La puta democracia

¿Cuál es la línea roja para aceptar líneas rojas? Si establecemos, por ejemplo, que el límite para dimitir por motivos de corrupción debe estar en la imputación, pero aceptamos sin queja que otros partidos lo ubiquen en la apertura de juicio oral, no podemos quejarnos porque toda una colección de investigados por prevaricación, malversación o alzamiento de bienes nos critiquen desde su escaño por no dejar nuestro puesto al aparecer, aunque sea en calidad de testigo, nuestro nombre en una instrucción cualquiera. No podemos a no ser que seamos del PP, formación que tiene dos listones: uno más alto para sus correligionarios, y otro más bajo para el resto de políticos. No digo que todos los partidos deban tener un código ético idéntico, solo que quienes siguen unas reglas más laxas, deberían tener la misma manga ancha para los casos ajenos y viceversa.

Sobrados ejemplos hay de diferentes varas de medir la gravedad de un asunto merecedor de una dimisión. El que voy a citar es, posiblemente, uno de los capítulos más oscuros del Partido Popular gijonés. Ocurrió en 2003. El Grupo municipal de este partido salía de una sesión plenaria cuando fue sorprendido por un miniescrache en el que participan dos personas. Los manifestantes, que lo eran contra la guerra de Iraq, portaban pancartas tamaño Din A4 en las que apenas se podía leer escrita a boli bic la palabra “ASESINOS”, y usaron ese mismo término para referirse a los ediles del PP, que todavía permanecían protegidos por las puertas de cristal de la casa consistorial. Quizá temerosos de lo que podía pasarles al cruzar el protector umbral del palacete, los populares exigieron a los policías locales que desalojaran a aquellas dos mujeres que seguro que en aquellos tiempos desconocían el significado de la palabra escrache.

Dos mujeres, ninguna de ellas fornida, con sendos folios a modo de pancarta. Eso sí, muy vinculadas al grupo municipal de IU, y más en concreto a su portavoz, Jesús Montes Estrada, más conocido como “Churruca”. Él y su compañera de grupo, Gloria Fernández, aparecieron en el vestíbulo del Ayuntamiento donde se atrincheraban los populares, uno para tratar de poner paz y la otra para recriminar a los concejales del PP su actitud. Ese fue el momento en el que el edil que por aquel entonces pertenecía al Partido Popular Juan Carlos Santos se vino arriba. Se encaró con Gloria Fernández y Churruca tuvo que mediar. Se tensó la situación dentro, mientras fuera aquellas dos mujeres seguían con sus cánticos atenuados por la pantalla transparente y con sus folios ya medio arrugados. Daban la impresion de estar en trance, porque apenas variaban sus eslóganes y en ocasiones parecía que los dirigían hacia el infinito, en lugar de hacia los populares.

Todo fue un poco confuso. Santos chocando cabezas con Fernández; Churruca cogiendo del brazo a Santos; el resto del grupo municipal popular indignado; las señoras del escrache desplazándose lateralmente junto a la puerta de cristal del ayuntamiento parecían apaches en danza tribal. Todo se aceleró y frenó de golpe cuando los populares abandonaron el edificio, pero lo hicieron justo después de que Juan Carlos Santos dijera en alto, y ante los periodistas, que todo aquello era por culpa de “la puta democracia”. No fue un chiste sacado de contexto. No fue una broma contada cuatro años atrás. Juan Carlos protestaba porque, por culpa de la democracia, unas señoras activistas habían interrumpido su plácido paseo por el casco histórico de la Villa de Jovellanos.Y lo hacía expresando su indignación por el modelo sociopolítico que permitía aquella aberración.

Obviamente, al ser un concejal de la oposición, Santos no tenía cargo que entregar, por lo que su castigo solo se podía circunscribir a la entrega de su acta de concejal, algo que nunca se produjo a pesar de que el PSOE e IU lo pidieron. De hecho, el edil popular no abandonó el Ayuntamiento de la ciudad hasta el final de la siguiente legislatura. Ahora, ha dejado atrás ese pasado y ha llevado su espíritu demócrata fuera de las filas del PP al afiliarse a Ciudadanos, un partido que se nutre de fugados del PSOE, UPyD y del PP, y que, al parecer, abarca el particular modo de entender la democracia de Santos. Si un día llega a ser candidato de C’s, alguien hará una búsqueda, encontrará este texto, y pedirá su dimisión. Sin emabrgo, en este documento también podrá prever dónde tiene este militante de la derecha sus líneas rojas para dejar un cargo. Pero la culpa de que alguien que hace ese tipo de declaraciones no esté obligado a dimitir, efectivamente, la tiene la democracia. Eso y que la “puta democtacia de Santos” no mereció un editorial en los principales medios de comunicación del País, claro.

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El líder de la manada

Creía que el Partido Popular gobernaría Oviedo con los condicionantes propios de la minoría, pero ahora que su presidenta, Mercedes Fernández, se ha lanzado a tratar de gobernar en Asturias, no lo tengo tan claro. Y eso que yo creo que Mercedes Fernández no tiene la menor intención de sentarse en el sillón de la presidencia del Principado. Desde mi punto de vista, lo que pretende Mercedes Fernández instando a Foro y Ciudadanos a negociar con ella para instaurar un Ejecutivo de derechas es, simplemente, sacar pecho y provocar reacciones. Me explico. No es que crea que Mercedes Fernández desprecie la presidencia, es que -quiero entender- es consciente de que no la va a alcanzar se ponga como se ponga. Pero con su oferta de negociación a FAC y C’s va a propiciar que estos dos partidos se posicionen. En caso de que no la apoyen, reclamará para sí el único liderazgo de la derecha, algo que le puede venir muy bien de cara al futuro a tenor del poco lento proceso de desaparición al que se está sometiendo Foro a sí mismo.

Para gobernar, al Partido Socialista le basta que C’s o Foro hagan caso omiso al llamamiento de Cherines. Y Foro tiene motivos para ello; el PP le negó su apoyo tras las elecciones de 2011 y otra vez después de las de 2012, propiciando así el declive de los discípulos de FAC, que han pasado de tener el gobierno con 16 diputados a casi perder el grupo propio al obtener tan solo 3 escaños. La difícil relación entre PP y FAC invita a pensar que la declaración presidencialista de Mercedes Fernández se debe más a un efecto pavo real que a una intención real de gobernar Asturias. Es decir, es más exhibicionismo de su recuperación, al ganar un diputado aunque haya perdido casi 5.000 votos con respecto a 2011, que oferta sincera de pacto.

La oferta de acuerdo del PP no es solo un mensaje a Foro y PP, es un mensaje a los ciudadanos derechas, para que sepan quién es el partido que manda a ese lado del espectro político. Y, de paso, es un meneo a los partidos de izquierdas, a los que quiere ver unidos para que Mercedes Fernández pueda erigirse en adalid antibolivariano en Asturias. Como estrategia a cuatro años no está mal, la verdad, pero solo será buena si logra el apoyo de Foro y C’s y, como digo, no me parece que lo vaya a lograr. Y si no consigue aglutinar a las fuerzas de la derecha, lo único que habrá conseguido es propiciar que las de la izqierda acerquen posturas. Y si éstos logran entenderse, el Partido Popular perderá la alcaldía de la capital del Principado. Que no digo yo que a la gijonesa Mercedes Fernández le importe lo más mínimo la alcaldía de Oviedo, pero es posible que a su partido sí. Si el PP quiere conservarla, haría bien en negociar, en entenderse con alguien. Y, para eso no le sirven ni Foro ni Ciudadanos

En Oviedo la situación es compleja. Yo creía que gobernaría el PP porque la izquierda no podría ponerse de acuerdo. Los populares han repetido su resultado de 2011, 11 de los 27 concejales. El problema que tienen es que ahora la izquierda suma mayoría, ya que Foro ha desaparecido y Ciudadanos ha entrado solo con dos ediles. Sin embargo, a favor cuentan con otros factores:

1-Agustín Iglesias Caunedo no es Esperanza Aguirre. Ni siquiera Gabino de Lorenzo.

2-Ya han llegado a acuerdos con la izquierda en anteriores ocasiones.

Que Somos sea la segunda fuerza política y que el PSOE haya seguido perdiendo votos cuando parecía que había tocado suelo en 2011, cuando obtuvo en 6 concejales (ahora se ha quedado en 5), hace pensar en que si los socialistas dan su apoyo a una alternativa de izquierdas -cuando se supone que el socialista es un partido de gobierno- podrían acabar diluyéndose en la ciudad. El PSOE lleva en declive en Oviedo desde que perdió la alcaldía el siglo pasado. Cada legislatura da un paso más atrás y en estas elecciones ha logrado sus peores resultados de la historia. Entregar el liderazgo de la alternativa de izquierdas a otros no haría más que apuntalar su ruina. Sin embargo, las negociaciones que la FSA mantenga para recuperar Gijón y dar estabilidad al ejecutivo regional podrían propiciar que la AMSO diera su apoyo a Somos para quitar a Caunedo de la alcaldía de Oviedo. Los socialistas sacrificarían así a la agrupación municipal en la capital, pero dejarían al PP sin Presidencia del Principado, como partido residual en Gijón y sin su tesoro más preciado en los últimos 30 años: la alcaldía de Oviedo.

Da la sensación de que Mercedes Fernández está muy satisfecha con sus resultados. Ha logrado un diputado más, siendo la única candidatura autonómica del PP que ha subido en escaños en estas elecciones en todo el país. La única. Pero claro, ninguna otra candidatura del PP había perdido la mitad de sus diputados hace 4 años, sino todo lo contrario. En ese contexto, la oferta de pacto de Cherines a Foro y C’s puede intepretarse como un bramido de macho alfa de la manada conservadora: “soy el PP y soy el líder de la derecha. Seguidme o desapareced”

El PP sube en Asturias cuando baja en España y viceversa

Dice la candidata del Partido Popular a la Presidencia del Principado, Mercedes Fernández, que si gobierna no pactará con Podemos porque cree que se trata de la izquierda más radical. De esta sentencia de la también Presidenta del PP asturiano se deducen varios aspectos que todo el mundo da ya por hechos, pero yo hoy solo me voy a centrar en uno: el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias aunque los empeore en el resto de España.

Esto es así. El PP asturiano va a contracorriente desde que Sergio Marqués fundará URAS empujado a golpes por el entonces General Secretario del Partido Popular, Francisco Álvarez Cascos, a pesar de que Marques fue el único Presidente asturiano conservador desde la transición hasta que en 2011 el propio Cascos ocupó la jefatura del Gobierno autonómico durante un año escaso. Entonces, cuando todo el PP se subía al carro eufórico de la bonanza electoral provocada por la carestía de la crisis, los populares asturianos se hundían en las tinieblas provocadas nuevamente por Cascos. La cosa fue más o menos así:

Don Francisco quería, por alguna razón todavía por determinar, salir de su retiro espiritual y artístico para reincorporarse a la frenética vida política y quería hacerlo por aclamación. No solo quería liderar la lista electoral del PP en Asturias para arrasar (como de hecho estaba previsto) en las elecciones de 2011, sino que quería hacerlo con condescendencia. Álvarez-Cascos ansiaba que una turba de militantes y simpatizantes le rogaran en procesión plañidera su regreso a los ruedos políticos. Es más, deseaba que la propia dirección del partido le nombrase no sin antes él hacerse un poco de rogar, para posteriormente poder decir algo parecido a “venga, vale, iré a arrasar electoralemente Asturias con mi carisma demoledor”.

Como tal cosa no sucedió, Cascos pensó que lo mejor que podía hacer era amenazar con fundar otro partido. Y como eso tampoco dio resultado, se le ocurrió fundarlo de verdad. Pero no fundarlo él en el registro y todas esas movidas, no. Que lo funden otros y que le elijan a él como Presidente y candidato, pero por aclamación. Y así fue que llegó a Foro Asturias Ciudadanos para convertirse en líder en un acto disfrazado de primarias. Así F.A.C. se convirtió en líder de FAC. Así fue, amigos. Y ganó las elecciones gracias a muchos votantes del PP y otros intrépidos ciudadanos ávidos de aventuras políticas en el Parlamento Asturiano. Luego, como ya todo el mundo sabe, Cascos convocó elecciones anticipadas tras un año de desencuentros en el que hasta la patronal criticó su proyecto de presupuestos, lo que supuso la puntilla de su efímero ejecutivo y el principio de la travesía de los Facistas a la oposición. Fue allí, en la oposición, donde comenzó otra travesía: la de FAC hacia Foro, algo que ya auguraba la idea de F.A.C. de ir apartándose de la primera línea política.

Pero lo cierto es que aunque Cascos y su séquito pasaron a la oposición, mantuvieron dignamente el número de votantes, lo que supuso que el PP mantuviera su descalabro electoral en 2012 por segundo año consecutivo. Dio igual el cambio de candidata. No importó la euforia popular en todo el Estado. En cualquier otro partido de cualquier otro país habría originado un festival de dimisiones. Pero en esos otros países la política no es una cerrera y menos una carrera de fondo. Aquí los populares se anclaron al sillón a la espera de que cambiara la corriente. Y cambió. Vaya si cambió.

El panorama político lo puso patas arriba el descontento ciudadano en general, y Podemos en particular. Y ellos son los principales responsables del crecimiento del PP en Asturias. El Principado había sido el laboratorio en el que se demostró que un partido nuevo podía llegar a gobernar basando su campaña en un discurso antibipartidista. Foro lo logró y demostró que el votante descontento es volátil. Podemos surgió como una formación capaz de acaparar todo ese voto migratorio e iracundo. Pero Podemos, aunque ellos se nieguen a reconocerlo, se ubican en la izquierda del espectro político. Por eso, y ante lo inútil que se demostró luchar contra ellos desde el insulto o la oratoria barata de tertulianos casposos, a alguien se le ocurrió combatir el ascenso de Pablo Iglesias y sus chicos impulsando un nuevo partido alternativo con discurso antibipartidista, pero ubicado en el extremo derecho del espectro político. Y ahí llegó Ciudadanos.

Con UPyD en creciente progresión en Asturias, Ciudadanos como alternativa del voto conservador antibipartidista, destacados mienbros de Foro huyendo del barco y el propio Cascos apartándose de la candidatura al intuir el batacazo que se avecinaba para los suyos, el partido anteriormente conocido como FAC empezó a desinflarse como un globo: dando bandazos y con pedorretas incluidas de algunos de sus antaño primeras espadas a la hora de desaparecer para integrarse otra vez en el PP. Tal coyuntura augura un descalabro electoral de la ahora Presidenta de la formación, Cristina Coto, que presumiblemente verá como sus votantes vuelven con los populares unos, emigran a Ciudadanos otros, y alguno habrá que se vaya a Podemos (porque el votante es así).

Y así será como el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias: porque parte de una cota muy baja, por deméritos ajenos, y por las nuevas circunstancias electorales al concurrir nuevos partidos que van a abrir el abanico de posibilidaes. Decía Rosa Díez que Albert Rivera debía estar disfrutando con el espectáculo de los cambiacapas de UPyD. Puede ser. Pero también Mercedes Fernández debe estar contenta con eso. Todo le es propicio para mejorar los resultados electoral y lograr, probablemente, los segundos peores en la historia del PP en Asturias.

El PP entra en campaña para las elecciones de 2019

Una análisis semiótico nivel usuario de los actuales mensajes del Gobierno vigente deja al desnudo la ingeniería comunicativa destinada a obtener el poder a largo, cuando es imposible conservarlo en el corto plazo.

Al contrario que lo sucedido al inicio de la actual crisis económica, en los lejanos años de la primera década del siglo, cuando apenas cuatro pringados fueron capaces de anticipar el batacazo financiero que se nos venía encima (y que, por supuesto, fueron ignorados), hoy no son pocas las voces que advierten de los inminentes peligros económicos que nos acechan a la vuelta de la esquina. Nos hablan de burbujas financieras, que no afectarán directamente a los más pobres, sin capacidad para jugar en los mercados, pero que les castigarán indirectamente cuando haya que arreglar el desaguisado; de casi inasumibles deudas públicas que a primera vista nos hacen crecer, pero que en algún momento habrá que empezar a pagar; de conflictos con Rusia, que parecen lejanos porque estupidamente creemos que hemos logrado aprender alguna lección de nuestra propia historia; de bajada de precios del petróleo y de deflación, entre otros argumentos.

Y todo en un contexto bastante diferente al de 2007/2008, al menos en este país, con casi 5 millones de parados, una creciente brecha en el poder adquisitivo, una lacerante pérdida de dercehos sociales entre las capas más bajas, y con la propagación, cual plaga medieval, de la pobreza incluso entre la clase trabajadora. Una coyuntura que, sin ser economista, me invita a pensar que las consecuencias de una posible nueva crisis podrían ser aún más devastadoras que las de la vigente. Es decir, que se podría multiplicar el número de pobres y de ricos.

El escenario se completa con las encuestas de intención de voto, sea éste directo o no, que auguran un descalabro del partido en el Gobierno -el PP- y un ascenso de Podemos, la nueva formación que ya sorprendio en las pasadas elecciones europeas. Es una coyuntura en la que, desde mi punto de vista, el PSOE no sale mal parado, ya que aventajaría a los populares y se posicionaría como el primero de los partidos políticos tradicionales, aquellos que más están pagando el descontento ciudadano por la situación económica y los incesantes casos de corrupción. Es, en cualquier caso, una coyuntura que alejaría al PP del próximo Gobierno que se podría decidir en menos de un año.

Con todos los sondeos en su contra, y con el desgaste propio del partido que sostiene al ejecutivo, los populares han elegido algunos ejes de comunicación que podrían sorprender a primera vista, uno por desafortunado y otro por todo lo contrario. Uno, el menos acertado, es el ataque directo a Podemos, un partido sin representación parlamentaria, al que el PP estaría dando tratamiento de formación de Gobierno al convertirlo en el principal blanco de sus poco afortunados dardos dialécticos, lo que estaría reforzando la intención de voto del electorado que hubiera dudado en algún momento de que el Pablo Iglesias estuviera capacitado para liderar el país. El otro, el relativamente más acertado (está condicionado a que la ciudadanía se lo crea o no), es el mensaje de que la crisis ha acabado ya.

El partido Popular necesita que el mensaje del fin de la crisis cale entre la mayor cantidad de personas posible. Necesita plantar la semilla de la esperanza. O, mejor dicho, necesita plantar la semilla de la duda. Por ahí pasa su mejor baza para su futuro electoral, por que la gente pueda llegar a dudar sobre si será verdad o no que no hay riesgo de crisis, que a partir de ahora todo va a volver a ser vino, rosas y aeropuertos en páramos levantinos. Y no es que el PP necesite con urgencia propagar este pensaje para tener opciones de cara a las elecciones del próximo año, no. Los populares deberían estar pensando ya en los comicios de 2019.

Si, como todo apunta, el PP se descalabra en la próxima cita con las urnas, de nada le servirá gastar munición en la cada vez más cercana campaña electoral; de nada servirá quemar a su mejor candidat@ a la presidencia. Su mejor estrategia sería, en todo caso, preparar el camino de regreso a Moncloa a cuatro años vista, asumiendo el ERE que sufrirán sus cargos y asesores, y previendo la legislatura en la oposición en la que podrán volver al catastrofismo ilustrado. En esta tesitura, lo más sabio sería, como digo, sembrar la semilla de la campaña de 2019, que no es otra que decir que ha acabado la crisis.

Porque, si como todo apunta, regresa la recesión por la causa que sea, incluida la descomunal deuda que el propio Partido Popular está alimentando, el PP ya tendría hecha la campaña de 2019 con los lemas “Solo el PP puede sacarnos de la crisis”, “La izquierda solo sabe provocar crisis”, “Devolveremos la confianza de los mercados” (en el probable caso de que la crisis sea financiera) o “Es hora de que una mujer sea presidenta”. Y, sinceramente si la vigente crisis nos dejó 5 millones de parados, la próxima podría dejarnos 6 o 7 tranquilamente. Y todos sabemos lo mucho que les gustan a los españolitos los salvapatrias. El PP podría recuperar el Gobierno dentro de 5 años con el mismo mensaje populista con el que llegó al actual hace 3. Y todo por ser previsor. Los populares irían de crisis en crisis y tiro porque me toca.

¿Soy el único al que no le importa el sueldo de Bárcenas?

Nos puede gustar más o menos, podemos criticarlo o alabarlo, pero en el momento en que aceptamos las reglas que imponen que el dinero público financia a partidos políticos privados, estamos legitimando que cualquier miembro de cualquier partido pueda percibir como retribución por sus servicios 21.300€ al mes, o lo que al señor líder de la formación le venga en gana. Así de simple. Nos podemos escandalizar por muchas cosas estos días con todo lo que está sacando a la luz el caso Bárcenas, pero el sueldo de este señor no debe ser una de ellas, ya que estamos hablando de un salario pactado entre dos partes privadas que, aunque esté sostenido con los impuestos de todos los españoles, nada debe importar al conjunto de la ciudadanía. Cada partido se gasta lo que le da el erario público en lo que le da la gana; unos en pancartas y otros en chorizos.  En lo que sí deberíamos tener voz los ciudadanos que sostenemos con nuestros tributos a la clase política, es en asegurarnos de que los partidos son auditados todos los años. Me llama la atención que el PP haya abierto las puertas a una inspección, cuando ésta debería ser obligatoria, anual y con resultados públicos. Estamos hablando de formaciones compuestas por personas con intereses privados que pretenden gestionar los intereses públicos. Son partidos que viven del dinero de todos los ciudadanos. Nos da igual en qué se lo gasten, pero no es de recibo que sus cuentas no puedan ser fiscalizadas por el bien de todos los que de alguna forma estamos implicados o afectados por su actividad, ya sea como militantes, votantes o como simples gobernados. También es clamoroso y sintomático que ninguna empresa haya aceptado la oferta del Partido Popular de auditar sus cuentas, y que, quienes sí se han ofrecido (los técnicos de hacienda) hayan sido rechazados. Aquí se podría abrir un interesante debate sobre si los partidos se deben financiar a base de subvenciones o no. Yo soy partidario de que los únicos ingresos de las formaciones sean las que provengan de sus militantes y que se prohíban las donaciones anónimas o de empresas, pero eso es harina de otro costal y podemos amasarla en otro momento.

Con el agua al cuello

No me parece que haya que linchar a nadie -linchamiento 2.0, se entiende- por decir que las pasa canutas para vivir con 5.100€ al mes. No creo que sea para ofenderse. A mí es que me da igual lo que ganen unos y otros. Lo que cobres tú o lo que reciba él por su labor. Cada uno tiene un sueldo. Unos más alto y otros más bajo. Y yo no sé, ni me importa, lo que cada uno hace con él. Qué se yo. Igual Guillermo Collarte dona 4.700 eurazos al mes para salvar el Amazonas y por eso llega apretado al día 31. Todo puede ser. Además, el salario de Collarte se lo hemos puesto nosotros votando o dejando de votar (que los que no votan también tienen la culpa). Pero, han sido nuestros representantes, entre ellos el mismísimo Collarte, los que han aprobado esa remuneración.

Lo que no me parece de recibo es que, si las pasa canutas con 5.100€ al mes, tenga los huevazos de votar en el Congreso a favor de que se retiren los 400 pavos del plan PREPARA para parados de larga duración que vivan con sus padres en una unidad familiar en la que se sumen ingresos equivalentes a 481 euros por cabeza. Ese es el problema desde mi punto de vista. Que este individuo que llega asfixiado a fin de mes con media decena de miles de euros sea capaz de retirarle un subsidio a un joven que tiene que volver al redil porque su partido, entre otros, ha sido incapaz de estimular la economía para que ésta genere puestos de trabajo.

Sí, ese es para mí el meollo de la cuestión. Eso me reconcome. Y también que ahora vaya de víctima plañidera. Que si “me están dando hasta en el carné de identidad y de manera injusta”, que si bla, bla, bla. Pero, vamos a ver, alma de cántaro, ¿no has sido elegido por el Partido Popular -el partido en el que confiaron la mayoría de los votantes- para formar parte de una lista electoral? Y ¿formar parte de una lista no significa que tu partido te considera una persona cualificada para representar a los españoles en las Cortes? Y ¿una persona cualificada para dirigir los designios de un país con sus votos en el Parlamento no es capaz de medir sus palabras? ¿En serio que no?

Aquí hay un problema de fondo y es que el clientelismo crónico vigente en algunos partidos hace que estén en el Parlamento y en el Senado individuos que no están capacitados para ello, se apelliden Collarte, Fabra o Pérez García. Y las amplísimas mayorías, que de vez en cuando algún partido consigue en las urnas, permiten que el número de parlamentarios o senadores incapaces sea mayor. Y yo sólo veo una solución al problema: que los diputados del grupo que sustente al ejecutivo no cobren nada. Porque, ya lo dijo Collarte: los congresistas que forman parte del partido que manda ni siquiera presentan mociones “porque normalmente el grupo que está en el Gobierno no hace eso”.

De verdad que sólo pido que se pueda salvar el Amazonas.

Intervenidos

Es curioso que el Ministerio de Hacienda haya anunciado el posible rescate de Asturias, dejando en bastante mal lugar al gobierno en funciones, justo el día después de que el PP asturiano recuperara la idea de apoyar al partido que manda, temporalmente, en ese Ejecutivo. Con lo fácil que hubiera sido para Montoro llamar por teléfono a Mercedes Fernández y decirle: oye, Cherines, que soy Cristobal. Mira, que hemos pensado que mejor que sigas con la idea de presentar candidatura en el Pleno de investidura. Tú sigue sin apoyar a Cascos que ya verás que bofetón más bueno le vamos a dar el sábado.

Ya sé que muchos opinan que ni el Partido Popular ni Foro Asturias quieren quedar ante sus electores como los responsables de haber dejado que los socialistas vuelvan a gobernar en el Principado, pero, después de todo lo vivido hasta la fecha, de las negociaciones infructuosas, de los PPSOES, de los insultos, de los reproches… Después de todo lo que ha pasado entre populares y foristas el argumento de que ambos se esfuerzan por no ser los artífices de un nuevo ejecutivo del PSOE está más que amortizado. Los votantes del hormiguero y los del nido de la gaviota ya lo dan por hecho a estas alturas. Es posible que, incluso, a los del PP les parezca peor dejar gobernar a FAC que ver a Javier Fernández dirigir esta maltrecha región durante los próximos tres años, porque eso supondrá un enorme desgaste para los socialista, que estarán al mando de una Comunidad sin capacidad de invertir y reactivar la economía y condenada a ejecutar más recortes, pero también supondrá un gran deterioro para FAC, que se pasará lo que queda de legislatura recibiendo y repartiendo estopa a todos los partidos del arco parlamentario asturiano.

Por eso me parece llamativo que el PP regional haya abierto la puerta a respaldar a Cascos en el Pleno de investidura y que al día siguiente los populares que gobiernan este país hayan decidido dar un gran varapalo al ejecutivo de FAC en particular y a todos nosotros en general. Se puede interpretar como una corrección de la estrategia de Mercedes Fernández y los suyos. No se entiende de otra forma que, en el Partido Popular, los de Madrid rechacen el plan de ajuste de FAC y se dispongan a intervenir el Principado, y los de Asturias esté dispuestos a perpetuarle en el poder. Da la sensación de que lo que quiere intervenir Rajoy no es Asturias, sino el PP asturiano.