque ha ganado un diputado por efecto del reparto, ha perdido votos. En Concreto, y a falta de que se distribuya todavía un puñado de votos, la coalición cuya lista lideró Gaspar Llamazares ganó algo más de 2.400 apoyos para lograr 64.114 papeletas. Porcentualmente, la subida de PACMA es mayor, ya que incrementó sus apoyos en 1991 votos hasta los 3.941. El animalista registró un crecimiento de casi el 50%.

Obviamente no podemos hacer análisis postelectorales sin tener en cuenta a los partidos que han irrumpido por primera vez en la Junta General del Principado, pero calificar de espléndido el resultado de Podemos y Ciudadanos al irrumpir con 9 y 3 escaños respectivamente, nos obligaría buscar adjetivos superlativos nivel décimo dan para describir la victoria de FAC en 2011, cuando ganó con 16 escaños. Por eso me limitaré a decir que son buenos resultados, especialmente el de Podemos.

¿Podemos negar al que el PSOE haya tenido un buen resultado electoral al ganar las elecciones tras perder más de 37.000 votos? Desde el punto de vista del PP, no. Porque los populares ya se han apresurado a decir que su desplome en las autonómicas y municipales se debe al efecto del desgaste provocado por la acción de gobierno en tiempos de crisis, un argumento que podría usar la FSA si quisiera en el Principado. Desde el punto de vista socialista, tampoco, porque han resistido la entrada de dos nuevas formaciones en el Parlamento asturiano y, con respecto a 2011, solo pierden un escaño.

Ciertamente la pasada legislatura fue agitada, como lo han sido todas aquellas en las que Francisco Álvarez Cascos ha metido la mano y que por norma se caracterizan porque en algún momento surge un partido político escindido del PP. Antaño fue URAS, hoy ya descompuesto después de haber recibido 245 votos, y en la actualidad es Foro, que llegó a ganar en 2011 a pesar de contar con 1.000 votos menos que el PSOE, y que en estas elecciones se ha dado un tremendo hostión de 133.748 apoyos menos. Un golpe casi tan histórico como su victoria hace 4 años.

Uno de los motivos de esa caída de FAC, ya se apunto más de una vez en este blog, ha sido que el PP no le diera su apoyo en ningún momento, lo que desde mi punto de vista habría convertido a los populares en un mero partido de acompañamiento de Álvarez-Cascos, que habría pasado a liderar a la derecha en Asturias. Este argumento lo sostengo todavía hoy y aporto pruebas: en Gijón el PP apoyó a Foro y los populares casi salen del Ayuntamiento, mientras que los foristas han ganado las elecciones. Si por un casual Mariano Marín está pensando en apoyar a Carmen Moriyón para que no gobierne el PSOE, que lea estas líneas antes, aunque FAC, al igual que el PSOE, está pensando más en negociar con la izquierda de Xixón sí puede, que tiene la llave del gobierno.

Algo parecido pasa en Oviedo, donde los partidos de izquierdas suman mayoría, aunque ha ganado el PP. Sin embargo, en este caso el primer partido de la oposición es Somos. Al PSOE podría venirle bien apoyar una alcaldía de Ana Taboada a cambio de estabilidad en la Junta General, pero corre el mismo riesgo que el PP con Foro: si los socialistas apoyan a Somos en un escenario en el que Izquierda Unida no pierde concejales, y el PSOE no podría liderar el cambio al ser tercera fuerza política, podría acabar siendo un partido residual en la capital. La FSA tendrá que decidir, por tanto, si tiene algún interés en Oviedo antes de dar algún paso.

Así las cosas, todo aprece indicar que volveremos a tener un Gobierno autonómico socialista en minoría, que el PSOE podría volver a regir Gijón con la ayuda de la izquierda, y que el PP podría volver a gobernar en Oviedo haciendo extraños equilibrios. Más extraños incluso que los que hizo la pasada legislatura al aprobar los presupuestos con el apoyo de IU. Con Somos en el Ayuntamiento no sería sostenible que Roberto Sánchez Ramos respaldara al PP, por lo que Caunedo tendrá que tirar de C’s y del PSOE que, como decimos, se arriesga a quedar como un parido testimonial si apoya un gobierno de izquierdas donde todos tendrían mucho que ganar, excepto los socialistas.

En cualquier caso, todavía es pronto para aventurar nada. De momento debemos limitarnos a felicitar a todos, porque todos han ganado, parece ser (menos Foro y UPyD). Aunque también deberemos animar a todos, porque todos han perdido (excepto IU, PACMA y los nuevos partidos en la Junta).

JMA

Aznar creó un monstruo sin saberlo y sin quererlo. Puso su democrático dedo sobre Rajoy, le hizo, presidente del PP -y, por tanto, máximo aspirante a la presidencia del Gobierno- y ni se imaginó que el talante huidizo, esquivo y a la expectativa de Mariano sería, precisamente, la mejor arma del gallego para aferrarse a la poltrona a la que Jose Mari se quiere subir ahora de repente. Que no digo yo que Aznar buscara en Rajoy un pelele que le calentara el asiento hasta que a su señoría le diese por volver a liderar el partido y el país. Que yo no estoy diciendo eso, ni mucho más. Más bien creo que el egocentrismo exacerbado hizo pensar a Jose Mari que su destino era ser un líder con más proyección que el Presidente de un trozo tierra entre África y Europa, pero como a día de hoy todavía nadie le ha llamado suplicándole que lidere el mundo para salvarlo de la decadencia, comienza sopesar la posibilidad de retomar el caudillaje de los españoles, como sólo él lo puede hacer; como si de un hobby se tratara; como quien necesita hacer algo entre abdominal y abdominal. Claro que, curiosamente, esta necesidad irrefrenable de salvar a la patria le ha entrado justo cuando se estaba empezando a relacionar su apellido con el de los más altísimos representantes de la nobleza de Gürtel y a la vez que se mancilla la calidad y la blancura de la iluminación de la boda de su hija. Seamos justos, Jose Mari: para criticar la subida de impuestos de Rajoy llegas como un año tarde; para criticar que no hace ni el huevo llegas tarde casi dos; para reivindicar tu legado llegas tarde casi 5 años, ya que hace ya un lustro que hemos asumido que la burbuja inmobiliaria no fue tan buena idea como tú creías.

Pero para el asunto que hoy nos concita dan igual las intenciones de Aznar. No importa ni su ambición, ni su egoísmo, ni su chulería castellana. La cuestión hoy es que un silente Rajoy, haciendo gala de la inacción que Aznar tanto critica, ha capeado la embestida y tengo miedo que haya, incluso, recuperado un par de votos de quien haya podido apreciar en Aznar la caricatura de sí mismo que siempre fue. Francisco Álvarez Cascos siempre lo tuvo claro: jamás hizo pública su intención de retomar responsabilidades políticas, sino que él siempre lo presentó como la asunción de una aclamación popular; como la obligación personal de responder a la solicitud de una multitud que le exigía liderar el PP en Asturias primero, y crear un partido de nuevo cuño después. Cascos siempre quiso reaparecer por aclamación. Ser el salvador añorado por todos. Cascos es más estratega que Aznar, quien se empeña en presentarse él como el salvador, aunque nadie le haya dado vela en este entierro, por mucho que el muerto sea en parte también suyo. Esa es la diferencia: Cascos quiso hacernos creer que volvía presionado por una marea de suplicantes que le rogaban salvar a Asturias y Aznar quiere hacernos creer que él puede salvar al país sin que nadie se lo haya pedido. Jose Mari, estás a tiempo de rectificar, de montar una plataforma que clame a voces tu regreso y, en caso de que no sirva de nada, montar un partido que se llame Justicia Milagrosa Aliada, o cualquier otra zarandaja que se pueda formar con tus siglas.

Pacto a tres años

Qué el Presidente en funciones del Gobierno de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, haya aprovechado hasta el último día de plazo para convocar la sesión de constitución de la Junta General del Principado, dilatando al máximo el proceso, da una idea de cómo está en estos momentos la negociación de alianzas para la formación de un nuevo ejecutivo regional entre las distintas fuerzas políticas con representación parlamentaria: parece que Foro Asturias necesita tiempo. El PSOE quiere la constitución de la Junta cuanto antes, a ser posible ya mismo. Vamos, que si se constituye mientras se escriben estas letras, mejor. Al PP da la sensación de que le da más o menos igual. Parece que los populares tienen otras cosas en la cabeza, como por ejemplo recuperar el peso perdido en Asturias en el último año, una empresa para la que, como ya se dijo en este blog hace unas semanas, tendrá que definir con mucho tino cuáles serán sus alianzas, si es que necesita tener alguna. Izquierda Unida, con los deberes hechos en las urnas, apuesta porque haya gobierno cuanto antes y tiene claro cómo quiere que éste sea. UPyD, el partido que los lectores de este blog ya situaron como llave de gobierno en el sondeo preelectoral, se deja querer, aunque esta humilde bola nueve cree que el partido magenta tratará de afianzar su presencia en la Junta General del Principado y atar a su electorado intentando no exponerse demasiado al sol abrasador de un posible ejecutivo de derechas.

Pero parece que Foro Asturias necesita tiempo. No es creíble que el líder del hormiguero esté dilatando el proceso con la sola idea de aferrarse al sillón de mando, que podría ser. Más parece, sin embargo, que esté atando no ya el ejecutivo que gobernará en lo que queda de legislatura, que también, sino cómo quedará estructurado el centro derecha en Asturias dentro de tres años, cuando se vuelvan a convocar comicios autonómicos. FAC necesita al PP para gobernar, eso está claro. Sin los populares a su lado a Foro le importa tanto UPyD como IU. Pero si, después de haberse pasado un año entero criticando al PP, vinculándolo a contubernios políticos regionales forjados con los socialistas y descalificando a sus dirigentes en cada ocasión, se va a poner a gobernar con ellos en fraternal unidad, lo lógico es dejar cerrado cómo va a ser su relación cuando acabe la legislatura.

FAC necesita tiempo. La negociación con Mercedes Fernández no puede ser fáciles de ninguna de las maneras, por mucho que sean amigos y aunque sus propuestas políticas sean parecidas. Sí, podrían pactar un gobierno basado en sus coincidencias programáticas, pero ¿qué pasaría después? ¿Qué pasaría en la próxima campaña electoral? A FAC ya no le quedaría la baza del pacto del duernu entre el PP y el PSOE para repartirse Asturias. Le sería difícil, incluso, criticar la labor realizada por los populares en los años anteriores porque los habrían pasado apoyando su gobierno. Para el PP la papeleta tampoco sería más agradable en caso de apoyar a FAC en un ejecutivo de derechas, ya que en el futuro tendría que volver a disputarse los votos con el partido de Cascos, si es que éste (Foro) sigue existiendo. Los populares son conscientes de la derrota que han sufrido en las urnas el pasado 25M, también de que deben empezar a levantar la cabeza y a recuperar apoyos a costa de quien se los ha estado quitando. El PP no necesita a Foro sino a sus votantes.

Foro necesita tiempo porque la negociación con el PP no se puede estar ciñendo a un mero reparto de poder en caso de formar gobierno. Estos dos partidos deben afrontar su futuro a medio plazo -tres años no es nada en política- y no parece fácil que sobre ese particular vayan a tener muchos puntos en común. Al PP le viene bien que Foro se vaya diluyendo hasta desaparecer, algo que no les pasará nunca a los populares que hoy se presentan como el partido más sólido del Estado. El PP, por tanto, puede esperar. Le sobra el tiempo que a Foro le falta. Si Cascos quiere el apoyo del PP, FAC tendrá que desaparecer de la ecuación. Si hay acuerdo entre ambas partes, tendrá que tener repercusión dentro de tres años.