Centro Mediatico Electoral

En 2007 el Partido Popular puso por primera vez contra las cuerdas al PSOE en GIjón, avisando de algo que hasta esa fecha nadie había acertado a pensar: la derecha podía gobernar en la ciudad. En las elecciones municipales de ese año los populares lograron 12 de los 27 concejales de la corporación, a uno solo de los que lograron los socialistas, que necesitaron para gobernar el apoyo de la coalición formada por Izquierda Unida, el Bloque por Asturies y Los Verdes. Fue el inicio de la última legislatura de Paz Fernández Felgueroso. No pocos temían la llegada del PP a la ciudad cuatro años después. La Presidenta y candidata de los conservadores pudo pasarse cuatro años de ferrea oposición tomando medidas del que iba a ser su despacho. Pensando el color de las cortinas. Eligiendo el tono de la alfombra. Era imparable. Por fin lograría su objetivo.

A medida que nos acercábamos a 2011, la situación era tal con la crisis, el declive de Zapatero y el ocaso del arecismo salpicado de casos de supuesta corrupción, que ni aunque hubiera sido sorprendida robando un cachorro de caniche para sacrificarlo en la hoguera para adorar a satán habría perdido la candidata y presidenta popular, Pilar Fernández Pardo, aquellas elecciones. Era su momento. El PP gobernaría en Gijón sí o sí. Y quien sabe si en Asturias, ya que los socialistas habían establecido un curioso paralelismo entre los gobiernos del Principado y de la Villa de Jovellanos. De hecho en 2007 el PP de Ovidio Sánchez también se había quedado a un diputado del PSOE de Tini, quien salió reelegido finalemente como Presidente de Asturias. Los astros por fin se alineaban. Los populares tenían el gobierno autonómico y el de Gijón en el horno y pensaban darse un atracón porque en Oviedo la victoria ya estaba hecha. Nada podía fallar en aquellas elecciones en las que incluso se auguraba que el PSOE perdería Extremadura y La Mancha. Por fin tantos años en la oposición iban a dar sus frutos. Qué podía salir mal.

El pastel era tan jugoso que todo el mundo quería ser comensal, incluso aquellos que ya se habían hartado de comer. Al olor del futuro gobierno, y puede que empujado por alguna otra razón que nadie ha acertado a desvelar, el por aquella época expolítico y empresario Francisco Álvarez Cascos decidió volver al ruedo. Pero no ofreciéndose al que había sido su partido, no. Cascos quiso volver pero por aclamación, tal y como ya he contado en otras ocasiones, pero como no le hicieoron caso, en 2011 montó su propio partido con sus siglas. Su irrupción en la vida política asturiana provocó un terremoto: hizo que el PP perdiera la mitad de sus diputados cuando el partido crecía en el resto del país; en Gijón los populares perdieron más de la mitad de los concejales y, por apoyar al partido de Cascos, el PP gijonés pedió a su líder primero, y en 2015 bajó a 3 ediles. Algo inaudito. Sin embargo, en la Junta General del Principado el PP no apoyó a FAC, y el partido de Cascos se desinfló desde su alucinante victoria en 2011 con 16 diputados, hasta su irrelevancia política en 2015 con 3, pasado por las elecciones de 2012 en las que ya perdió el gobierno quedándose con 12 escaños.

Sin embargo, Cascos también consiguió, aunque en diferido, lo que tanto ansiaba el PP: ganó las elecciones en Gijón. No en 2011, cuando su partido quedó segundo aunque luego gobernó con el apoyó del PP, sino en 2015. Así, FAC ha demostrado que el que resiste gana. Como en el Principado no resistió, acabo perdiendo y hundido. Como en Gijón sí aguantó, ha logrado que por primera vez gane un partido de derechas. Es decir, que Foro ha mostrado sus fortalezas y sus debilidades. Si el resto de fuerzas políticas de la derecha tiene olfato depredador y quieren ocupar su espacio electoral, harían bien en no apoyarle allá donde lo necesite, ya que va camino de convertirse en una formación residual en menos de 4 años. Es más, en Gijón hasta los partidos de izquierdas deberían tratar de evitar que llegue a la alcaldía, porque solo así se asegurarán que Foro dejará de ser una alternativa de gobierno en la ciudad. Si Moriyón no es elegida alcaldesa, su fuerza se evaporará en esta legislatura de la misma forma en la que lo hizo en la Junta General del Principado. Si Moriyón Gobierna, podría llegar a hacerse fuerte, aunque debería ir cambiando el nombre al partido por Centro Mediatico Electoral, y que siga la tradición de que la formación lleve las siglas del líder.

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El líder de la manada

Creía que el Partido Popular gobernaría Oviedo con los condicionantes propios de la minoría, pero ahora que su presidenta, Mercedes Fernández, se ha lanzado a tratar de gobernar en Asturias, no lo tengo tan claro. Y eso que yo creo que Mercedes Fernández no tiene la menor intención de sentarse en el sillón de la presidencia del Principado. Desde mi punto de vista, lo que pretende Mercedes Fernández instando a Foro y Ciudadanos a negociar con ella para instaurar un Ejecutivo de derechas es, simplemente, sacar pecho y provocar reacciones. Me explico. No es que crea que Mercedes Fernández desprecie la presidencia, es que -quiero entender- es consciente de que no la va a alcanzar se ponga como se ponga. Pero con su oferta de negociación a FAC y C’s va a propiciar que estos dos partidos se posicionen. En caso de que no la apoyen, reclamará para sí el único liderazgo de la derecha, algo que le puede venir muy bien de cara al futuro a tenor del poco lento proceso de desaparición al que se está sometiendo Foro a sí mismo.

Para gobernar, al Partido Socialista le basta que C’s o Foro hagan caso omiso al llamamiento de Cherines. Y Foro tiene motivos para ello; el PP le negó su apoyo tras las elecciones de 2011 y otra vez después de las de 2012, propiciando así el declive de los discípulos de FAC, que han pasado de tener el gobierno con 16 diputados a casi perder el grupo propio al obtener tan solo 3 escaños. La difícil relación entre PP y FAC invita a pensar que la declaración presidencialista de Mercedes Fernández se debe más a un efecto pavo real que a una intención real de gobernar Asturias. Es decir, es más exhibicionismo de su recuperación, al ganar un diputado aunque haya perdido casi 5.000 votos con respecto a 2011, que oferta sincera de pacto.

La oferta de acuerdo del PP no es solo un mensaje a Foro y PP, es un mensaje a los ciudadanos derechas, para que sepan quién es el partido que manda a ese lado del espectro político. Y, de paso, es un meneo a los partidos de izquierdas, a los que quiere ver unidos para que Mercedes Fernández pueda erigirse en adalid antibolivariano en Asturias. Como estrategia a cuatro años no está mal, la verdad, pero solo será buena si logra el apoyo de Foro y C’s y, como digo, no me parece que lo vaya a lograr. Y si no consigue aglutinar a las fuerzas de la derecha, lo único que habrá conseguido es propiciar que las de la izqierda acerquen posturas. Y si éstos logran entenderse, el Partido Popular perderá la alcaldía de la capital del Principado. Que no digo yo que a la gijonesa Mercedes Fernández le importe lo más mínimo la alcaldía de Oviedo, pero es posible que a su partido sí. Si el PP quiere conservarla, haría bien en negociar, en entenderse con alguien. Y, para eso no le sirven ni Foro ni Ciudadanos

En Oviedo la situación es compleja. Yo creía que gobernaría el PP porque la izquierda no podría ponerse de acuerdo. Los populares han repetido su resultado de 2011, 11 de los 27 concejales. El problema que tienen es que ahora la izquierda suma mayoría, ya que Foro ha desaparecido y Ciudadanos ha entrado solo con dos ediles. Sin embargo, a favor cuentan con otros factores:

1-Agustín Iglesias Caunedo no es Esperanza Aguirre. Ni siquiera Gabino de Lorenzo.

2-Ya han llegado a acuerdos con la izquierda en anteriores ocasiones.

Que Somos sea la segunda fuerza política y que el PSOE haya seguido perdiendo votos cuando parecía que había tocado suelo en 2011, cuando obtuvo en 6 concejales (ahora se ha quedado en 5), hace pensar en que si los socialistas dan su apoyo a una alternativa de izquierdas -cuando se supone que el socialista es un partido de gobierno- podrían acabar diluyéndose en la ciudad. El PSOE lleva en declive en Oviedo desde que perdió la alcaldía el siglo pasado. Cada legislatura da un paso más atrás y en estas elecciones ha logrado sus peores resultados de la historia. Entregar el liderazgo de la alternativa de izquierdas a otros no haría más que apuntalar su ruina. Sin embargo, las negociaciones que la FSA mantenga para recuperar Gijón y dar estabilidad al ejecutivo regional podrían propiciar que la AMSO diera su apoyo a Somos para quitar a Caunedo de la alcaldía de Oviedo. Los socialistas sacrificarían así a la agrupación municipal en la capital, pero dejarían al PP sin Presidencia del Principado, como partido residual en Gijón y sin su tesoro más preciado en los últimos 30 años: la alcaldía de Oviedo.

Da la sensación de que Mercedes Fernández está muy satisfecha con sus resultados. Ha logrado un diputado más, siendo la única candidatura autonómica del PP que ha subido en escaños en estas elecciones en todo el país. La única. Pero claro, ninguna otra candidatura del PP había perdido la mitad de sus diputados hace 4 años, sino todo lo contrario. En ese contexto, la oferta de pacto de Cherines a Foro y C’s puede intepretarse como un bramido de macho alfa de la manada conservadora: “soy el PP y soy el líder de la derecha. Seguidme o desapareced”

In pacto publicitario

Muy pocos temas tiene que haber, o muchos intereses quieren defender los medios de comunicación, para darle la cancha que le están dando a la supuesta oferta del PP de negociar los Presupuestos del Principado de 2014. Entiendo que hay quien puede estar muy interesado en avivar las llamas del #ppsoe, conocido en Asturias como pacto del duernu; otros estarán más interesados en intentar resucitar a los populares, hundidos en el Principado por obra y gracia de Foro Asturias (los creadores del apcto del duernu), pero no comprendo cómo se ha llegado a tejer un saco de argumentos tan recio como para que buena parte de la ciudadanía asuma como posible que socialistas y populares se van a repartir apoyos en la Junta General y en el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo con total impunidad. Hay varias consideraciones que hacer. La primera es que al PP le ha podido parecer buena la estrategia de UPyD de generar expectación y luego soltar un bombazo. El partido magenta ha obtenido un gran rédito mediático con esta táctica, consistente en generar titulares anunciando su disposición a negociar o pactar, para luego generar emuchos más titulares escenificando una ruptura o un acuerdo, según el caso. Que no digo que UPyD sólo busque repercusión publicitaria, pero la consigue siempre con el mismo método. Quién sabe, puede ser coincidencia. La cuestión es que al PP le ha podido parecer buena la estrategia.

El popular es un partido menguante en Asturias, aplastado por la pujanza de Foro, el carisma de FAC y el declive de Rajoy. Un partido al que sólo un verdadero milagro económico a escala estatal podría devolver la pujanza en el ámbito asturiano. En el Principado no es el principal grupo de la oposición, no es llave, no gobierna y no tiene pinta de que lo vaya a hacer en la próxima década. Además, el ahora alcalde de Oviedo se ocupa de su ciudad y no pretende gobernar más allá de ella. En definitiva, el PP corre el riesgo de ser un partido que pase desapercibido en esta legislatura, camino de seguir perdiendo diputados. Y, para solucionar esto, aparece el siempre agudo hasta lo punzante Gabino de Lorenzo, Delegado del Gobierno y líder espiritual de los populares de bien. Una frase suya, ofreciendo diálogo a los socialistas, devuelve a las portadas a sus discípulos, les vuelve a poner en el mapa político. Y lo logra porque todos los medios de comunicación le compran el chascarrillo. A todo tren. Es decir, Gabino insinúa que podría haber un entendimiento -lo dice sin que la dirección del partido tenga ni la más remota idea de que lo va a decir-, expresa una idea particular y la prensa se lanza a la yugular de la noticia. Cada uno con un motivo, claro, como decía al principio.

Y así va creciendo la bola de nieve hasta el día de hoy, en el que el PP incluso ha enviado al PSOE un proyecto de presupuesto que no sé yo cómo será, teniendo en cuenta que lo han tenido que improvisar en las últimas horas. Pero deben hacerlo. Deben enviar cualquier documento porque ahora los populares por fin vuelven a ser noticia. Por fin han salido del ostracismo. Vuelven a sentirse oposición. Vuelven a notar cómo corre la sangre política por sus venas. No están acabados. Antes acabarán con el PSOE. Sobre todo si a éste se le ocurre aceptar alguna de sus propuestas económicas. Y, por si se les ocurre no aceptarlas, los partidos de la oposición no están perdiendo la oportunidad de frayar al partido que sostiene al gobierno. A Foro y a UPyD les interesa alentar el #ppesoe, porque les beneficia. Ambos esperan pescar votos en el caladero popular y los magentas también en el socialista. Quizá IU se haya mostrado como el partido menos oportunista, aunque también ha aprovechado la ocasión, que la golosina del siempre crítico voto de izquierdas es demasiado apetecible. Y nadie les puede reprochar nada. Porque por no quedar como un partido cerrado al debate, el PSOE no descarto la negociación con el PP y dio pie a las habladurías. Como si no supieran de qué pie cojea la vida política asturiana. Como si fueran nuevos en esto.

Comienza el show

Este viernes, a las 17:15 según UPyD y a las 17:30 según la FSA-PSOE, comienza el proceso negociador de los Presupuestos del Principado para 2014. Sabemos el qué, casi sabemos el cuándo y nos da un poco igual el dónde, siempre que el lugar tenga graderíos en los que poder contemplar en directo el espectáculo del año en Asturias. A pesar de que todos los finos analistas políticos no paran de recordar que el acuerdo es poco menos que imposible, debido a la ruptura provocada por el rechazo socialista a la reforma de la Ley electoral, los antaño socios de legislatura se sentarán a debatir, que es lo mínimo que se puede exigir a quienes hemos entregado la responsabilidad de dirigir los designios del Principado.

En uno de mis ya habituales ejercicios de empatía, me pongo en la piel de los negociadores y casi puedo sentir el peso de las miradas expectantes, escrutantes, muchas de las cuales interesadas. Interesadas, incluso, en que el pacto no cuaje. Sí, amigos, hay gente -al margen de los protagonistas del proceso- que podría no querer que fructifique el acuerdo. Por el mero placer de pescar en aguas revueltas, vaya. Personas que se regocijarán con cada titubeo del Ejecutivo, con cada puyazo de sus antaños socios y con cada columna de sesuda opinión inspirada por el tortuoso camino que el PSOE va a comenzar a recorrer este próximo día 15.

Porque, seamos serios, tortuoso va a ser. Y complicado. Y angustioso también. Pero, cuando uno ve un partido en el que nadie juega bien, al menos debe esperar que los equipos le pongan ganas, que es lo que están haciendo los tres únicos partidos políticos que han logrado llegar a algún tipo de consenso en lo que llevamos de legislatura. Esto es así. El PP fue incapaz de llegar a acuerdos con Foro, y Foro fue incapaz de llegar a pactos en general. Con nadie. Bueno, sí, consiguieron poner de acuerdo, por primera vez en lo que llevamos de crisis, a la izquerda y a la patronal: les hicieron coincidir en valorar las cuentas elaboradas por el equipo de Francisco Álvarez Cascos como horribles, lo que motivó que FAC acabara convocando elecciones anticipadas, animado porque por aquel entonces tenía expectativas de reeditar su triunfo electoral y conseguir algún diputadillo más.

No voy a entrar a debatir si los Presupuestos son imprescindibles o si la prórroga sería un mal asumible. De momento me vale con que alguien esté intentado poner un pie delante del otro para avanzar. El triciclo lo llamaron quienes pretendían denostar la predisposición al diálogo. Ahora, dicho esto, seguro que nadie va a dar un cheque en blanco al Gobierno. Ninguno dará de paso unas cuentas que no respondan a sus exigencias programáticas. Ese cartucho lo quemó la reforma electoral. En su día aposté por que no sería UPyD quien forzaría la continuidad de las cuentas del presente ejercicio y señalé a IU como el candidato con más probabilidades de tumbar los presupuestos del Gobierno de Javier Fernández. No voy a hacer más predicciones. Ver, veremos.