El líder de la manada

Creía que el Partido Popular gobernaría Oviedo con los condicionantes propios de la minoría, pero ahora que su presidenta, Mercedes Fernández, se ha lanzado a tratar de gobernar en Asturias, no lo tengo tan claro. Y eso que yo creo que Mercedes Fernández no tiene la menor intención de sentarse en el sillón de la presidencia del Principado. Desde mi punto de vista, lo que pretende Mercedes Fernández instando a Foro y Ciudadanos a negociar con ella para instaurar un Ejecutivo de derechas es, simplemente, sacar pecho y provocar reacciones. Me explico. No es que crea que Mercedes Fernández desprecie la presidencia, es que -quiero entender- es consciente de que no la va a alcanzar se ponga como se ponga. Pero con su oferta de negociación a FAC y C’s va a propiciar que estos dos partidos se posicionen. En caso de que no la apoyen, reclamará para sí el único liderazgo de la derecha, algo que le puede venir muy bien de cara al futuro a tenor del poco lento proceso de desaparición al que se está sometiendo Foro a sí mismo.

Para gobernar, al Partido Socialista le basta que C’s o Foro hagan caso omiso al llamamiento de Cherines. Y Foro tiene motivos para ello; el PP le negó su apoyo tras las elecciones de 2011 y otra vez después de las de 2012, propiciando así el declive de los discípulos de FAC, que han pasado de tener el gobierno con 16 diputados a casi perder el grupo propio al obtener tan solo 3 escaños. La difícil relación entre PP y FAC invita a pensar que la declaración presidencialista de Mercedes Fernández se debe más a un efecto pavo real que a una intención real de gobernar Asturias. Es decir, es más exhibicionismo de su recuperación, al ganar un diputado aunque haya perdido casi 5.000 votos con respecto a 2011, que oferta sincera de pacto.

La oferta de acuerdo del PP no es solo un mensaje a Foro y PP, es un mensaje a los ciudadanos derechas, para que sepan quién es el partido que manda a ese lado del espectro político. Y, de paso, es un meneo a los partidos de izquierdas, a los que quiere ver unidos para que Mercedes Fernández pueda erigirse en adalid antibolivariano en Asturias. Como estrategia a cuatro años no está mal, la verdad, pero solo será buena si logra el apoyo de Foro y C’s y, como digo, no me parece que lo vaya a lograr. Y si no consigue aglutinar a las fuerzas de la derecha, lo único que habrá conseguido es propiciar que las de la izqierda acerquen posturas. Y si éstos logran entenderse, el Partido Popular perderá la alcaldía de la capital del Principado. Que no digo yo que a la gijonesa Mercedes Fernández le importe lo más mínimo la alcaldía de Oviedo, pero es posible que a su partido sí. Si el PP quiere conservarla, haría bien en negociar, en entenderse con alguien. Y, para eso no le sirven ni Foro ni Ciudadanos

En Oviedo la situación es compleja. Yo creía que gobernaría el PP porque la izquierda no podría ponerse de acuerdo. Los populares han repetido su resultado de 2011, 11 de los 27 concejales. El problema que tienen es que ahora la izquierda suma mayoría, ya que Foro ha desaparecido y Ciudadanos ha entrado solo con dos ediles. Sin embargo, a favor cuentan con otros factores:

1-Agustín Iglesias Caunedo no es Esperanza Aguirre. Ni siquiera Gabino de Lorenzo.

2-Ya han llegado a acuerdos con la izquierda en anteriores ocasiones.

Que Somos sea la segunda fuerza política y que el PSOE haya seguido perdiendo votos cuando parecía que había tocado suelo en 2011, cuando obtuvo en 6 concejales (ahora se ha quedado en 5), hace pensar en que si los socialistas dan su apoyo a una alternativa de izquierdas -cuando se supone que el socialista es un partido de gobierno- podrían acabar diluyéndose en la ciudad. El PSOE lleva en declive en Oviedo desde que perdió la alcaldía el siglo pasado. Cada legislatura da un paso más atrás y en estas elecciones ha logrado sus peores resultados de la historia. Entregar el liderazgo de la alternativa de izquierdas a otros no haría más que apuntalar su ruina. Sin embargo, las negociaciones que la FSA mantenga para recuperar Gijón y dar estabilidad al ejecutivo regional podrían propiciar que la AMSO diera su apoyo a Somos para quitar a Caunedo de la alcaldía de Oviedo. Los socialistas sacrificarían así a la agrupación municipal en la capital, pero dejarían al PP sin Presidencia del Principado, como partido residual en Gijón y sin su tesoro más preciado en los últimos 30 años: la alcaldía de Oviedo.

Da la sensación de que Mercedes Fernández está muy satisfecha con sus resultados. Ha logrado un diputado más, siendo la única candidatura autonómica del PP que ha subido en escaños en estas elecciones en todo el país. La única. Pero claro, ninguna otra candidatura del PP había perdido la mitad de sus diputados hace 4 años, sino todo lo contrario. En ese contexto, la oferta de pacto de Cherines a Foro y C’s puede intepretarse como un bramido de macho alfa de la manada conservadora: “soy el PP y soy el líder de la derecha. Seguidme o desapareced”

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El PP sube en Asturias cuando baja en España y viceversa

Dice la candidata del Partido Popular a la Presidencia del Principado, Mercedes Fernández, que si gobierna no pactará con Podemos porque cree que se trata de la izquierda más radical. De esta sentencia de la también Presidenta del PP asturiano se deducen varios aspectos que todo el mundo da ya por hechos, pero yo hoy solo me voy a centrar en uno: el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias aunque los empeore en el resto de España.

Esto es así. El PP asturiano va a contracorriente desde que Sergio Marqués fundará URAS empujado a golpes por el entonces General Secretario del Partido Popular, Francisco Álvarez Cascos, a pesar de que Marques fue el único Presidente asturiano conservador desde la transición hasta que en 2011 el propio Cascos ocupó la jefatura del Gobierno autonómico durante un año escaso. Entonces, cuando todo el PP se subía al carro eufórico de la bonanza electoral provocada por la carestía de la crisis, los populares asturianos se hundían en las tinieblas provocadas nuevamente por Cascos. La cosa fue más o menos así:

Don Francisco quería, por alguna razón todavía por determinar, salir de su retiro espiritual y artístico para reincorporarse a la frenética vida política y quería hacerlo por aclamación. No solo quería liderar la lista electoral del PP en Asturias para arrasar (como de hecho estaba previsto) en las elecciones de 2011, sino que quería hacerlo con condescendencia. Álvarez-Cascos ansiaba que una turba de militantes y simpatizantes le rogaran en procesión plañidera su regreso a los ruedos políticos. Es más, deseaba que la propia dirección del partido le nombrase no sin antes él hacerse un poco de rogar, para posteriormente poder decir algo parecido a “venga, vale, iré a arrasar electoralemente Asturias con mi carisma demoledor”.

Como tal cosa no sucedió, Cascos pensó que lo mejor que podía hacer era amenazar con fundar otro partido. Y como eso tampoco dio resultado, se le ocurrió fundarlo de verdad. Pero no fundarlo él en el registro y todas esas movidas, no. Que lo funden otros y que le elijan a él como Presidente y candidato, pero por aclamación. Y así fue que llegó a Foro Asturias Ciudadanos para convertirse en líder en un acto disfrazado de primarias. Así F.A.C. se convirtió en líder de FAC. Así fue, amigos. Y ganó las elecciones gracias a muchos votantes del PP y otros intrépidos ciudadanos ávidos de aventuras políticas en el Parlamento Asturiano. Luego, como ya todo el mundo sabe, Cascos convocó elecciones anticipadas tras un año de desencuentros en el que hasta la patronal criticó su proyecto de presupuestos, lo que supuso la puntilla de su efímero ejecutivo y el principio de la travesía de los Facistas a la oposición. Fue allí, en la oposición, donde comenzó otra travesía: la de FAC hacia Foro, algo que ya auguraba la idea de F.A.C. de ir apartándose de la primera línea política.

Pero lo cierto es que aunque Cascos y su séquito pasaron a la oposición, mantuvieron dignamente el número de votantes, lo que supuso que el PP mantuviera su descalabro electoral en 2012 por segundo año consecutivo. Dio igual el cambio de candidata. No importó la euforia popular en todo el Estado. En cualquier otro partido de cualquier otro país habría originado un festival de dimisiones. Pero en esos otros países la política no es una cerrera y menos una carrera de fondo. Aquí los populares se anclaron al sillón a la espera de que cambiara la corriente. Y cambió. Vaya si cambió.

El panorama político lo puso patas arriba el descontento ciudadano en general, y Podemos en particular. Y ellos son los principales responsables del crecimiento del PP en Asturias. El Principado había sido el laboratorio en el que se demostró que un partido nuevo podía llegar a gobernar basando su campaña en un discurso antibipartidista. Foro lo logró y demostró que el votante descontento es volátil. Podemos surgió como una formación capaz de acaparar todo ese voto migratorio e iracundo. Pero Podemos, aunque ellos se nieguen a reconocerlo, se ubican en la izquierda del espectro político. Por eso, y ante lo inútil que se demostró luchar contra ellos desde el insulto o la oratoria barata de tertulianos casposos, a alguien se le ocurrió combatir el ascenso de Pablo Iglesias y sus chicos impulsando un nuevo partido alternativo con discurso antibipartidista, pero ubicado en el extremo derecho del espectro político. Y ahí llegó Ciudadanos.

Con UPyD en creciente progresión en Asturias, Ciudadanos como alternativa del voto conservador antibipartidista, destacados mienbros de Foro huyendo del barco y el propio Cascos apartándose de la candidatura al intuir el batacazo que se avecinaba para los suyos, el partido anteriormente conocido como FAC empezó a desinflarse como un globo: dando bandazos y con pedorretas incluidas de algunos de sus antaño primeras espadas a la hora de desaparecer para integrarse otra vez en el PP. Tal coyuntura augura un descalabro electoral de la ahora Presidenta de la formación, Cristina Coto, que presumiblemente verá como sus votantes vuelven con los populares unos, emigran a Ciudadanos otros, y alguno habrá que se vaya a Podemos (porque el votante es así).

Y así será como el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias: porque parte de una cota muy baja, por deméritos ajenos, y por las nuevas circunstancias electorales al concurrir nuevos partidos que van a abrir el abanico de posibilidaes. Decía Rosa Díez que Albert Rivera debía estar disfrutando con el espectáculo de los cambiacapas de UPyD. Puede ser. Pero también Mercedes Fernández debe estar contenta con eso. Todo le es propicio para mejorar los resultados electoral y lograr, probablemente, los segundos peores en la historia del PP en Asturias.

Fernández y Cascos se citán a la salida del Debate de orientación política

El Presidente del Principado, Javier Fernández, ha respondido este jueves de forma simpática a los portavoces parlamentarios. Con esto no quiero decir que el jefe del ejecutivo haya estado más dicharachero de lo habitual, sino que el tono de sus respuestas se adaptó a la perfección a las emociones que transmitieron sus interpelantes en sus respectivos turnos de respuesta. Así, Fernández paso del frío al calor, para acabar con el frío otra vez pasando previamente por el templado. Ocurrió en la segunda sesión del Debate de orientación política del periodo 2014-2015, que empezó el miércoles y termina, dios mediante, este viernes, con la votación de las propuestas de resolución de donde saldrá una Comisión de investigación parlamentaria del “Caso Villa”, y otra para indagar sobre si hubo tarjetas opacas en Cajastur. Se trata de sendas iniciativas que el portavoz del Grupo mixto quiere liderar desde una semana después del minuto uno. Esta es la crónica de una jornada en la que ha quedado patente que la absurda y estúpida confusión que llevó a Mariano Rajoy a acabar de leer el texto “fin de la cita” cada vez que recordaba las palabras de su oponente dialéctico, se ha convertido en Trending Topic.

La de este jueves era una sesión que todo el mundo esperaba tensa por varias razones: una, porque el supuesto enriquecimiento de un exlíder sindical y exdirigente socialista venía caldeando el panorama en los últimos días; dos, porque la negociación presupuestaria sigue sin abrirse; tres, porque se trata del último Debate sobre el estado de la región de la legislatura, según dicen unos, o del país, según otros, y nadie querría perder esta oportunidad para sacudir al Presidente sacándole los trapos sucios del incumplimiento programático. En esta coyuntura, cada portavoz eligió unos temas y a éstos les puso un tono. Distinto el de todos ellos. La respuesta del Presidente, no sé si de forma intencionada o no, se ajustó con precisión a cada interpelación, hasta el punto de que bajó a pelear en el fango contra el mejor luchador sobre el barro de la Cámara, al que retó a un cara a cara parlamentario sobre corrupción. Una propuesta de andanadas de hostias dialécticas que estaría bien ver, pero que, sospechamos, jamás se va a producir. Pero vayamos por partes. En orden cronológico, aunque nos dejemos para el final lo más abrupto de la jornada.

Abrió la contienda Ignacio Prendes que, como no podía ser de otra forma, nos dejó un titular: este viernes presentará la citada propuesta de Comisión de investigación. Ninguna sorpresa aquí. Ya se esperaba algo parecido por dos razones:

1) Ignacio Prendes no es mal político, y la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción son argumentos frecuentes de su partido.
2) UPyD busca el titular en cada capítulo político, llámese Debate, llámese negociación presupuestaria. Y lo consigue, lo que refuerza la primera parte del punto 1), Ignacio Prendes no es mal político.

Prendes estuvo duro. Tras repasar todos los incumplimientos, a su juicio, del Gobierno asturiano, se metió de lleno en el papel de adalid de la legalidad para asegurar que la corrupción en Asturias es estructural, por lo que considera que el pacto que ayer ofreció Javier Fernández está vacío. Todo esto para hablar de Villa, que todavía no sabemos si es un corrupto o no, pero que ya lo damos todos por sentado porque, como dirían Rajoy y/o @masaenfurecida, “eso sentará las bases de la recuperación”. La respuesta de Javier Fernández fue, como decimos, simpática. Como si de un fiel seguidor de este blog se tratara, acusó a Prendes de oportunismo político y nos dejó una de sus perlas del pleno. Quizá la frase que todos estaban esperando sin saberlo: aseguró haber actuado con celeridad expulsando a Villa, aún cuando éste no había respondido a sus peticiones de información, “porque no tengo miedo” de lo que pueda salir de este caso. Y luego ambos se enzarzaron en una discusión sobre quién miente más y quién fue el responsable de romper el famosísimo pacto de legislatura más breve de la historia, firmado entre UPyD y PSOE, y vinculado a sacar adelante una reforma de la Ley electoral por mayoría reforzada y todo aquel cristo que seguro recordarán los lectores y que acabó con la prórroga presupuestaria. La conclusión es que a día de hoy siguen sin ponerse de acuerdo sobre cuántos votos son necesarios en una mayoría reforzada.

Después fue el turno del portavoz de IU, Aurelio Martín, que, quizá por haber leído su discurso muy despacio, pareció el más conciliador de los intervinientes. También negó capacidad de Gobierno a Fernández, pero no se excedió en el caso Villa en un discurso marcado por un tono tipo “ese tío lejano que vemos poco y que cuando llega a casa intenta tratarnos como si nos conociera de toda la vida”. Ya sabéis a qué tono me refiero. Conciliador. Cercano. Amable. Tranquilo. Un poco fuera de lugar, a tenor de lo que nos esperaba en el resto de la jornada. Quizá por eso, o quizá porque IU ha sido el tradicional socio del PSOE en la Junta General, el Presidente usó también un tono conciliador. En este caso el tono “no te olvides de que una vez fuimos amigos, ven para acá que no te voy a pedir dinero”. Y con ese tono amable nos dejó otro de los titulares de la jornada: una propuesta de rebaja fiscal en el tramo autonómico del IRPF, como punto de partida para negociar los presupuestos con la coalición. Yo no sé si porque de verdad no quería hablar de ese asunto, o porque quien lidere la negociación presupuestaria en IU será su Coordinador General -que no es diputado y no estaba en el estrado para contestar-, Martín no entró al trapo, no respondió, y aseguró que su formación acudirá encantada a negociar, pero con sus propias propuestas presupuestarias. Con todo, Aurelio Martín dio la sensación de ser el único en todo el hemiciclo que parecía entender de qué iba el rollo ese de orientar la política general del Gobierno, y tal.

A continuación llegó el turno de Mercedes Fernández, cuya intervención dejó todos locos a propios y extraños, tal y como describiría cualquiera que haya pasado por la Cámara. Empezó hablando de Villa y propuso al PSOE que liderara la Comisión de investigación. No se extendió porque su partido no está para dar lecciones éticas a nadie, cuando está investigado en el ámbito estatal, y en el local mantiene a un concejal no solo imputado, ni tampoco con el juicio oral a la vista, sino condenado por la justicia. Y ahí está, cobrando del Ayuntamiento de Oviedo puntualmente, sin retraso alguno. Su discurso, el de Cherines, fue de mejor a peor y se recuperó en algunos puntos. Fue conciliadora y, por supuesto, no se olvidó de lanzar puyas a Cascos, que para eso lo tenía justo enfrente. Pero el Presidente acertó a responderle con el mismo tono y usando el mismo batiburrillo de argumentos, que se resumen en reprochar a la popular que no defienda en Madrid lo que persigue en Asturias. Mercedes insistía en que la Administración del Principado es mastodóntica, y Javier acertaba en preguntarle qué sociedades públicas recortaría y cuánto pensaba ahorrar. El Presidente le pidió su opinión sobre tres empresas de capital público: SEDES, VIPASA y RTPA, pero la popular solo acertó a criticar a VIPASA mientras se perdía por los ríos y ríos que según ella corren por la variante de Pajares. Todo, como digo, muy loco. Y, aún así, no estuvo mal Cherines, que se mostró prudente e, incluso, agradecida, cuando el Presidente le pidió disculpas por un error dialéctico.

Y fue entonces cuando llegó Cascos con aire de “me da igual lo que me digan, yo he venido aquí a hablar de mi libro” y empezó a repasar los incumplimientos y errores del Presidente, los de Rajoy, los de Aznar, los de Rita Barberá y los de María santísima, para adjudicárselos al primero que pasara por allí (que no era otro que Javier Fernández). Y no contento con eso, habló de Villa. Hay que reconocer que como adversario político, Cascos debe ser terrible. Sacó a Javier Fernández de sus casillas, que le retó a un debate sobre corrupción como quien ofrece hostias a la puerta de un bar. El líder de Foro es único en las distancias cortas porque su actitud es la de “me la pela” las 24 horas del día y el Presidente asturiano cayó en la trampa. Entró al trapo. Se metió en la distancia corta. Se fajó con Gürtel cuando Cascos le pidió información sobre el exsecretario general del SOMA, y se perdió en referencias a la efímera Presidencia del Principado del exministro. Y Cascos no perdió la compostura. Ahí de pie. Como quien se niega a que otro le quite el sitio en la cola del pan. Impertérrito. Cumpliendo con su guión. Atacando a La Nueva España y a RTPA como si eso importara a los ciudadanos que hayan sentido la curiosidad de seguir el debate por… RTPA. Usando argumentos como si fueran ciertos. En su salsa, en definitiva. Un maremagnun. Menos mal que en estos debate el tiempo es limitado y el Presidente de la Junta, Pedro Sanjurjo, hizo sonar la campana, para que luego saliera el portavoz socialista, Fernando Lastra, con su eterno mono de desatascador y su perenne tono reconciliador. No sé muy bien lo que dijo, pero le agradezco que haya sido breve. Fin de la cita