En sus marcas

Las elecciones ya no son lo que eran. Al menos las próximas no serán lo que fueron las celebradas el mes de diciembre pasado. Y no lo serán porque los partidos concurrentes no llegan de la misma forma a la cita, sino que su posición se ha visto condicionada por todo lo acaecido desde que se escrutó el último voto el 20D, que no fue poco. Irrelevante, sí, pero abundante. Los partidos se han movido mucho, quizá porque han valorado que los ciudadanos tendremos en cuenta a la hora de votar quién ha hecho más por negociar o quién es el que ha preferido que hubiera otras elecciones. No consideran que el pueblo pueda tener entre sus indicadores el de quién ha sido más pesado en todo este tiempo.

El PP se presentará a esta nueva convocatoria después de haber hecho radical y absolutamente nada, siguiendo al pie de la letra una estrategia de hechos consumados que les llevó a aprovechar un supuesto pacto entre PSOE y Podemos -en el que sólo los populares tenían intención de creer- para evitar el escarnio que Rajoy podría haber sufrido en una sesión de investidura. La misma estrategia hizo que Rajoy nunca llamara a Pedro Sánchez porque, presuntamente, éste iba a rechazar cualquier propuesta del Presidente en funciones. Así las cosas, y fiel a su estilo, Mariano Rajoy se ha tirado cuatro meses y medio para ir a Bruselas, hablar por teléfono con un Puigdemont de mentira, verse con el Puigdemont de verdad, rechazar tres veces al rey y beber vino con Bertín Osborne, actividades que le garantizan el mismo número de votos de cara a las próximas elecciones que el logrado en 2015, si no alguno más. En este impás, la corrupción ha azotado a su partido por arriba y por abajo, es decir, como antes de las anteriores elecciones, con lo que no habrá mayores consecuencias.

Pedro Sánchez tampoco llega en las mismas condiciones. Ahora está vinculado a un pacto firmado con Ciudadanos que, por mucho que se rompa de cara a la cita con las urnas, va a estar presente en todo momento. Sobre todo porque todo el mundo coincide en que los resultados de los nuevos comicios podrían ser similares a los registrados en diciembre, con lo que es probable que ambos partidos tengan que volver a negociar una investidura sea de quien sea. Si eso se produce, a nadie se le escapa que el texto acordado en esta entente liberal-socialdemócrata podría volver a ser la luz que ilumine el camino. Otro factor que condiciona a Pedro Sánchez de cara a la nueva votación es que, de momento, está diversificando sus ataques. Si antes del 20D su objetivo era Rajoy, ahora está gastando munición también con Pablo Iglesias. A todo esto, antes de que le consideremos candidato tendrá que pasar por las primarias que, ha dicho, convocará su partido. A ver qué pasa.

Pablo Iglesias se presenta a la nueva cita con mayor desgaste. Su partido ha sufrido crisis internas que por su bisoñez se podrían considerar inéditas. Ya tienen dimitidos, cesados, familias e investigados, justo como el resto de las fuerzas políticas tradicionales. Además, -como decimos- ahora tiene al PSOE dándole caña, cosa que no pasaba con tanta virulencia en la previa del 20D. Para colmo, tendrá que volver a negociar con las mareas, que tiene a Compromís yendo por libre y a En Comun Podem sin referendum. Por lo demás, sigue planeando la sombra de un hipotético pacto con IU que antes no se cerró y ahora dios dirá. Perdón, el ciudadano dios dirá.

Ciudadanos ya no sabe qué hacer para llamar la atención. Propuso pactar con el PP, luego pactó con el PSOE; propuso un presidente tecnócrata y vetó a Podemos; se posicionó a la izquierda, a la derecha, liberal, socialdemócrata; lo hizo todo, todo para lograr la visibilidad que no le pudo dar un extraordinario resultado electoral en diciembre: los 40 diputados más irrelevantes de cara a un pacto de Gobierno que jamás ha visto el Congreso. Ahora todo ese bagaje le pesará o le impulsará, nunca se sabe. Lo cierto es que si ha habido un partido visible y activo ese ha sido C’s. Han sido fuegos de artificio, pero han sido llamativos.

Izquierda Unida parte de una posición no mejor, pero sí distinta a los demás: será difícil que pierdan más diputados. La coalición sólo puede ganar en esta cita y Podemos lo ha visto. A falta de saber si se cerrará el famoso pacto con los morados, Alberto Garzón puede alardear de ser el político mejor valorado, título que casi siempre corresponde en este país a algún líder carismático y sin opciones de Gobierno.

Los partidos minoritarios tendrán en la próxima cita una nueva oportunidad para entrar en el Parlamento. El mejor posicionado es Pacma, el partido que más crece en cada convocatoria electoral y el único, de momento, cuyo nombre responde fielmente a las circunstancias socio-ideológicas de la formación. UPyD podría recuperar su presencia en el Congreso si logra que alguien sepa quién lo dirige. Vox podría reivindicar un espacio en la derecha, otra cosa es que alguien le escuche.

Sea como sea, ya casi todo está listo para que volvamos a votar. Y esta vez tendremos más información. Sólo falta que el rey diga lo de preparados, listos, ya.

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Prejuicios

Podemos quiere gobernar en Asturias con la singular, bizarra e hipotética alianza que formarían llegando a un acuerdo con Izquierda Unida, Foro Asturias y Ciudadanos. Es decir, con todas las fuerzas representadas en la Junta General del Principado que tienen menos diputados que ellos. Que los de Daniel Ripa y Emilio León no tienen buena sintonía con los de Javier Fernández y Jesús Gutiérrez no es nada nuevo. Es más, el propio candidato socialista se pasó la campaña electoral atacando a Podemos y hasta llegó a decir que no se tomaría un café con nadie de la formación de Pablo Iglesias. Con estos antecedentes la negociación parecería difícil si no es por que, en teoría, estamos hablando de personas que, supuestamente, quieren hacer todo lo posible por el bien común aunque esto incluya olvidar cualquier tipo de rencilla.

Ojo, que no estoy diciendo que la falta de entendimiento entre la FSA y el Círculo ciudadano se deba a sus malos rollos personales, ni mucho menos. Al parecer, según el candidato de Podemos, Emilio León, los socialistas no están en disposición de aceptar sus severas condiciones para la regeneración democrática. Sí ve, en cambio, más proclives a un entendimiento en esa materia a Foro, o mejor dicho, a FAC, el partido que se inventó Francisco Álvarez Cascos cuando no le dejaron ser el lider supremo del PP asturiano por aclamación. FAC es un partido regenerador de la democracia por naturaleza. Baste comprobar que su líder no está imputado a pesar de que sus siglas aparecen en los papeles de Bárcenas. Otra prueba es la capacidad de otros de sus dirigentes para regenerar la democracia desde un quirófano de una clínica privada a la vez que cobran un sueldo como máximos responsables de un ayuntamiento de una ciudad costera muy poblada.

En Oviedo Foro ha dado muestras de regeneración democrática hasta la desaparición. Tal ha sido su espíritu reformista. Una de sus concejalas fue condenada por insultar y amenazar a un inmigrante, y tuvo que regenerar su propia vida fuera de la política. Incluso tienen diputados regeneradores de las relaciones laborales acusados de acoso sexual. Y eso a pesar de haber paralizado la Administración en el año escaso que estuvieron al frente. Hasta la patronal consideró que su gestión y previsiones eran exageradamente regeneradoras y servían solo para incidir en la crisis. Y qué decir de Ciudadanos. Ese partido sí que está regenerando la vida política. Al menos la de UPyD, de donde salieron la mayoría de miembros de la formación naranja que no provienen del PSOE o que no han tenido que dimitir por insultar gravemente a los catalanes en las redes sociales. Todo muy reformista.

Podemos quiere pactar con estos partidos y me parece bien. Y puede que hasta lógico. Lo que no me parece muy lógico es que pretendan que IU les acompañe en semejante barco. No veo yo a Llamazares codeándose con Cristina Coto, la verdad. O saludando a su nuevo socio Francisco Álvarez Cascos. No lo veo, en serio. Y si Izquierda Unida no se sube a ese carro regenerador de la vida política, a Podemos solo le quedarán Foro y Ciudadanos para auparse a la Presidencia del Principado. Dos partidos de derechas.Y todo a pocos meses de unas elecciones en las que se pretende quitar del Gobierno del Estado a un partido de derechas. Un movimiento estratégico que de poco servirá porque C’s ya ha advertido que no apoyará a partidos que no sean la lista más votada y Podemos es la tercera fuerza en el hemiciclo.

Por eso, porque ese pacto antinatura no va a salir, Podemos podría estar perdiendo la oportunidad de imponer líneas rojas a un Ejecutivo condicionado también por IU. Juntos podrían tratar de orientar a los socialistas hacia las políticas sociales que vean convenientes. Separados se arriesgan a que el PSOE gobierne en minoría apoyándose en unos y en otros, y haciendo concesiones a unos y a otros, pero no exclusivamente a los partidos de izquierdas. Yo también creo que hay que regenerar a vida política mundial. Pero si no tengo la fuerza necesaria para aplicar mi programa, quizá lo prudente sería tratar de que se cumplan los puntos irrenunciables del mismo, invitando al Gobierno a asumirlos como propios a cambio del sostén que éste necesita. Eso es política. Y se consigue negociando. Y para negociar hay que ir sin prejuicios.

Menos era más

Es solo una posibilidad, pero Ignacio Prendes podría pasar de ser el único diputado de UPyD, llave de Gobierno y condicionante de la vida política asturiana, a coliderar a los tres diputados del Grupo parlamentario de Ciudadanos en la más absoluta de las irrelevancias políticas. Ahora mismo, o C’s anuncia que pretende “regenerar” la vida política del Principado apoyando la investidura del PP, de Podemos o del PSOE, o cualquier cosa que hagan hasta la constitución del Parlamento regional no le va a importar absolutamente a nadie. Y eso es un problema. Uno muy gordo. Porque probablemente el equipo de Ciudadanos esté pensando ya en la estrategia a seguir durante los próximos meses para hacer la mayor cantidad de ruido posible y tratar de ganar el espacio mediático suficiente que garantice una buena dosis de propaganda de cara a las próximas elecciones generales. Algo tendrán que hacer para hacerse ver. El comodín de la Comisión del caso Villa ya está usado, y el de la Comisión de El Musel, agotado. El del público se lo pulió UPyD, así que ya solo les queda el de la llamada: telefonear a Rivera y hacer lo que éste diga.

En cualquier caso, lo de pedir una comisión de investigación siempre es buena idea, sobre todo si es para “investigar” algún caso de corrupción. Ha quedado claro durante la pasada legislatura que no sirven para nada más que para la propaganda política, pero ningún partido se querrá arriesgar a aparecer en la prensa como el que se opuso a “investigar” un caso de corrupción en la Junta General. Y menos cuando faltan unos meses para otra cita con las urnas. C’s necesita un golpe de efecto. Algo digno de salir en la prensa. Su mejor baza, al margen de las famosas comisiones, es convencer a Podemos e Izquierda Unida de la necesidad de reformar la Ley electoral. Puede que hasta Foro se suba ahora a ese carro, teniendo en cuenta su batacazo electoral en general y en las alas de Asturias en particular. Otra cosa será que todos quieran la misma reforma. Pero si Ciudadanos logra el respaldo en este tema de partidos más relevantes, y si consigue ser quien lidere la cuestión, podrá salir en los medios y ganar notoriedad para afrontar los siguientes comicios. No quiero darles pistas, pero si abren ese frente obligarán al PSOE y al PP a votar juntos en contra del resto de los Grupos parlamentarios. Y si no sale bien, al menos ganarán tiempo para tratar de poner en marcha la dichosa Comisión.

Reflexiones electorales

Si los análisis postelectorales se hiciesen tras un borrón y cuenta nueva, sin tener en cuenta los resultados de anteriores comicios, en Asturias podrían alardear de buenos datos en las autonómicas todos los grupos parlamentarios excepto Foro y UPyD, que ya ni es grupo parlamentario. Pero si nos fijamos en los resultados obtenidos en 2011 y no tenemos en cuenta a los partidos políticos que no se presentaron en aquella cita, las únicas formaciones que han ganado algo son Izqierda Unida y PACMA, ya que el PP, aunque ha ganado un diputado por efecto del reparto, ha perdido votos. En Concreto, y a falta de que se distribuya todavía un puñado de votos, la coalición cuya lista lideró Gaspar Llamazares ganó algo más de 2.400 apoyos para lograr 64.114 papeletas. Porcentualmente, la subida de PACMA es mayor, ya que incrementó sus apoyos en 1991 votos hasta los 3.941. El animalista registró un crecimiento de casi el 50%.

Obviamente no podemos hacer análisis postelectorales sin tener en cuenta a los partidos que han irrumpido por primera vez en la Junta General del Principado, pero calificar de espléndido el resultado de Podemos y Ciudadanos al irrumpir con 9 y 3 escaños respectivamente, nos obligaría buscar adjetivos superlativos nivel décimo dan para describir la victoria de FAC en 2011, cuando ganó con 16 escaños. Por eso me limitaré a decir que son buenos resultados, especialmente el de Podemos.

¿Podemos negar al que el PSOE haya tenido un buen resultado electoral al ganar las elecciones tras perder más de 37.000 votos? Desde el punto de vista del PP, no. Porque los populares ya se han apresurado a decir que su desplome en las autonómicas y municipales se debe al efecto del desgaste provocado por la acción de gobierno en tiempos de crisis, un argumento que podría usar la FSA si quisiera en el Principado. Desde el punto de vista socialista, tampoco, porque han resistido la entrada de dos nuevas formaciones en el Parlamento asturiano y, con respecto a 2011, solo pierden un escaño.

Ciertamente la pasada legislatura fue agitada, como lo han sido todas aquellas en las que Francisco Álvarez Cascos ha metido la mano y que por norma se caracterizan porque en algún momento surge un partido político escindido del PP. Antaño fue URAS, hoy ya descompuesto después de haber recibido 245 votos, y en la actualidad es Foro, que llegó a ganar en 2011 a pesar de contar con 1.000 votos menos que el PSOE, y que en estas elecciones se ha dado un tremendo hostión de 133.748 apoyos menos. Un golpe casi tan histórico como su victoria hace 4 años.

Uno de los motivos de esa caída de FAC, ya se apunto más de una vez en este blog, ha sido que el PP no le diera su apoyo en ningún momento, lo que desde mi punto de vista habría convertido a los populares en un mero partido de acompañamiento de Álvarez-Cascos, que habría pasado a liderar a la derecha en Asturias. Este argumento lo sostengo todavía hoy y aporto pruebas: en Gijón el PP apoyó a Foro y los populares casi salen del Ayuntamiento, mientras que los foristas han ganado las elecciones. Si por un casual Mariano Marín está pensando en apoyar a Carmen Moriyón para que no gobierne el PSOE, que lea estas líneas antes, aunque FAC, al igual que el PSOE, está pensando más en negociar con la izquierda de Xixón sí puede, que tiene la llave del gobierno.

Algo parecido pasa en Oviedo, donde los partidos de izquierdas suman mayoría, aunque ha ganado el PP. Sin embargo, en este caso el primer partido de la oposición es Somos. Al PSOE podría venirle bien apoyar una alcaldía de Ana Taboada a cambio de estabilidad en la Junta General, pero corre el mismo riesgo que el PP con Foro: si los socialistas apoyan a Somos en un escenario en el que Izquierda Unida no pierde concejales, y el PSOE no podría liderar el cambio al ser tercera fuerza política, podría acabar siendo un partido residual en la capital. La FSA tendrá que decidir, por tanto, si tiene algún interés en Oviedo antes de dar algún paso.

Así las cosas, todo aprece indicar que volveremos a tener un Gobierno autonómico socialista en minoría, que el PSOE podría volver a regir Gijón con la ayuda de la izquierda, y que el PP podría volver a gobernar en Oviedo haciendo extraños equilibrios. Más extraños incluso que los que hizo la pasada legislatura al aprobar los presupuestos con el apoyo de IU. Con Somos en el Ayuntamiento no sería sostenible que Roberto Sánchez Ramos respaldara al PP, por lo que Caunedo tendrá que tirar de C’s y del PSOE que, como decimos, se arriesga a quedar como un parido testimonial si apoya un gobierno de izquierdas donde todos tendrían mucho que ganar, excepto los socialistas.

En cualquier caso, todavía es pronto para aventurar nada. De momento debemos limitarnos a felicitar a todos, porque todos han ganado, parece ser (menos Foro y UPyD). Aunque también deberemos animar a todos, porque todos han perdido (excepto IU, PACMA y los nuevos partidos en la Junta).

La mayoría de los asturianos cree que el PSOE ganará las elecciones

Acaban de salir del horno los resultados de la Gran Encuesta Electoral bola9 2015 para las Autonómica del 24 de mayo, lo que quiere decir, obviamente, que los datos están cocinados. Es broma. Pero si quisiéramos trasladar estos números a escaños debería ser así, porque la mayor parte del centenar de participantes en el sondeo es votante de izquierdas. Y porque no he establecido división de circunscripciones, entre otras cosas.  De hecho, he considerado prudente poner en cuarentena los resultados puros relativos a la pregunta “A quién vas a votar”, que serían los siguientes: el 38% votaría a Podemos; el 17%, al PSOE; el 13, a IU, otro 13%, a Ciudadanos; el 7% votaría a Foro; el 4%, al PP, el 2% a Equo; el 1% a UPyD, y el 5% restante, a otros partidos políticos.

Estos datos pueden no ser una referencia en sí mismos, pero resultan reveladores si se comparan con los obtenidos en las otras dos cuestiones planteadas. Por un lado, se preguntaba “Quién crees que ganará las elecciones” y el resultado es contundente: casi el 63% de los participantes en el sondeo cree que ganará el PSOE; el 21% opina que venecerá Podemos; el 7% apuesta por el PP, y casi el 6%, por Foro. Por otro lado, ante el planteamiento de “A quén votaste en las elecciones de 2012” nos encontramos con las siguientes respuestas: el 35,5% de los sondeados votó a IU; el 28,7%, al PSOE; poco más del 9%, a Foro; el 7% a UPyD; el 2,3%, a Equo; el 1% al PP y el 16% a otros partidos.

Con estos números se me ocurren varias reflexiones:

  • La mayoría de los encuestados cree que el PSOE ganará las elecciones.
  • IU, los pequeños partidos minoritarios y, sobre todo, UPyD sufrirán la mayor pérdida porcentual de votantes.
  • Todos los partidos bajarán para que Podemos y C’s suban con fuerza.
  • Aumentará la participación.

La principal conclusión es obvia y ya la he destacado en el titular: la mayor parte de los encuestados cree que va a ganar el PSOE, aunque luego su intención sea votar a otro partido. De hecho, el número de personas que cree que los socialistas vencerán en los comicios triplica al de encuestados que aseguran que les votarán dentro de algo más de dos semanas. Además, el 50% de los votantes de Podemos considera que ese partido no ganará las elecciones. Tal parece que han asumido el romanticismo de la exclamación “de victoria en victoria hasta la derrota final”. También, como anécdota, destacaré que hay más gente que cree que el PP va a ganar las elecciones de la que ha respondido que va a votar a ese partido.

De la comparación de las preguntas sobre la intención de voto y sobre el voto emitido en las pasadas elecciones sacamos varias conclusiones reveladoras de la procedencia del voto de C’S y Podemos. En primer lugar, IU perdería casi dos tercios de los votos confesados en 2012. Casi, algo menos. Pero, aún así, el descenso en la intención de voto es notable. En la misma línea, el PSOE perdería el 33% de sus votantes en 2012. Con todo, el descenso más llamativo es el de UPyD, que perdería casi el 90% de sus votantes. La opción de votar a “otros” también registra una caída notable y tan solo un tercio de los que apostaron por partidos alternativos en 2012 volvería a votarlos en 2015. Foro, PP y EQUO mantendrían más o menos los mismos resultados que hace 3 años.

En definitiva, que a excepción de Podemos y Ciudadanos, todos los partidos bajarán, lo que parece lógico si tenemos que repartir el misimo pastel entre dos comensales más. Lo que pasa es que unos bajarán más que otros: Según los resultados, los mayores batacazos serán los de UPyD, IU. Otro dato inquietante es que de esta encuesta se deduce que habrá votos para C’S llegados del PSOE o IU (presumo que del PSOE, pero la encuesta era absolutamente anónima y no puedo saber quién votó cada opción).

Que la opción de votar a “otros” partidos haya perdido dos tercios de los votos confesados en 2012 hace pensar que las pequeñas formaciones que nunca tuvieron muchas opciones de entrar en la Junta van a tener ahora menos todavía. Además, cabe pensar que se cumplirá el pronóstico de que UPyD saldrá del Parlamento asturiano, vete a saber si para no volver. También quiero destacar que hay un 13% menos de respuestas en la pregunta sobre el voto emitido en 2012 que en la pregunta sobre la intención futura de voto, lo que me lleva a pensar que quizá en estas elecciones participarán más personas que en las pasadas. De ser así, los partidos emergentes (Podemos y C’S) acapararían sus votos mayoritariamente.

El PP sube en Asturias cuando baja en España y viceversa

Dice la candidata del Partido Popular a la Presidencia del Principado, Mercedes Fernández, que si gobierna no pactará con Podemos porque cree que se trata de la izquierda más radical. De esta sentencia de la también Presidenta del PP asturiano se deducen varios aspectos que todo el mundo da ya por hechos, pero yo hoy solo me voy a centrar en uno: el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias aunque los empeore en el resto de España.

Esto es así. El PP asturiano va a contracorriente desde que Sergio Marqués fundará URAS empujado a golpes por el entonces General Secretario del Partido Popular, Francisco Álvarez Cascos, a pesar de que Marques fue el único Presidente asturiano conservador desde la transición hasta que en 2011 el propio Cascos ocupó la jefatura del Gobierno autonómico durante un año escaso. Entonces, cuando todo el PP se subía al carro eufórico de la bonanza electoral provocada por la carestía de la crisis, los populares asturianos se hundían en las tinieblas provocadas nuevamente por Cascos. La cosa fue más o menos así:

Don Francisco quería, por alguna razón todavía por determinar, salir de su retiro espiritual y artístico para reincorporarse a la frenética vida política y quería hacerlo por aclamación. No solo quería liderar la lista electoral del PP en Asturias para arrasar (como de hecho estaba previsto) en las elecciones de 2011, sino que quería hacerlo con condescendencia. Álvarez-Cascos ansiaba que una turba de militantes y simpatizantes le rogaran en procesión plañidera su regreso a los ruedos políticos. Es más, deseaba que la propia dirección del partido le nombrase no sin antes él hacerse un poco de rogar, para posteriormente poder decir algo parecido a “venga, vale, iré a arrasar electoralemente Asturias con mi carisma demoledor”.

Como tal cosa no sucedió, Cascos pensó que lo mejor que podía hacer era amenazar con fundar otro partido. Y como eso tampoco dio resultado, se le ocurrió fundarlo de verdad. Pero no fundarlo él en el registro y todas esas movidas, no. Que lo funden otros y que le elijan a él como Presidente y candidato, pero por aclamación. Y así fue que llegó a Foro Asturias Ciudadanos para convertirse en líder en un acto disfrazado de primarias. Así F.A.C. se convirtió en líder de FAC. Así fue, amigos. Y ganó las elecciones gracias a muchos votantes del PP y otros intrépidos ciudadanos ávidos de aventuras políticas en el Parlamento Asturiano. Luego, como ya todo el mundo sabe, Cascos convocó elecciones anticipadas tras un año de desencuentros en el que hasta la patronal criticó su proyecto de presupuestos, lo que supuso la puntilla de su efímero ejecutivo y el principio de la travesía de los Facistas a la oposición. Fue allí, en la oposición, donde comenzó otra travesía: la de FAC hacia Foro, algo que ya auguraba la idea de F.A.C. de ir apartándose de la primera línea política.

Pero lo cierto es que aunque Cascos y su séquito pasaron a la oposición, mantuvieron dignamente el número de votantes, lo que supuso que el PP mantuviera su descalabro electoral en 2012 por segundo año consecutivo. Dio igual el cambio de candidata. No importó la euforia popular en todo el Estado. En cualquier otro partido de cualquier otro país habría originado un festival de dimisiones. Pero en esos otros países la política no es una cerrera y menos una carrera de fondo. Aquí los populares se anclaron al sillón a la espera de que cambiara la corriente. Y cambió. Vaya si cambió.

El panorama político lo puso patas arriba el descontento ciudadano en general, y Podemos en particular. Y ellos son los principales responsables del crecimiento del PP en Asturias. El Principado había sido el laboratorio en el que se demostró que un partido nuevo podía llegar a gobernar basando su campaña en un discurso antibipartidista. Foro lo logró y demostró que el votante descontento es volátil. Podemos surgió como una formación capaz de acaparar todo ese voto migratorio e iracundo. Pero Podemos, aunque ellos se nieguen a reconocerlo, se ubican en la izquierda del espectro político. Por eso, y ante lo inútil que se demostró luchar contra ellos desde el insulto o la oratoria barata de tertulianos casposos, a alguien se le ocurrió combatir el ascenso de Pablo Iglesias y sus chicos impulsando un nuevo partido alternativo con discurso antibipartidista, pero ubicado en el extremo derecho del espectro político. Y ahí llegó Ciudadanos.

Con UPyD en creciente progresión en Asturias, Ciudadanos como alternativa del voto conservador antibipartidista, destacados mienbros de Foro huyendo del barco y el propio Cascos apartándose de la candidatura al intuir el batacazo que se avecinaba para los suyos, el partido anteriormente conocido como FAC empezó a desinflarse como un globo: dando bandazos y con pedorretas incluidas de algunos de sus antaño primeras espadas a la hora de desaparecer para integrarse otra vez en el PP. Tal coyuntura augura un descalabro electoral de la ahora Presidenta de la formación, Cristina Coto, que presumiblemente verá como sus votantes vuelven con los populares unos, emigran a Ciudadanos otros, y alguno habrá que se vaya a Podemos (porque el votante es así).

Y así será como el PP mejorará sus resultados electorales en Asturias: porque parte de una cota muy baja, por deméritos ajenos, y por las nuevas circunstancias electorales al concurrir nuevos partidos que van a abrir el abanico de posibilidaes. Decía Rosa Díez que Albert Rivera debía estar disfrutando con el espectáculo de los cambiacapas de UPyD. Puede ser. Pero también Mercedes Fernández debe estar contenta con eso. Todo le es propicio para mejorar los resultados electoral y lograr, probablemente, los segundos peores en la historia del PP en Asturias.

Exfieles a UPyD complementan a C’s

Un poco por relatar de forma somera la sucesión de vertiginosos acontecimientos que precedieron a la actual orgía de negociaciones en pro de la regeneración democrática, decir a modo de resumen que Ciudadanos Asturias es un partido que, entre otras cosas, se quedó sin candidato después de que éste dedicara su tiempo libre en las redes sociales a insultar gravemente a los catalanes, esa gente conciudadana de Albert Rivera, líder de Ciudadanos en Cataluña primero y en toda España después. Lo curioso del caso es que mientras la coordinadora del partido en el Principado era sustituida por una gestora, dejando a la responsable de C’s en Asturias al nivel de una mera afiliada de base, el candidato anticatalanista de la formación perdió el liderazgo de la lista, pero no su estatus en el partido y de hecho es uno de los ideólogos de la negociación que hoy continúa con los miembros y exmiembros de UPyD. Que no digo yo que no sea así, pero tal parece que la ascensión o defenestración en Ciudadanos se rige por la infraestructura que cada persona y/o colectivo pueda poner a disposición del partido, habida cuenta de lo escasos que andan en C’s de recursos humanos, inmobiliarios y materiales en el Principado. Desde luego tienen menos que los que acumulan sus hermanos miembros y exmiembros de UPyD. Por eso, en la reunión que hoy continúa quién sabe si, además de la lista autonómica o de candidaturas en otras listas locales de Ciudadanos -para poder dar abrigo a todos aquellos miembros y exmiembros de UPyD que quieren por fin tener un sitio en la cosa pública esa que los liberales de bien quieren minimizar y privatizar por el bien de todos, sean éstos liberales o no- se podría poner sobre la mesa los recursos no humanos que esos aspirantes a pasar del magenta al naranja están dispuestos a aportar por el bien de la lucha contra el bipartidismo. No digo que sea así, pero tampoco nadie se puede molestar porque la inclusión en una lista ganadora lleve aparejado un canon en forma de contribución altruista de medios de los que el partido carece. No seré yo quien se lo eche en cara.

Los miembros y exmiembros de UPyD que son críticos desde hace tiempo con la dirección de su partido pero nunca se atrevieron a dimitir en defensa de sus ideas no son tontos y leen la prensa. Ven desde hace tiempo una campaña mediática en favor de Ciudadanos que amenazaba con crear un monstruo capaz de dar sombra al mismísimo Pablo Iglesias y sus chicos de Podemos. Un partido destinado a equilibrar las fuerzas del descontento ciudadano con el fin de crear un bipartidismo reformista que dé respiro al bipartidismo de toda la vida. Si Podemos se llevó por delante a IU, en UPyD no pocos temieron que Ciudadanos hiciera lo mismo con su formación, y rápidamente se pusieron a trabajar para arreglarlo de la forma más aséptica posible: aliándose con C’s o yéndose a esa formación, siguiendo al pie de la letra el dicho de que si no puedes con ellos, únete a ellos. Como Rosa Díez -famosa porque corre el riesgo de pisar cualquier día de estos su propia altura de miras- tiene cerrada la democracia interna a cal y canto no vaya a ser que se le gaste, algunos de sus críticos decidieron que lo mejor era abandonar la nave y hundir el barco ellos mismos; otros pensaron que lo mejor era hundir la nave ellos mismos y luego abandonarla. Y así llegamos al día de hoy, en el que algunos de esos críticos han salido de UPyD, otros han sido expulsados, y alguno queda que sigue afiliado porque no vaya a ser que se queden fuera en el caso de que Rosa Díez pierda el Congreso extraordinario convocado para después de las elecciones y la nueva dirección de UPyD reformule sus relaciones con Ciudadanos creando una alianza con aspiraciones. Y la dirección nacional magenta parece noqueada. Quiso atajar la insubordinación con un par de gestoras, pero su reacción fue lenta y pesada como la burocracia de una administración local. Ha perdido la iniciativa hace tiempo y va al rebufo de los acontecimientos como un boxeador que aguanta una paliza a la espera del final del último asalto, con la remotísima esperanza de que quizá pueda ganar a los puntos.

Y todos estos de los que estamos hablando, los unos y los otros, se autoproclaman adalides de la regeneración democrática. Y todos enarbolan la bandera de la lealtad institucional cuando es preciso. Y todos aseguran actuar por el bien de la ciudadanía con el consentimiento de sus afiliados. Pues bien, Ciudadanos tenía hasta hace pocos días 150 afiliados en el Principado de los que alrededor de 30 son críticos con la deriva adoptada por sus actuales líderes impuestos a dedazo desde Barcelona. Otro grupo suponemos que estará a favor, y un tercero no se pronuncia porque debe estar flipándolo en colores. Si tenemos en cuenta que hace cuatro años en Ciudadanos pocos sabían dónde queda Asturias exactamente, y en Asturias pocos sabían que había un partido que se llamaba Ciudadanos, nos encontramos con la surrealista paradoja de un partido que dice contar con la opinión de unos militantes que no tiene, y que jura trabajar para una ciudadanía que desconoce. Pero la gran propaganda que se ha hecho a este partido, y la actual crispación ciudadana y su descontento con la política, han generado el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de un banco de votantes que lo mismo les da votar a Foro que a Ciudadanos, y que podrían facilitar la entrada de este último partido con fuerza en la Junta General, aunque sea a costa de dejar fuera a UPyD (y quién sabe si a Foro). Era esta una ola que un buen surfero magenta no puede dejar escapar.

UPyD, por su parte, tiene otros 200 afiliados en Asturias. A la Asamblea de críticos fueron unos 100, con lo que suponemos que el 50% de la militancia o no está de acuerdo con unirse a Ciudadanos o, como suponemos les pasa a algunos afiliados a C’s, lo está flipando en colores. Su posición en el mapa político es bien distinta, ya que no tienen apoyo mediático, parten de unas previsiones electorales nefastas, pero ya tienen representación en el Parlamento asturiano, así como una infraestructura sólida. Cada parte tiene, por tanto, lo que al otro le falta y hoy siguen tratando de organizarse para ponerlo todo en común. Eso sí, con el beneplácito de Albert Rivera, un líder muy al estilo de Rosa Díez pero que todavía no está cuestionado porque sigue cosechando buenos resultados. Y puede estar tranquilo, contará a partir de ahora con la lealtad de los que un día juraron fidelidad a UPyD.