Primero de Primarias

Patxi López no quiere formar parte de la candidatura de Pedro Sánchez a las primarias del partido Socialista Obrero Español y a mí me parece normal. Cuando el exLehendakari presentó su precandidatura me dejó la sensación de estar tratando de restar apoyos a Sánchez en una -hipotética de aquella, ya que ninguno había dado ningún paso todavía- batalla entre el exSecretario General y la Presidenta andaluza. Claro, si la candidatura de López nació con ese objetivo, con la intención de obstaculizar a Sánchez, entonces es lógico que no quiera unirse a él, ya que la votación todavía no se ha producido y, por tanto, no ha cumplido su cometido.

Así las cosas -y siempre en el supuesto de que la candidatura de López sólo pretenda contener la euforia sanchista-, el líder socialista vasco seguirá en campaña ahora con más fuerza que nunca, teniendo en cuenta que la candidatura de Pedro Sánchez ha logrado meter el miedo en el cuerpo a la de Susana Díaz con la presentación de un similar número de avales. Así que suerte, Patxi, las encuenstas dicen que la vas a necesitar. Y suerte también a los militates y votantes socialistas, ya que e este proceso de primarias decidirán, creo yo, algo más que el líder de todos ellos.

Una de las cosas que me va quedando claro del Partido Socialista, sea del país que sea, es que después de la borrachera de éxito de finales del siglo pasado ha llegado una resaca de tal magnitud que ha dañado la conexión entre el aparato y la militancia y ha arrasado la conexión entre el partido y el votante. La estrategia que han parecido querer adoptar en todas partes ante el imparable declive de votos ha sido la de culpar al que fuera el líder en cada momento, desdeñando la idea de que igual el partido debía renovarse, ordenar sus ideas y -quién sabe- recuperar el espíritu izquierdista que una vez le dio alas. La militancia, por su parte, se está empeñando en votar a líderes cada vez menos centrados y más escorados a la izquierda, con independencia de que luego no ganen votos, como ha pasado en Francia.

Hace más de tres años el Partido Socialista español necesitaba una refundación. No lo digo yo, lo decía Rodríguez Ibarra entre otros destacados miembros del Psoe. Ante tal urgencia, el partido del puño y la rosa (a veces sólo de la rosa) decidió abordar tan procelosa labor en una Conferencia política de la que salieron airosos proclamando que la cita había servido para unir al partido en torno a unas ideas claras. Hace más de tres años de eso, insisto, casi cuatro. De aquel cónclave, el entonces líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba destacó dos ideas fundamentales (entre muchas otras): una, la generosidad de su partido por apostar por las primarias “en un ejercicio de la mejor democracia” y, otra, echar al PP por sus “repugnantes” decisiones. La segunda proposición no la han logrado todavía, pero las primarias sí dejaron consecuencias: Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez se tomó al pie de la letra aquella proclama rubalcabista y estuvo dispuesto a que el Partido Socialista no permitiera al PP seguir gobernando. Ya, ya sé que muchos dicen que no lo hizo ni por el partido ni por España, que lo hizo para mantenerse en el sillón y tal y cual. Y parte de razón tendrán cuando coinciden en tal afirmación miembros del PP, de Ciudadanos y del Psoe. Tanta unidad de criterio no puede estar desencaminada.

No conozco cuáles fueron las motivaciones del por aquel entonces Secretario General de todos los socialistas y a mí, personalmente, me dan igual, pero lo cierto es que Sánchez continúa hoy dispuesto a alcanzarlas. De hecho, hoy se está jugando su futuro en el Psoe al comodín de la militancia. No tiene el respaldo del aparato del partido pero cuenta con una ventaja: su posición de outsider le permite moverse por el tablero con total libertad, decir lo que le venga en gana y criticar lo que le parezca, mientras que Susana deambula con prudencia, tratando de aparentar poder en todo momento y siempre atenta a lo que pueda hacer el Gobierno que su corriente ayudó a instaurar. La andaluza tiene un ojo puesto en Sánchez y otro en Rajoy, porque cada escándalo de corrupción que salpica al Presidente resuena en su cabeza como el eco lejano de un #NoEsNo. Patxi López simplemente está, y eso ya es bastante (siempre teniendo en cuenta la hipótesis planetada al principio del texto).

Como creo que los problemas del Partido Socialista van más allá de quién sea su líder, mantengo que la solución a esos problemas no va a salir de estas primarias. Habrá que esperar, como mínimo, al Congreso. Y, sobre todo, a ver cómo evolucionan el resto de partidos de la esfera parlamentaria. Si el PP sigue empeñado en intentar autodestruirse (de momento sin éxito) a base de casos de corrupción, quién sabe si alguna vez logarará su objetivo y dejará espacio para que crezcan los socialistas. O, si Podemos sigue empeñado en destruir al Psoe en lugar de tratar de alcanzar el Gobierno, quién sabe si dejará de ser una alternativa al PP y abrirá, por tanto, espacio a los socialistas. O, incluso, si Ciudadanos un día deja de interpretar que la estabilidad está reñida con castigar a los partidos políticos imputados en casos de corrupción, quién sabe si, incluso, permitirá el ascenso de un partido que esté todavía por fundarse. Quién sabe lo que podría pasar en tan hipotéticas coyuturas.

 

Susana Díaz Gobernará Andalucía porque no se presentó Foro a las elecciones

Andalucía me queda lejos y está llena de gente que me resulta difícil comprender, a pesar del mucho tiempo que he pasado en tan bonita tierra en la que luce en el cielo azul una cosa que dan en llamar sol. En cualquier caso, me voy a lanzar a opinar sobre unas elecciones autonómicas que me afectan más de lo que quisiera reconocer a primera vista.

Lo primero siempre es felicitar al ganador. El PSOE ha logrado una más que meritoria victoria, en un contexto de supuesto desmorone del bipartidismo, al lograr los mismos diputados que tuvo en los anteriores comicios (los que perdió) pero aventajando en esta ocasión en catorce escaños al partido que gano aquella cita con las urnas en 2012 y hoy máximo representante de la oposición, el PP. Este merito es mitad propiedad de Susana Díaz y mitad de la Ley electoral. Enhorabuena a ambas. A la primera, en concreto porque todo apuntaba a que su adelanto electoral era una estrategia política que poco tenía que ver con el servicio que prestaba a los ciudadanos en su acción de Gobierno y, aún así, mantuvo el tipo en la Junta de Andalucía a pesar de que entraron dos fuerzas nuevas arrasando con 24 escaños entre ambas. Díaz no perdió ni uno. Y ahí es dónde hay que darle la enhorabuena a la Ley electoral.

Lo segundo es reconocer el hostión del principal perdedor, el Partido Popular. Da la sensación de que a este partido, que tiene que pagar una fianza al estar imputado por corrupción, no le ha salido bien su estrategia de basar su campaña electoral en ataques contra la corrupción. También parece que, después de haber estado recortando en servicios públicos esenciales, no les hubiera servido de nada centrar su campaña en la recuperación económica. Ellos sabrán. Pero ya les he escuchado lloriquear que “si tenemos que perder votos a cambio de la recuperación de España, lo asumimos”, como erigiéndose en las auténticas víctimas de la crisis. No estoy muy seguro de que vaya a colar este argumento. En cualquier caso, al estratega de comunicación del PP no hay que despedirle por estos dos factores, sino por dejar o proponer que Rajoy liderara la campaña electoral de su partido en Andalucía. Se ha mojado tanto en esta Comunidad que la derrota es suya, no del candidato ese se llame como se llame.

Lo tercero es reconocer el excelente resultado de Podemos, que ha entrado en la Junta con 15 diputados y como tercera fuerza política. Les han criticado porque las encuestas les daban más escaños. Claro que quienes lo han hecho son los que se habían pasado la precampaña criticando a los sondeos por tener “cocinados” sus resultados. Es decir, que las encuestas estaban equivocadas cuando daban a Podemos 20 diputados, pero son correctas a toro pasado cuando Podemos obtiene 15. Han de hacérselo mirar. Los resultados son muy buenos para un partido neófito y solo son superados por Foro Asturias que se creó en unos meses y ganó las elecciones en el Principado. Lo que luego hizo FAC con su victoria es otra cosa.

Lo cuarto es felicitar a Ciudadanos, que han logrado 9 diputados a pesar de querer enseñar a pescar a los andaluces. Es un muy buen resultado, aunque se me antoja un poco escaso después de la impresionante campaña mediática que le han hecho algunos periódicos que no voy a citar pero que se publican todos en el ámbito dEl País en el que vivimos. Claro, tanta propaganda les hicieron que yo llegué a pensar que su triunfo en Andalucía sería tal, que les daría de sobra para Gobernar también Murcia. Buen resultado, por tanto, pero con reservas.

Lo quinto es dar el pésame a Izquierda Unida. No ya por haber perdido dos tercios de sus diputados, sino por los que va a perder en el futuro. Mi sensación es que si IU y Podemos se empeñan en no abrirse a otras formaciones en las elecciones generales y autonómicas que vienen, ambas fuerzas políticas se estancarán sin remedio. No se entiende que sean capaces las mismas personas de ponerse de acuerdo en unas municipales, pero en unas autonómicas no.

Por último felicitar a Rosa Díez porque su estrategia con Ciudadanos está demostrando una gran altura de miras; a PACMA porque casi triplican sus votos en una comunidad tan taurina como la andaluza, y a Vox porque todavía no han desaparecido del todo.